22 ago. 2018



Integrantes de la Coalición Argentina por un Estado Laico convocaron el sábado pasado en Corrientes y Callao para darse de baja de la Iglesia Católica. Andrés Miñones y Pao Raffetta, ambos integrantes de Apostasía Colectiva, cuentan que se multiplicaron las consultas en los últimos días. Incluso Nora Cortiñas quiere apostatar. La obstinación de la Iglesia. Mitos y realidades sobre el sueldo de los curas. El 24 de agosto presentan los formularios en la Conferencia Episcopal Argentina. (Por Paulo Giacobbe La Retaguardia)

Andrés Miñones dice que usualmente tenían 100 ingresos diarios a la página de Apostasía, pero “desde el 8 de agosto contamos 40 mil visitas diarias”. En la página tienen la carta que hay que presentar para darse de baja; esa sección tiene 25 mil visitas. “Después  no sabemos si la mandan o no”, aclara Miñones, “no hay forma de saberlo”. También se multiplicaron las consultas, que llegan a ser 400 por día: “Muchos menores, chicas en su mayoría, que están queriendo hacer la apostasía. Rondando entre los 14 y los 17 años. Hay padres que preguntan por sus hijos, incluso de 4 años que ya lo quieren desafiliar. Gente del exterior, gente que no sabe donde lo bautizaron y no sabe dónde está el libro de bautismo”.
Es evidente que la desafiliación le genera malestar a la Iglesia. En la página de la Coalición Argentina por un Estado Laico subieron un caso ocurrido en la localidad de Morón. El cura José Luis Guglielmo negó la apostasía a dos niños por ser menores de 18 años. “Nadie tiene derecho a apostatar por otro, ni padre ni madre ni familiar ni amigo, ese es el mecanismo normal de este acto tan importante”, sostiene Guglielmo y CAEL le recuerda que está desconociendo tratados internacionales de Derechos Humanos y que son menos rigurosos a la hora de bautizar, pues solo exigen el Documento Nacional de Identidad del menor. A partir de casos como ese, en la página de Apostasía crearon un formulario especial para menores de edad.
Andrés explica que cada “diócesis hace lo que se le canta. Pero los casos salen, hace diez años lo hice y tengo la fotocopia con la anotación al margen. No es que me borraron como quería, pero en los registros si quieren contarme, al lado de donde me contarían está escrito que ya no me cuenten porque renuncié. Costó un poco más que lo que costaría ahora. Fui el primero de la diócesis de San Isidro, no tenían ni idea. Mi pareja lo estaba haciendo en la diócesis de Buenos Aires, que nos ayudaron, nos dieron un contacto más directo de la diócesis de San Isidro. Y mi pareja era el número 10 de Buenos Aires,  tampoco era que la tenían re clara”. Andrés Miñones también cuenta que realizar el trámite en el interior es más complicado: “Cuesta horrores. Hay lugares que te sacan corriendo directamente. Y no hay que irse muy lejos, uno pensaría en Salta o Resistencia, que hay bastantes problemas, pero te vas a 9 de julio o Bahía Blanca en la Provincia de Buenos Aires y es un horror. Hay zonas de acá nomás que son un problema” y  hace unas diferencias: “separo en dos.  A mí me costó, más que por la Iglesia por la secretaria, por cuidarte o porque piensan que están salvándote del infierno y no le hacen llegar el papel al vicario que tiene que resolver. Y después están los que tienen autoridad dentro de la Iglesia que están acostumbrados a hacer lo que quieren y te dicen que ellos tienen sus leyes, que las tienen, y están por encima de las leyes argentinas, de las leyes de protección de datos y se niegan. Son como un país paralelo dentro de la Argentina”.
Como si se tratara de un servicio de cable o internet, a veces te llaman de la parroquia y tratan de que te quedes, que no te vayas a otra compañía: “A veces te hacen ir a firmar un papelito y te quieren reconvertir, como pasa cuando te das de baja del cable. La Iglesia juega con una dualidad medio esquizofrénica. Por un lado sostienen que representan a tres cuartos de la de la sociedad pero ellos saben que ni de lejos esa cantidad hace nada de lo que ellos dicen. La gente que va a misa es un 10 por ciento del total, la gente que se opone a la educación sexual en los colegios es muy baja, la gente que cree que la homosexualidad es una enfermedad es muy baja. Entonces la Iglesia sostiene una representatividad por los bautizados pero por otro lado esa representatividad no la tiene porque la gente no comparte lo que dice la Iglesia”, afirma Andrés.
En Pedagogía de la Desmemoria, Marcelo Valko escribió: “Del mismo modo que la conquista de América se realizó bajo el paraguas ideológico de la religión, el rally al desierto de Roca se realizó baja la misma cobertura”. Marcelo detalla lo que fue el mayor campo de concentración y exterminio de Argentina,  el Depósito de Indios en la isla Martin García, que funcionó durante el holocausto que permitió ampliar las fronteras de Argentina al sur. Marcelo trascribe el Libro de Bautismos del partido de Martin García en 1879, donde en una columna especial señala la condición del bautizado: hija de cautivo.
Párrafo aparte merecen los bautizados in articolo mortis. El prisionero moribundo acepta que “le laven la cabeza”, ya que esa es la definición más cercana en su lengua, luego muere y se convierte en “ladrón del paraíso”. Valko denuncia: “Los niños serán un botín codiciado. Todos quieren pequeños esclavos para uso doméstico y personal, hasta las mismas hermanas de la caridad”.

