21 feb. 2019

El día miércoles mi celular se llenó repentinamente de mensajes. Amigos preguntándome si estaba bien. Colegas de prensa enviando información, fotos, videos, muchas preguntas y dos nombres: Bernardino Ávila y Juan Pablo Barrientos. Dos colegas que cinco días antes habían estado cubriendo, igual que yo, la represión del “verdurazo” en Constitución habían sido reprimidos y llevados detenidos. (Por Natalia Bernades para La Retaguardia / Fotografía: Juan Pablo Barrientos/Revista Cítrica)


Desde que asumió el gobierno Mauricio Macri, nos vienen “acostumbrando” a represiones y detenciones arbitrarias y abusivas. Incluso trabajadores/as de prensa en varias ocasiones salimos a denunciar un ensañamiento con quienes salimos a comunicar lo que está sucediendo en el país.
La bronca me invadió y sin dudarlo me dirigí a la comisaría de Lugano a la que los llevaron. A la lista de detenidos se sumaron dos nombres: Roberto Torres, trabajador de MadyGraf, y Quimey Miguez.
Todos nos preguntábamos quién era Quimey. No era de MadyGraf ni era de prensa. Pero todos sabíamos que era quien, sin dudarlo, al ver el abuso policial, puso su cuerpo para defender a Bernardino Ávila. Con su menuda contextura estaba solo y en evidente desventaja contra al menos cinco efectivos. Resistió la brutal violencia policial al grito de “no lo voy a soltar, es prensa”.
Agobiada por el calor, esperando en la fiscalía a que sean liberados, no dejaba de preguntarme: “¿De dónde sacó semejante coraje?”. Encontré un texto que él mismo escribió en su Facebook luego de la represión a los trabajadores de la tierra y se me erizó la piel.

“Es un momento de ruptura para el espíritu y, como bien demuestran los gases, los palazos y la balas, también para los cuerpos.
Por consiguiente:
- si usted cree que éstas respuestas de accionar sistemático por las fuerzas de seguridad son cuestionables, está equivocada/o, son repudiables.
- si usted cree que éstas son situaciones tensas, está equivocada/o, son violentas.
- si usted cree que la violencia es ejercida por ambos bandos, está confundido/a; basta observar quien tiene las armas de fuego, los palos de abolir ideologías, y quien debería proporcionar seguridad al pueblo.
La gente uniformada que no siente empatía ni vergüenza, no merece respeto; los engendros de escritorio que dictan las normas y las órdenes no merecen respeto, amor, ni comprensión; las mentes que manejan los hilos del circo poniendo cara de naipes delegando responsabilidades, no merecen nada. No sabría decir que merecemos las personas que en algún momento titubeamos, corrimos la cara, u observamos los incendios a través de las pantallas sin querer tomar parte en el quilombo. Es momento de embarrarse los pies, ensuciarse las manos, y empezar a limpiar las almas.”

Después de leerlo todo tenía sentido. Si van a llamarlo loco, entonces espero que las calles se llenen de chiflados.

“Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común. Ojalá podamos merecer que nos llamen locos, como han sido llamadas locas las Madres de Plaza de Mayo, por cometer la locura de negarnos a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.”
Eduardo Galeano


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