14 ene. 2019



Abrir una calle donde hay un parque. En la Ciudad de Buenos Aires de Horacio Rodríguez Larreta, donde se cierran escuelas nocturnas, ya nada sorprende. El jefe de gobierno parece ensañado con el Parque Rivadavia. En abril de 2018, un ombú de más de cien años de antigüedad fue talado, sin mayor explicación que la existencia de un hongo dañino que lo secaba. Pero prometieron colocar una placa que lo recuerde. Otro ombú centenario del mismo parque está vallado desde junio. Mientras se lo estudia, el marmolero asegura que dos placas salen más baratas que una. (Por Paulo Giacobbe para La Retaguardia)

Fotos: Natalia Bernades


El proyecto es viejo, continuar la calle Beauchef para conectar la calle Rosario con Avenida Rivadavia. Cuando enrejaron el parque no pusieron rejas en esa zona. El problema es la feria de libros y todas las mesitas con tableros de ajedrez donde a diario y a toda hora se juntan aficionados, y no tanto, a practicar ese deporte. Hay una calesita que está en la frontera, parece que zafa de la topadora, no tanto de la crisis económica. En esa parte el parque termina en un muro y del otro lado hay una escuela. La comunidad educativa, como es costumbre del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, no ha sido consultada.


En la página oficial de turismo del Gobierno de la Ciudad, dicen que el Parque Rivadavia es célebre por su feria de libros. Parece mentira, pero eso dice. Esa feria célebre es la que están removiendo para abrir una calle. También informan que los domingos funciona “en una de las entradas principales al parque, una feria dedicada a la venta, compra y canje de artículos relacionados con la filatelia y la numismática”. En realidad, esta feria funcionaba bajo el ombú que ahora está vallado, y se convirtió en nómade. Quizás la página no está actualizada y la feria “célebre de libros” dejó de serlo y ahora es “un nido de delincuentes, feria pirata y un deskontrol total de borrachos y drogadictos vagos”, como aseguran en algún comentario del diario Clarín.


La reubicación de los puestos incluyó una topadora para que su traslado sea más seguro. Los puesteros quedaron con pocas certezas y mucha incertidumbre en relación a su futuro. No quieren hablar y las quejas son que nadie se hace cargo de las roturas ocasionadas. El Parque Rivadavia va perdiendo poco a poco su pinta, se quedó sin los ombúes y sin la “célebre feria de libros, revistas y discos usados, que funciona diariamente”. Cualquiera que pase caminando por esa cuadra notará que una calle ahí cambia drásticamente la fisonomía del parque y modifica la identidad del barrio.También puede sacar cálculos a ojo, más de un carril no da. En la ciudad donde cada día queda menos verde la prioridad es el tránsito y hasta los parques son piqueteros. En Agronomía ocurre algo similar.


Se supone que la obra durará seis meses. Desde las redes sociales, la organización “SI al Parque Rivadavia, NO a la calle Beauchef” convoca para el sábado 19 de enero a las 12 a un abrazo al parque con la intención de que no se abra la calle.



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