Aborto Legal en el Hospital

Para la votación en el Senado, Apostasía Colectiva preparó un formulario especial: “ha sido la actitud desplegada en estos últimos meses por la Iglesia Católica Argentina en el debate público sobre la legalización del aborto voluntario lo que me ha decidido a romper de manera definitiva todo vínculo formal con la Iglesia Católica Apostólica Romana”. El 8 de agosto, cuando fue la vigilia por la votación en el Senado, estuvieron realizando apostasías colectivas con ese formulario. Pao Raffetta dice que “al mismo tiempo esto se replicó en todo el país en distintos pañuelazos y vigilias. Se completaron alrededor de 2500 cartas de apostasía, hubo muchísimas consultas para la Coalición Argentina por un Estado Laico, de la que Apostasía Colectiva forma parte. Mucho interés, mucha movilización. Y todo esto se multiplicó después del rechazo en el Senado. Inmediatamente. Más del 60% de las personas que consultan son mujeres, hay un claro sesgo a favor de la voluntad de las mujeres en recibir información sobre el proceso de apostasía y claramente hay una conciencia cada vez más grande de que la Iglesia no nos representa”, asegura Pao.
Andrés Miñones explicó el rol de la Iglesia Católica Argentina al momento de la votación por el aborto: “Aprovechan muchísimo las influencias, que muchas son propias pero muchas son subvencionadas.  Han movilizado colegios privados y estatales, a los chicos, para que marchen  con los pañuelitos celestes. Vergonzoso. Que la Iglesia haga lobby a nivel adulto molesta un poco, no tanto por la Iglesia, sino porque los que tienen que legislar se dejan presionar. Pero que usen a los  chicos y que los usen aparte con guita nuestra, porque las subvenciones de las escuelas son de nuestros impuestos, es un poco molesto.”
A esa molestia que causan los designios de las sotanas propone quitarles fuerza: “Haciendo que los legisladores se den cuenta que no ser chupacirios no les pianta votos. Más allá de sus creencias personales, van con miedo porque piensan que votar en contra de lo que la Iglesia dice les quita votos en sus provincias, pero les va a quitar votos de otros. El aborto es un problema muy grande, son provincias con tasas muy altas de mortalidad. Lo que hay que hacer es que se convenzan que ir contra la Iglesia no es un problema.”
En el debate por el aborto, no fue la Iglesia Católica la única iglesia que movilizó en contra de los derechos de las mujeres, explica Andrés: “Nos centramos en la Iglesia Católica porque son los que tienen más poder, pero el problema excede a la Iglesia Católica, la convocatoria de los celestes era de iglesias evangelistas, son un tema, hay que ver cómo abordarlos porque hay más variedad y no es tan fácil distinguir al enemigo”, concluye Miñones.
Para Pao Raffetta la Iglesia Católica actuó cuando “vieron en peligro la aprobación de la ley, salieron a decir que en realidad lo que quieren es educación sexual y preservativos, después del 2006 que se aprobó esa ley de educación sexual y estamos pidiendo que se implemente la ley y el programa nacional de salud sexual y reproductiva, que ofrezca información, anticoncepción, parece que  ahora para la Iglesia es una prioridad. Es un buen momento para entrar con todo en las escuelas y en los centros de salud para decir: queremos que se cumpla por lo menos toda la legislación que nos ayuda a prevenir embarazos no deseados”, analiza Pao.
Fue en 2005 cuando Monseñor Antonio Baseotto le dijo al ministro de Salud que merecía “le cuelguen una piedra de molino al cuello y lo tiren al mar” por repartir preservativos. No especificó si desde un avión. También lo acusó de apología del delito por proponer despenalizar el aborto. En 2018, el papa Francisco, después de la votación en diputados, definió al aborto “como lo que hacían los nazis pero con guantes blancos”. El propio ex Bergoglio permitió en 2016, anticipándose al debate que se venía, que los curas perdonen el aborto. Sigue siendo un pecado grave y clandestino, pero si la mujer sobrevive puede comulgar. La cintura no tiene fin.
El 8 de agosto el arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, dio misa por la vida. En su homilía deslumbró. Su sotana no olvidó nada, incluso pidió “salvar las dos vidas”.  Por supuesto, no olvido a los pobres, ni los consejos del papa Francisco, el hombre que conocemos como Jorge Bergoglio,  que en su momento estuvo contra el matrimonio igualitario y una muestra de arte de León Ferrari, pero nunca condecoró personalmente al genocida Emilio Massera.
Pao nos recuerda: “tienen un largo historial de oponerse a la anticoncepción y a cualquier forma de vida que no sea reproductiva. La Iglesia se ha opuesto sistemáticamente porque le parece que es hacer trampa al plan de Dios, y usar el cuerpo con fines exclusivamente recreativos le parece un pecado, algo que hoy es considerado un derecho humano, el derecho al placer”. Raffetta puntualiza en los motivos territoriales: “La Iglesia se opone porque su negocio es la pobreza, los niños y la asistencia social en aquellos lugares donde el estado se retira. Entonces que haya más pobreza para administrar, la Iglesia va a estar de festejo, vive de eso. Tienen todo su marketing hecho alrededor de la atención de los pobres y los enfermos, entonces más se retira el Estado, más lugar gana la Iglesia. Y más deja de financiar el estado la salud y otros servicios sociales y públicos, más dinero recibe la Iglesia para cumplir con esa función. Más niños pobres, más niños dados en adopción, es un mejor negocio para la Iglesia que administra ese tipo de relación”.

