16 dic. 2018




El 9 de septiembre de 2016  Diego Ramallo, Richard Alcaraz y Diego Soraire murieron es sus puestos de trabajo. El desinterés por las medidas de higiene y seguridad, junto con la complicidad de las burocracias sindicales y la falta de regulación y control por parte del Estado, dieron como resultado esas muertes que suelen mostrarse como "accidentes de trabajo". Con aquella fecha como puntapié inicial, familiares y compañeros de las víctimas se organizaron para denunciar esta problemática que se cobra la vida de un trabajador cada 20 horas. Formaron el espacio “Basta de Asesinatos Laborales”(BAL), que el viernes pasado presentó el Informe Anual sobre Asesinatos Laborales en Argentina. (Fotos y Textos de Agustina Salinas para La Retaguardia)


El salón del primer piso de Ademys no alcanzó para contener a quienes asistieron a la presentación, por lo que varias personas escuchaban desde el patio compartiendo mates y alfajores. El equipo audiovisual Silbando Bembas dió inicio a la actividad con la proyección de un video sobre la masacre de la escuela 49 de Moreno, ocurrida en Agosto de este año, que dejó como saldo la muerte de Sandra y Rubén. Ese hecho dejó al descubierto las irregularidades y fallas en infraestructura que padecen los alumnos, docentes y auxiliares de Moreno. También disparó una oleada de denuncias acerca de las precarias condiciones en la que se desarrollan las clases en las escuelas del municipio, lo que dejó a los niños y niñas sin clases durante buena parte del año, sin que el propio municipio o la gobernación resolvieran el mientras tanto.


Ariel Godoy, integrante del espacio e integrante del Sindicato del Neumático, indicó la importancia de esta herramienta, no sólo a modo de lucha sino como herramienta para la formación y organización de los y las trabajadoras. Es fruto de investigaciones junto a la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRA), información recolectada a través del vinculo con trabajadores de diversos sectores y de notas periodísticas. Godoy indicó que el registro de la SRT no contempla los casos de muertes “In inteinere” (aquellas que ocurren en viaje hacia y desde el trabajo) ni los vinculados a enfermedades profesionales (EP), cuestiones que aumentarían exponencialmente las cifras. También comentó lo dificil que se torna poder tener una cifra que englobe al conjunto de los trabajadores, ya que los datos que manejan son sobre los trabajadores registrados; quienes no están registrados alcanzan al 30%, y no están incluidos en el informe por la imposibilidad de registro. Con esta salvedad, el informe arroja un total de 375 muertes en los lugares de trabajo entre octubre de 2017 y septiembre de 2018. Cifras que dan cuenta del riesgo que implica la desidia empresarial avalada, por acción y omisión, desde el Estado.


El informe desglosa por rango etario, rama de actividad y forma de muerte. Transporte es el sector donde se produjeron más muertes en estos últimos 12 meses, un 20% del total. Denuncian que se debe al poco descanso de los choferes, la falta de personal y de  mantenimiento.  
Los integrantes del espacio BAL, se encargaron de nombrar a los distintos trabajadores que murieron en sus puestos de trabajo.  De esta manera recordaron a Fabian Tomasi, quien falleció en agosto de este año luego de transformarse en un caso emblemático de la lucha contra los agrotoxicos; a Leonardo Mármol, de la Textil Fadeté, que decantó la organización de sus compañeros en el pedido de justicia; o Martín Pino, trabajador de seguridad de la empresa tercerizadora Murata, contratado por la línea Mitre. Recordar a los trabajadores identificándolos, refleja que el informe no es sólo una  estadística sino que es una herramienta de lucha para no olvidar a quiénes fueron asesinados por desinterés, recortes, precarización y/o burocracia dentro de sus lugares de trabajo. Intentan de esta manera recordar a cada laburante en la búsqueda de justicia y remarcan la importancia de destacar que son asesinatos, y no “accidentes laborales”, ya que en todos los casos se pudieron haber evitado si la patronal, el sindicato y el estado hubiesen dispuesto de regulaciones necesarias en los sectores de trabajo. 


Nestor Marcolini, delegado de la Línea 60, recordó el caso de David Ramallo, que desencadenó un paro de 9 días, ya que la empresa demostró un completo desinterés y se desentendió de su responsabilidad en el asesinato de David. Los trabajadores llevaban un tiempo denunciando la negligencia patronal y la falta de control sobre la playa de estacionamieto de los colectivos. Marcolini aseguró que la empresa Monsa desoyó cada uno de sus reclamos y fue responsable de la muerte de David. 


“Estar acompañada y organizada es muy importante para que nos escuchen y tengamos justicia”, dijo la mamá de David Ramallo entre lágrimas incontenibles. Eva Puente es fundadora del espacio y comentó entre anécdotas y recuerdos, que cuando comenzaron a organizarse “eramos tres personas y nos veíamos en una plaza.” destacando el crecimiento de la organización. Comentó el apoyo que recibió de parte de los compañeros de la Línea 60 y cómo ese acompañamiento fue fundamental para que el asesinato de David no quedara impune. Con voz nerviosa pudo contar que le cuesta mucho dormir, que todos los días recuerda a David y que la lucha es un gran sostén que lleva adelante por la memoria de su hijo. Sabe que sin el apoyo de los demás trabajadores “sería muy difícil seguir”. Eva cerró los ojos, levantó el puño y gritó “¡David Ramallo, presente!”. Así, le puso nombre propia a los centenares de trabajadores/as que son solo números para sus empleadores y, por lo tanto, suelen ser variable de ajuste. 








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