28 abr. 2019



Integrantes de La Retaguardia participan como voluntarios/as en el censo popular de gente en situación de calle, una iniciativa de varias organizaciones sociales que pretenden contrarrestar los datos oficiales del Gobierno de la Ciudad. Algo les llama la atención: en algunas ranchadas, ya no hay gente. (Por Nicolás Rosales para La Retaguardia)

Fotos: Natalia Bernades

Me encontré con los organizadores el viernes a la tarde para participar como voluntario del censo. Fue en la Red Puentes, un centro de día para personas con consumos problemáticos, que queda en la calle Faraday al 1500. La garúa porteña se había instalado con esa humedad tan molesta. Sin embargo, esto no fue un impedimento para hacer la recorrida por Parque Chacabuco y Flores. Ya era de noche. Fuimos en una ambulancia que prestó el Movimiento Popular La Diginidad (MPLD) y en un auto particular. Pasamos por los alrededores del parque, por calles que lo cruzan, debajo de la autopista, por el Bajo Flores, por los alrededores de la 1-11-14 y el  Hospital Piñero, entre otras zonas. Lo llamativo fue, en principio, la muy poca cantidad de gente en situación de calle que pudimos observar y censar. Lo primero que pensamos fue: "bueno, por la lluvia quizás se hayan ido a refugiar a otros lugares". Pero a medida que transcurrieron las horas y el panorama se mantenía, las conjeturas pasaron a ser otras. Las sospechas de que el propio Gobierno de la Ciudad haya utilizado herramientas legales y no tanto para "limpiar" la ciudad de las personas que uno puede cotidianamente cruzarse en esta situación, fueron teniendo un peso más significativo. Cabe mencionar que el mismo gobierno porteño salió a hacer su propio censo durante todo el día martes, sabiendo que las organizaciones lo harían desde el jueves. Un elemento más que nos hizo pensar que las ranchadas habituales ya no estaban donde se suelen ver. Recordemos también que en la primera gestión de este gobierno en la ciudad, con el actual presidente Macri a la cabeza, se había creado la UCEP (Unidad de Control del Espacio Público), una patota desalojadora con nombre de institución, que supo funcionar con patovicas levantando gente en situación de calle. Lo que vivimos el viernes al no poder encontrar lo que fuimos a buscar para hacer visible esta realidad, parece ser una clara maniobra del gobierno para que el Censo Popular no refleje lo que sucede: cada vez hay más personas que se quedan en la calle por la crisis social y económica.

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