17 feb. 2019




Asunción Prado, es una de las feriantes que quieren desalojar para que su puesto sea ocupado por otro artesano o artesana de la cooperativa El Adoquín tras el acuerdo firmado por Gabriela Olguín con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Prado habló con Fernando Tebele en Radio La Retaguardia y contó detalles del conflicto, que hoy domingo tendrá un nuevo capítulo, cuando quienes están sin espacio realicen un festival cultural durante la tarde. (Por La Retaguardia)

Foto: Archivo Agustina Salinas/La Retaguardia

Prado explicó que su resistencia es pacífica y que, en especial desde el último domingo, sumaron la expresión artística y cultural a su lucha por conservar sus puestos de trabajo: “Dimos un vuelco que va a ser histórico en nuestra lucha. Tenemos un acuerdo explícito de no protestar con violencia. La represión ocurrió porque un compañero puso un paño con sus agendas, su mercadería, en una zona donde ellos (el Gobierno de la Ciudad) no están permitiéndolo, en la zona que quieren tener 'liberada' o 'limpia', como dijo la misma Gabriela Olguín (presidenta de la cooperativa El Adoquín). A partir de eso y de que queríamos trabajar se generó toda la represión. Nuestra herramienta más importante de protesta no es solamente la cuestión pacífica, sino también, activamente, la cultura. Es lo que nos caracteriza. Somos cultura. Nuestra comunidad no se dedica solo a las artesanías sino que está lleno de personas que hacen música, arte, títeres, tango, arte popular y artes plásticas. Entonces, estamos haciendo lo que nuestra esencia nos indica. Estamos denunciando desde nuestra esencia. Este último domingo eso empezó a explotar. El primer domingo ya hubo una milonga para la resistencia que hicimos y domingos anteriores también. Este último domingo nos plantamos desde la cultura y ese va a ser nuestro rumbo. En contraste con una feria como la de Olguín, que se autositia entre dos filas de Infantería, nosotros lo que hacemos es manifestarnos como actores culturales de la sociedad”, se diferenció la feriante.

—La Retaguardia: ¿Cómo trabajó el domingo pasado el sector de feriantes de El Adoquín que aceptó el acuerdo?

Asunción Prado: Con anormalidad. Ellos se ponen sobre la calle Chile, pero tienen miedo de nuestra actitud de denuncia. Están ahí a costa de sacrificar nuestra posibilidad de estar sobre Defensa. Lo que decidieron hacer para resguardarse es, coordinadamente con las fuerzas de seguridad del gobierno, poner en cada punta de la calle Chile dos filas de Infantería para protegerse. Nosotros nunca los vamos a ir a atacar de un modo violento, pero esa es la manera en que ellos se escudan de nuestras manifestaciones culturales y de nuestra protesta.

—LR: ¿Los incluye de alguna manera el acuerdo firmado por El Adoquín?

—AP: Como forma de resolver su alevosa intención de invadir el 700, donde yo estoy, nos ofrecen la tentación de reubicarnos en una parte de la feria que fue la que se legalizó, del 100 al 600. Si nosotros aceptáramos estaríamos perjudicando y traicionando a la cantidad de compañeros y compañeras artesanas y artesanos que del 800 hasta el 1000 quedan completamente a la deriva por el acuerdo que realizó Gabriela Olguín y Alberto Beto Cortés, que son los dos más importantes de El Adoquín. En el acuerdo ese, ellos dejan en banda a un montón de artesanos que estaban en el 800, el 900 y el 1000, que eran independientes y no querían estar en la cooperativa, y también dejan en banda a todos los disidentes que no están de acuerdo en invadir a sus compañeros y compañeras del 700. No es viable que nosotros aceptemos esa reubicación. Es una oferta para que nos sumemos a una traición.

La feriante manifestó que si bien siempre hubo buena relación entre todos y todas las integrantes de la feria, fue a partir de este conflicto que lograron organizarse y unirse para sostener sus lugares de trabajo. Además, explicó porque rechazaron la oferta de reubicación para algunos de los y las feriantes del 700: “Cualquier acuerdo que nos comprenda como trabajadores y trabajadoras del 700 al 1000 sería un acuerdo donde nos podríamos sentar a conversar. Este acuerdo deja afuera a mucha gente. Es imposible reubicar a tantas personas. La otra feria tiene sus trabajadores reconocidos y legalizados. Podrían reubicar solo a algunas personas del 700. Es indigno aceptar eso. Estaríamos perjudicando a compañeros que nunca podrían ser reubicados y que iban a quedar a la deriva. Decidimos crear el frente de Artesanxs Unidxs de la calle Defensa. Es todo un movimiento, tenemos nuestro Facebook, tenemos nuestra norma de interacción y con la cual hemos crecido muchísimo como comunidad. Nos organizamos como unidad a partir de este conflicto. Antes teníamos una convivencia perfecta de interacción. Estábamos todos sobre Defensa y podíamos convivir tranquilamente. Incluso cuando le empezaron a cercar la calle a la gente de El Adoquín con distintas obras de refacción, nosotros les ofrecimos lugar en el 700. Decidimos, por asamblea, darles cinco lugares fijos como invitados durante dos meses. Esto la cúpula de El Adoquín lo sabía. Por eso es increíble que digan que no sabían que en el 700 había gente”, dijo.

—LR: ¿A qué te dedicás dentro del mundo de las artesanías?

—AP: Hago cerámica de gres. Es una técnica específica dentro de la cerámica. Bijouterie en cerámica y cuero. Hace 28 años que soy artesana. Me formé en Venezuela, viajé a España y a Brasil. Viví muchos años en Brasil. Soy argentina, pero soy parte de nuestra América y de nuestro mundo de artesanos y artesanas, que es un mundo que no reconoce estas fronteras que nos quieren imponer”, respondió.

Los y las feriantes perjudicados por el acuerdo de El Adoquín han presentado un amparo ante la justicia y aun esperan una respuesta: “Estamos a la espera del resultado de un amparo que se ha convertido en un amparo colectivo. Hemos encontrado buenos defensores, abogados y personas del mundo jurídico que nos están comprendiendo. Estamos a la espera de un resultado. A nuestro favor, se está visibilizando. Hubo una represión y hay personas que están hace más de un mes sin comer. Es terrible que vos vayas a tu lugar de trabajo y no puedas trabajar porque hay una cuestión política que decide que no podés seguir trabajando en tu territorio. Hemos logrado una paciencia que nos unió más. Nos alegra encontrarnos ese día domingo porque nos fortalece”, expresó. “Hay 80 amparistas en lo que sería el 700. Después hay otro amparo donde están los del 800, 900 y 1000, pero son por lo menos el doble que nosotros. Estimábamos una cifra de como 400 personas perjudicadas entre los 80 del 700, otros 70 u 80 disidentes de El Adoquín, más todos los que quedan afuera que no estaban en la cooperativa”, cerró Asunción Prado en su paso por La Retaguardia.

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