Apostatar

El 18 de agosto se realizó una convocatoria a apostatar en avenida Corrientes y Callao que fue un éxito. Centenares de personas se acercaron para darse de baja. Medios nacionales e internacionales reflejaron la larga fila de futuros apóstatas. En la previa a la jornada y como invitando a apostatar, el obispo castrense Santiago Olivera escribió en una carta para el diario La Nación: “La situación de muchos detenidos por delitos de lesa humanidad es una vergüenza para la república: una discriminación nunca vista en democracia, llevada a cabo especialmente por algunos miembros del Poder Judicial, con el silencio cómplice de algunos de los miembros de otros poderes y de buena parte de la dirigencia nacional”. Un clásico, la Iglesia Católica Argentina llamando a liberar genocidas. Además, agregó: “No podemos mirar la historia con un ojo solo; necesitamos una mirada compasiva sobre todos aquellos a los cuales les tocó vivir la locura del enfrentamiento fratricida de aquellas épocas. Enfrentamientos en los cuales hemos perdido todos.”
¿Es esto justicia?, se pregunta el obispo castrense. En el libro Profeta del Genocidio, El Vicariato castrense y los diarios del obispo Bonamín en la última dictadura, de Ariel Lede y Lucas Bilbao, se señala a más de un centenar de curas que brindaron alivio espiritual a la tropa dentro de centros clandestinos de tortura y exterminio. Uno solo preso. Recientemente,  Horacio Verbitsky volvió a señalar al papa Francisco, ex Bergoglio, como entregador de los curas Orlando Yorio y Francisco Jalics, que estuvieron secuestrados en la ESMA. Los archivos que la Iglesia Católica prometió abrir nunca vieron la luz. La información que tienen sobre los nietos robados aún no la pudieron encontrar ni ordenar. El vicario castrense, como lo hizo anteriormente, sigue pidiendo por los genocidas.
Olivera tampoco se queda anclado en el pasado. El 2 de agosto bendijo y asistió espiritualmente a Gendarmería en un acto por el 80 aniversario de la Fuerza. El día anterior se había cumplido un año de la desaparición de Santiago Maldonado.
Jueves a jueves, en la ronda de las Madres, Nora Cortiñas viene relatando los crímenes de un sector de la curia. Después de la intromisión de la Iglesia al tratarse en el Congreso la ley por la interrupción voluntaria del embarazo, afirmó que va a apostatar: “Me da vergüenza la Iglesia Católica. Y miren que mi abuela nació en el campanario de una iglesia y ella ya decía, “hay que hacer como los curas, 'Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago'”. Hace 120 años lo decía. Hoy ellos hacen lo que no tiene que hacer nadie: meterse en la vida de los demás y decir mentiras y ser hipócritas”. Nora también relata el nexo entre los apropiadores en los campos de exterminio y los adoptantes de bebes. El Movimiento Familiar Cristiano fue clave en esta movida de salvar una de las dos vidas y robar la identidad.
La dictadura genocida benefició a la Iglesia Católica. Un mito es pensar que la Iglesia recibe dinero por cada bautizado, desde los prisioneros de la isla Martín García hasta ahora, pero no es así. Es un decreto ley de la dictadura lo que le da ese beneficio. Cualquiera podría suponer que una vez funcionando la democracia, las leyes de la dictadura caen automáticamente. ¿Sino de qué democracia estamos hablando?, pero cualquiera es muy ingenuo. Pao Raffetta nos habla de esas leyes y de los beneficios que tiene la Iglesia Católica: “Las leyes de la dictadura. Esa es la pesada herencia, horrible. Pesada  de verdad, una de ellas tiene que ver con el pago de los salarios de la curia y otros beneficios y privilegios que recibió la Iglesia en otros tiempos y son todos decretos ley que deberían ser derogados. Hay