14 sept. 2018




En el marco del Paro Nacional Docente y con la bronca intacta por el fallecimiento de la docente y el auxiliar por la explosión en la escuela 49 de Moreno,se sumó el secuestro y tortura de Corina de Bonis, a quien la pincharon grabándole con un punzón "olla no" en su abdomen, en referencia a las actividades y olla popular que realiza para los pibes de Moreno. Miles de personas de la comunidad educativa, estudiantes y vecinos participaron a lo largo de 5 cuadras de la movilización desde el Consejo Escolar de Moreno hasta la Plaza Fuentealba para expresar su repudio por las muertes de Sandra y Rubén y el secuestro de Corina.(Texto de Guadalupe Pol y Fotos de Agustina Salinas para La Retaguardia)



Hace un mes y unos días, esa mañana del 2 de agosto, la explosión de la Escuela Primaria N° 49 por una fuga de gas, que terminó con las vidas de Sandra y Rubén, nos despertó sobresaltados, y siendo bien literales, realmente nos despertó. 
Conmovió a la comunidad educativa morenense, a las familias, a vecinos y vecinas. Nos puso en marcha. 


Unos días después, comenzó el acampe frente al Consejo Escolar del distrito, que desde ese momento se convirtió en el punto principal de concentración y en el espacio donde se realizan periódicamente actividades para visibilizar y acompañar la lucha de nuestros docentes, auxiliares y estudiantes. 

Ayer, miércoles 12 de septiembre, a últimas horas de la tarde, comenzó a circular cierta información que nos estremeció y volvió a poner a la comunidad en alerta: Corina De Bonis, docente, había sido secuestrada y torturada. 

Las palabras "Ollas no" escritas en su abdomen por los torturadores con un elemento cortante, generaron una reacción inmediata. La convocatoria a marchar hoy jueves 13 a Capital, en el marco del paro docente, se suspendía, y se reemplazaba por una marcha local. 




Moreno se quedaba en Moreno, defendiendo nuestras escuelas, nuestros docentes, y también las ollas populares, que desde los días posteriores a la explosión funcionan en lugar de los comedores escolares, intentando garantizarle el plato de comida a muchos estudiantes y a sus familias. 
Las múltiples amenazas a docentes que organizan estas ollas populares ya habían sido denunciadas públicamente durante este último mes. Sin embargo, el caso de Corina superó todos los límites, transportándonos sin desearlo a épocas terribles de nuestra historia reciente, con sólo escuchar las palabras "secuestro" y "tortura" en una misma oración. 




Los morenenses nos despertamos el 2 de agosto con un estallido mortal, que nos mantiene alertas y movilizados de manera permanente. Nunca podremos decir que aquel fue un despertar agradable, pero sí podemos afirmar que no descansaremos (ni dejaremos descansar a los responsables) hasta obtener respuestas concretas a nuestros reclamos por escuelas dignas, y hasta lograr que se haga justicia por las muertes de Sandra y Rubén.












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