27 mar. 2019



Se trata de la denuncia contra la docente Analía Shwartz, que había sido absuelta por unanimidad en mayo de 2017 por el Tribunal 1 de esa ciudad. Luego de la apelación de las querellas, enfrentará un nuevo juicio por más de 40 casos de abuso sexual ocurridos en dos colegios (Gianelli y Fleming). En el programa radial La Retaguardia, Fernando Tebele y Pedro Ramírez Otero dialogaron con Gonzalo, papá de una de las víctimas. (Por La Retaguardia)

"La defensa había presentado una revisión de ley con esto de que una persona no puede ser juzgada dos veces por el mismo delito. Pero el fallo de Casación no daba por terminado el proceso, sino que sigue. Por eso le denegaron este pedido a la defensa y estamos a la espera de que vuelva el expediente a Mar del Plata para tener un sorteo de un tribunal y ahí ya ver en qué tiempos se puede realizar este nuevo juicio", explicó Gonzalo sobre los pasos a seguir.
Sobre los fallos emitidos por el Tribunal que absolvió a Schwartz hasta el momento, Gonzalo fue contundente: "En Mar del Plata, todas las causas donde está el poderoso dinero van siempre a parar al mismo Tribunal. El Tribunal 1 que dio la sentencia lamentable para esta maestra, que fue absolverla. Fue el mismo Tribunal que dijo que Lucía Pérez se murió sola prácticamente, y es el mismo que en estos días está juzgando a Federico Sasso, una persona que, alcoholizada en un auto atropelló y mató a Lucía Bernaola. Este juicio se está dando ahora en la ciudad. Nos llama la atención que siempre que hay dinero cae en ese Tribunal", planteó. "Los abogados, sabemos que son los mismos, quiénes son y qué defienden y lo permeable que es este Tribunal a fallar a favor del poderoso. Cuando nos enteraron que era el mismo en el caso de Lucía Pérez nos acercamos a la familia a explicarle quiénes eran estos jueces. Ellos nos decían 'no puede ser', después nos abrazamos y lloramos juntos y nos decían 'tenés razón'. También nos acercamos a hablar con la familia Bernaola, porque ellos son semidioses que están en un estrado y dicen lo que ocurrió y no ocurrió como si fueran dueños de la verdad", agregó.
Por último, Gonzalo se refirió a las vidas de las víctimas: "Mi hija actualmente tiene diez años. Está con tratamiento psicológico como muchos de los chicos. A muchos les dieron el alta pero con el tiempo tienen que volver. Sabemos que es una herida, una cicatriz, que con el tiempo la marca queda. Ellos saben qué les pasó. Ahora son más grandes y entienden, saben, preguntan. Siguen esperando y preguntando por qué no les creyeron. Es una etapa que queremos cerrar obteniendo la condena que tendría que tener esa mujer. Es una etapa que queremos cerrar para poder mirar a nuestros hijos a los ojos y seguir diciéndoles que les creemos desde el primer día y que les seguimos creyendo y estamos peleando para que podamos conseguir justicia por ellos y otros chicos a los que les pueda pasar lo mismo", advirtió.

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