cinco  proyectos para que sean derogados”. Pao explica que lo de la plata por cada fiel funciona con los afiliados a los partidos políticos, pero con la Iglesia no es así, aunque tienen muchos otros beneficios: “La Iglesia recibe un par de miles de millones de pesos en sueldos y jubilaciones para obispos, arzobispos, de frontera, los que están en las Fuerzas Armadas, etc. Una parte del presupuesto es para pagar salarios a personajes de la Iglesia como si fueran empleados públicos. Y el otro 90% va a subsidios para la educación privada católica, y para los centros de salud y de ayuda social. Todo lo que el estado debería invertir directamente, lo terceriza. Después hay un montón imposible de calcular que tiene que ver con las exenciones impositivas. Además que tienen privilegios que no tienen otras personas o instituciones de la sociedad civil, por eso es tan importante la separación de la Iglesia con el Estado. Y se les perdonan deudas. La Iglesia es, probablemente, uno de los tenedores de tierra más grande de la Argentina, que no paga ningún tipo de impuestos de su propiedad”, informa Pao.
Para Pao Raffetta es de vital importancia renunciar a la Iglesia y sus motivos son atendibles: “La legitimidad que tiene la Iglesia para hablar tiene que ver con que formalmente representan al 80% de la población que son las personas bautizadas, aunque no haya un incidencia directa en la baja de ingresos que pueden tener por la apostasía, entendemos que si toda la gente que no se siente representada por la Iglesia se diera de baja, ese 80%  bajaría a 50 o 40 o 30, nadie sabe hasta dónde. Incluso si hubiera un sistema como el de Alemania, donde cada fiel aporta impuestos a la iglesia que se inscribe. A los 18 años cuando se empadronan en Alemania, se empadronan también a la religión que pertenecen, entonces una parte de sus impuestos anuales va al financiamiento del culto en que se empadronó. Cada vez que hay un escándalo de pedofilia son 500 mil alemanes que van a darse de baja, porque no sólo expresan su descontento con la política eclesiástica, sino que además se ahorran pagar el impuesto al sostenimiento de culto. Hacer una cosa así sería hermoso, porque un montón de gente diría tengo una excelente razón para hacer el trámite e ir a lidiar con los curas y su burocracia. Tendría un premio y una recompensa inmediata. Hay que hacer un gran trabajo parlamentario para lograr tener leyes así de progresistas, por ahora lo que tenemos es un horror y hay que resistirlo para que no empeore, en la legislatura de la ciudad estuvimos peleando contra la cesión de terrenos a la Iglesia. Incluso le estaban dando a la Iglesia un patio de una escuela”.
Hablar de separar la Iglesia del estado no se puede resumir en el acto de la apostasía. Es un comienzo. Un gesto político que se verá materializado esta semana cuando se presenten en la Conferencia Episcopal Argentina todas las cartas de renuncia, con conferencia de prensa incluida desde las 11 de la mañana en Suipacha 1034. Hace falta la voluntad de un Congreso libre para avanzar en los proyectos de ley que proponen la separación de la Iglesia del estado. Sin la participación en la calle es impensado. Y por último, vale aclarar que aunque no se hagan eventos de apostasías colectivas, también se puede renunciar a la Iglesia de manera individual: “Pueden bajar su carta y presentarla en sus lugares donde fueron bautizados. Con los datos del bautismo, en el obispado, arzobispado que corresponda a la iglesia donde fue bautizado o directamente en la parroquia. También se puede mandar el mismo texto por carta documento y el correo funciona como ente verificador de identidad”, invita Raffetta.  

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