11 sept. 2018



Así se vio la expresión más compacta del 21 Encuentro Regional de Mujeres Lesbianas Travestis y Trans del oeste, realizado el sábado 8, esta vez en San Justo, epicentro del partido de La Matanza. Una vez más, quedó claro que la zona oeste no sólo es representativa de un agite 'rocanrolero' sino, y sobre todo, político y social, con un espíritu de participación que el feminismo supo capitalizar y que desarrolla cada año con mayor potencial transformador. (Texto de Rosaura Barletta y Fotos de Agustina Salinas para La Retaguardia)


“Milito en X, que se declara antipatriarcal, pero es una falacia”, repitieron, con esa u otras palabras, las presentaciones en el taller de Violencia patriarcal en las organizaciones. La X, en realidad, la elegimos para no repetir lo que las personas contaron en un espacio de intimidad. Lo que sí podemos decir es que fueron muchas las organizaciones nombradas. “A tal punto no nos escuchan que hoy mismo nos pusieron una reunión”, aseguró una participante después de haber tirado a la cancha el nombre de su agrupación. El Encuentro Regional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans se hizo por vez número 21 y esa trayectoria empujó la confianza profunda de los íntimos espacios de debate que se abrieron en escuelas y profesorados del barrio de San Justo. Las organizaciones de la izquierda en general tienen una fuerte llamada de atención para atender en esta jornada y es imperioso que se den por aludidas: las mujeres no son escuchadas, las mujeres no deciden, las mujeres no son dirigentes, las mujeres no encuentran espacios para sus reivindicaciones en sus propias instancias orgánicas.



La feria de organizaciones y autogestivas fue desde Arieta y Almafuerte, en la puerta del colegio Normal, hasta dos cuadras más abajo en la calle Villegas, y también se extendió una cuadra más por la calle Salta hasta Entre Ríos. Los puestos eran variados: indumentaria, copitas menstruales, comidas de todo tipo, libros, bijou, macramé, parches. Los pocos varones que se plantearon asistir para sostener alguna changa de subsistencia, como puestos de choripán, pudieron ponerse pegados a los límites del Encuentro para vender lo suyo sin impedimentos. A las 15, los puestos se levantaron para garantizar que no hubiera obstáculos en la formación de las columnas de la movilización que saldría unas horas más tarde para recorrer las arterias principales de la localidad de San Justo. Desde el colegio Normal hasta la Ruta 3 y desde la Ruta 3 hasta la Catedral. Los talleres concluyeron a las 16, minutos más minutos menos, horario en que se había acordado limpiar y cerrar las escuelas que cedieron su espacio.



"No necesitamos invitación de nadie porque las Putas vamos e irrumpimos", declaró Georgina Orellano (secretaria general de AMMAr - Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina), en el posteo que denuncia que el Encuentro no había preparado un taller de Trabajo Sexual. Ciertamente, las organizaciones de La Matanza que organizan el ERMLTT son mayoritariamente abolicionistas. Es decir, no consideran a la prostitución un trabajo como cualquiera, sino una forma de sometimiento a las mujeres. AMMAr, por otra parte, no formó parte de las reuniones organizativas ni planteó la posición en los espacios orgánicos de preparación del Encuentro. Aún así, y con justa razón, las integrantes de AMMAr no fueron excluidas del Encuentro ni tuvieron obstáculos para desarrollar el taller de Trabajo Sexual, que fue incluso garantizado logísticamente por las organizadoras. Evidentemente, por el perfil político del partido de La Matanza, hubo numerosas asistentes al taller con perspectiva abolicionista que dieron la discusión, y el cruce de ambos lados fue respetuoso. "Viví en la zona roja de Mar del Plata, todas sabemos el frío que hace en invierno en Mar del Plata. A partir de las 23, mi casa se abría para darles un café, un mate o un baño a las compañeras congeladas. Por eso soy abolicionista", se escuchó entre las voces de mayor contundencia.




Mujeres que promedian los 50 años se ubicaron en la cabecera reunidas en el grupo de percusión 'Tumbanda', que no sólo no se detiene sino que arenga el cántico de las demás, en una especie de competencia amistosa por el ruido más fuerte. Las que portan los bombos miran a su alrededor alucinadas, sonríen y lloran. Les sigue una murga, pero la postal se repite en todas las columnas. Murgas, bailarinas y percusión como núcleo duro de las militantes que fluyen a un costado y otro de los instrumentos. La movilización abarca unas cuatro cuadras, y en las periferias del cienpiés, policías mujeres controlan los cortes de calles y más tarde protegerán la Catedral. Hasta ahí llegó el progresismo de la intendenta Verónica Magario: a que las policías que "custodiaron" el Encuentro fueran mujeres.


























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