3 ago. 2018

Guadalupe Pol es vecina del municipio. En este texto para La Retaguardia, narra en primera persona lo sucedido desde el dolor y la indignación. (Por Guadalupe Pol para La Retaguardia)

Fotos: Guadalupe Pol

Moreno, jueves 2 de agosto de 2018, 8 am. El sonido de una explosión impresionante atraviesa varios barrios y sobresalta a los vecinos. Una hora después, empiezan a circular los mensajes, con información un tanto difusa, que se va aclarando a medida que avanza la mañana: una explosión en la Escuela Primaria Número 49, ubicada en el Barrio San Carlos del partido bonaerense de Moreno había provocado dos muertes.
Sandra Calamano, la vicedirectora de 48 años, y Rubén Rodríguez, el auxiliar de la institución, de 45 años, habían llegado a la escuela unos minutos antes, con la intención de seguir buscando una solución al problema de la pérdida de gas en el lugar, que ya habían percibido e incluso denunciado, en reiteradas ocasiones.
Fue el último intento, ya que al ingresar Sandra a la sala de profesores y encender la llave de luz, el gas acumulado en el ambiente durante toda la noche, generó ese terrible estallido que tantos escuchamos. Los cuerpos de Sandra y Rubén fueron encontrados a decenas de metros del lugar.
Fallecieron al instante.


Eran ocho las denuncias hechas por la escuela por pérdidas de gas. El miércoles 1° de agosto, un día antes del desastre, la empresa encargada de proveer de gas a la institución y representantes de inspección habían concurrido al establecimiento, pero lejos de brindar una solución concreta, no fueron tomadas las medidas necesarias, el suministro de gas no fue interrumpido, ni tampoco las clases en la EP 49, como Sandra había insistido en varias oportunidades.


La respuesta de la comunidad educativa fue inmediata: cesaron las actividades en todas las escuelas de Moreno a partir del mediodía y se decretó duelo y asueto para el viernes 3 de agosto. Autoconvocados, docentes, padres, estudiantes, vecinos, marchamos desde la Plaza Carlos Fuentealba primero hasta el Consejo Escolar y luego a la municipalidad. Se nos iban sumando compañeros y compañeras de distritos cercanos. La conmoción era general. La bronca, también.
El abandono por parte del Estado que sufren desde hace AÑOS las instituciones educativas públicas de Moreno y de todo el conurbano bonaerense se tradujo ayer en dos muertes absolutamente injustas y evitables.
Quienes tuvimos y tenemos la oportunidad de estudiar y trabajar en escuelas y terciarios públicos de la provincia sabemos, por experiencia propia, que los edificios de nuestras instituciones son bombas de tiempo. Ayer, esa bomba explotó en la escuela 49.
La lucha docente, que debe ser acompañada por la comunidad en general, seguirá buscando que nuestras condiciones de trabajo y estudio en jardines, escuelas y terciarios sean al menos un tanto más dignas, y dejen de ser un peligro mortal.

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