29 oct. 2018



Lo dijo Analía Kalinec, integrante del colectivo Historias Desobedientes, uno de los grupos de hijos, hijas y familiares de genocidas que repudian los crímenes de sus padres durante el Terrorismo de Estado. Fue en conversación con Fernando Tebele, en el programa Oral y Público. (Por La Retaguardia)

Foto: Soledad Quiroga - Tiempo Argentino

Kalinec relató la historia de la conformación del colectivo Historias Desobedientes, su organización y su posicionamiento en materia de derechos humanos: “Hace poquito que nos empezamos a organizar colectivamente. Nuestro posicionamiento es claro, a favor de la memoria, la verdad y la justicia. Fuimos haciendo una construcción colectiva acerca de en qué posición nos queríamos ubicar. En el imaginario social los familiares de genocidas siempre quedamos pegados a las lógicas y al pensamiento genocida. Esos grupos que se autodenominan familiares y amigos de presos políticos, refiriéndose a los genocidas, no reflejan nuestra voz ni nuestras condiciones. Fue a partir del 2x1 donde nos empezamos a encontrar, frente a la indignación y al repudio que nos generaban estos intentos del gobierno y de sectores vinculados al poder y a las prácticas genocidas de volver atrás en materia de derechos humanos. A partir de ese momento nos comenzamos a organizar”, contó.
La integrante del colectivo Historias Desobedientes se refirió a la reunión solicitada por los familiares y amigos de genocidas con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH): “Estos grupos se están moviendo. Hace unas semanas tuvieron una reunión en la Asamblea Episcopal y ahora en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. A nosotros nos pareció importante decir que como hijos y familiares de genocidas estamos totalmente en contra y repudiamos la falsa denominación de presos políticos a quienes están siendo juzgados por sus crímenes y no por sus ideas. Acá lo que se están juzgando son hechos. Son violaciones, desapariciones, secuestros y torturas. Es cínico denominarlos presos políticos. Son genocidas”, afirmó y pidió castigo para los responsables: “Otra vez se están queriendo instalar estas lógicas de los dos demonios, de la reconciliación y de mirar para adelante. Nosotros ya sabemos como sociedad que ante el silencio y la impunidad nada bueno puede surgir. Si queremos un país más justo, más solidario y más humano tenemos que conocer lo que pasó. Tenemos que sancionar a los responsables. Queremos poder contarles a nuestros hijos cuál es nuestra historia, aunque sea dolorosa. Asumimos esta condición de familiares de genocidas y nos posicionamos repudiando sus crímenes, a favor de la memoria, la verdad y la justicia”, dijo.
Para Kalinec, hay “señales que da el gobierno” demostrando su interés en  reivindicar el rol del Terrorismo de Estado y a favor de la “reconciliación, de la justicia y no de la venganza” con los genocidas: “Es el gobierno y son un montón de sectores que se vieron beneficiados con el accionar criminal y genocida de nuestros padres y nuestros familiares, los que están ahora pidiendo que no se los sancione y se les mantengan los beneficios. Ahora los vuelven a necesitar con estas políticas neoliberales. Este modelo de ajuste, que va en detrimento del derecho de los trabajadores, de pérdida de empleo y aumento de tarifas, de la única manera que cierra es con el brazo armado que son las fuerzas armadas y de seguridad. Tiene sentido que estén dando esas señales. El tema es qué hace la sociedad al respecto. El 2x1 fue contundente. La posición de la sociedad argentina marcó un límite de que no hay vuelta atrás. Esto es una construcción de sentido permanente. Todo el tiempo tenemos que estar trabajando y luchando en la calle para que no vuelvan a instalar estas trampas mortales. Terminan en odio y en represión. Terminan con una parte del pueblo atacando a la otra”, manifestó.
La hija de genocida se refirió a si es posible algún tipo de reconciliación con su padre y su rol como hija de un represor: “Yo no me podría reconciliar con alguien que ni siquiera está arrepentido. Es bastante perversa esta idea de reconciliación. Pensar en el daño irreparable que han generado y encima pensar en una especulación con que brinden información sobre el nieto que estás buscando o de ese hijo que no supiste qué pasó, es macabro. Ojalá mi papá se pudiera arrepentir de lo que hizo y asumir que fue un acto criminal. Él está muy lejos de esto. Reivindica sus crímenes y sigue pensando que lo que hizo estuvo bien, convencido de lo que estaba haciendo. Desde mi lugar de hija estoy esperando que él se pueda arrepentir y pueda contar lo que sabe. Yo sé que sabe cosas y no las dice. Es un deseo mío, personal e intransferible. No tengo ningún elemento por parte de él que me permita pensar que esto pueda llegar a pasar. Es mi deseo genuino como hija”, expresó Kalinec en Radio La Retaguardia.
Analía Kalinec es la hija desobediente de Eduardo Emilio Kalinec, ‘Doctor K’, subcomisario de la Policía Federal, secuestrador y torturador en el circuito ABO, conformado por la trilogía Club Atlético, El Banco y El Olimpo. Analía reconstruyó la historia de su padre y su propia vida a partir de que el genocida fue condenado a cadena perpetua: “Mi papá actualmente cumple condena a cadena perpetua por haber participado en lo que se conoce como grupos de tareas en el circuito ABO. Él fue juzgado después de muchos años de impunidad. El 31 de agosto del 2005, una llamada de mi mamá me dijo que mi papá estaba preso. Hasta ese momento yo nunca había vinculado a mi papá con el accionar de la dictadura. Empecé un recorrido interno muy doloroso. Fueron muchos años repitiendo ese discurso intrafamiliar 'pobrecito mi papá, lo que le está haciendo este gobierno de zurdos revanchistas', entendiendo que era todo mentira, hasta que pude empezar a hacer preguntas y escuchar los testimonios. Pude ver la causa y escuchar algunos testimonios de sobrevivientes. Empecé a darme cuenta de que lo que decía mi papá era mentira. Él basó su defensa negando lo que hizo. En medio de esas contradicciones, la imagen de padre que yo tenía se me empezó a borrar y a derrumbar. Con ese derrumbe estaba mi propia historia. Una vez que pude entender de qué se trata, mi posicionamiento fue en contra del horror, de la muerte y la tortura. Si esto implica estar en contra de mi propio padre así será. Es la manera que siento y dónde elijo pararme”, expresó.
Kalinec contó acerca de su visita al ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio El Olimpo, donde realizó algunas actividades, y ponderó el rol que cumplen los sitios de memoria para transmitir el horror que se vivió en esos lugares: “Participé de actividades y de peñas. Hay un trabajo muy interesante de reconstrucción de memoria y reposición desde un lugar de encuentro y militancia donde hubo tanto horror. La primera vez que entré no pude parar de llorar. En el ex Olimpo hay una parte que se conserva como casco histórico. Es donde funcionó la parte clandestina, las torturas y donde tenían a los prisioneros. Fue muy doloroso hacer el recorrido. Me agarró una angustia que duró hasta unos días después. Estuve participando de un curso de formación para docentes que se hace en el interior de este espacio. Se trabaja acerca de cómo transmitir la memoria en las escuelas. Es otra dimensión, donde uno siente un disfrute por poder estar ahí con toda la construcción de sentido nuevo que le dieron a estos lugares. Estamos ahí para que nunca más pase lo que en ese lugar pasó”, dijo.
Por último, Kalinec, desde su lugar de hija de genocida, celebró los espacios de encuentro y discusión que se generan desde los organismos de derechos humanos y los medios militantes, para repensar su propia historia y la de sus compañeros y compañeras del colectivo: “Nosotros nos ponemos a pensar y a discutir cómo es que pudimos tomar este posicionamiento. Ahí es donde funciona el compromiso social de las Abuelas, de las Madres, de cada uno de los militantes que todo el tiempo trabajan y visibilizan estos espacios de encuentro y discusión. En estos encuentros de discusión, alguno de nosotros alguna vez pasó y pudo escuchar algo diferente a lo que se repetía al interior de nuestras familias y pudo pensar otros caminos posibles. Nos reivindicamos desde ese lugar gracias a esta sociedad que pudo generar todas estas cosas. Somos una sociedad que pudo juzgar su propio genocidio. Somos una consecuencia de lo que esta sociedad ha podido avanzar y conquistar en materia de derechos humanos”, cerró.
Desde el grupo convocan para el 23 y 24 de noviembre a las Jornadas desobediente. Para más info, se los puede ubicar como Historias Desobedientes y con faltas de ortografía.

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1 comentarios:

  1. Esta es la verdadera Historia,lograr la reconciliación entre los descendientes,para perdure toda la vida el MUNCA MÁS.

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