17 may. 2019



Superpoblación de la Policía de la Ciudad según la ONU. Retenes selectivos y niños presos en comisarías. El Congreso debate a qué edad encarcelar y el gobierno que no da puntada sin hilo: manda a la calle las Taser. (Por Paulo Giacobbe para La Retaguardia)

En su informe anual de la situación represiva, la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) volvió a advertir que en la Ciudad de Buenos Aires hay más policías que los recomendados por la ONU. La Policía de la Ciudad es “una mega fuerza de 27.000 efectivos para un territorio que tiene menos de tres millones de habitantes, es decir, un policía cada 107 habitantes. O más de 800 policías por cada 100 mil habitantes, casi el triple de los 300 por 100 mil que recomienda la ONU como óptimo”, aportaron desde la CORREPI. “Estamos prácticamente empatando al Vaticano que no tiene población y los guardias suizos son un montón”, ejemplificó María del Carmen Verdú, integrante de la CORREPI, en diálogo con La Retaguardia.
La Policía de la Ciudad “ha reunido en sí y concentró y destacó lo peor de la Policía Federal y de la Metropolitana”, dijo Verdú. “Vemos en la calle, en la intervención en las movilizaciones y manifestaciones como ha adoptado el despliegue bélico de la Policía Metropolitana y por otro lado ha incorporado todas las prácticas de patrullaje urbano, hostigamiento, torturas en comisarías que traía en su legajo la Federal, potenciadas una con otra”.
A esta maquinaria se le suma un engranaje perverso que permite a la policía ganar horas frente a una detención: “Una modificación en su estructura que en la práctica nos impide y nos dificulta asistir en tiempo y forma a las personas detenidas en movilizaciones, porque antes solo teníamos que mirar cual era el número pintado en la puerta del patrullero para saber a qué comisaría los llevaban y ahora tenemos que estar cinco o seis horas haciendo gestiones para saber dónde los llevan. Todo eso unido, más la enorme cantidad de gatillos fácil que concentran, demuestran que estamos en una situación muy complicada en la Ciudad de Buenos Aires”, alertó Verdú sobre la policía que creó Mauricio Macri y continuó desarrollando Horacio Rodríguez Larreta. El Informe Represivo de la CORREPI es claro: “La Policía de la Ciudad mató 43 personas en 26 meses. Más de dos personas por mes. Otro gran éxito de Cambiemos”.
Las recomendaciones de la ONU y el accionar letal de la Policía de la Ciudad no se ven reflejados en la alegre página del Gobierno de la Ciudad donde festejan la llegada de nuevos policías a las calles. Como publicaron el 1 de agosto de 2018: “Compromiso cumplido: destinamos 4000 policías más a la calle. Luego de haber alcanzado los 1000 oficiales en la vía pública en 2017, este año cuadruplicamos la apuesta”. (https://www.buenosaires.gob.ar/compromisos/noticias/compromiso-cumplido-destinamos-4000-policias-mas-la-calle)
En la inauguración de las sesiones ordinarias de la Legislatura de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta festejó la llegada de más policías a las calles dela Ciudad y dijo que todos ellos “pasaron por cursos de capacitación en el Instituto Superior de Seguridad Pública”.
María del Carmen Verdú explicó que el contenido de esos cursos no se da a conocer públicamente, pero que “el tema no pasa por una cuestión de si el curso es mejor o peor, sino de la función que la fuerza está llamada a cumplir”.

Para muestra basta un botón

En Lanús se puede apreciar el despliegue territorial de las distintas fuerzas represivas en conjunto. La Policía Municipal, la Policía Local, la Policía de la Provincia y la Policía Federal -dejando de lado a Gendarmería que tiene su localcito frente a la Municipalidad, gentileza de la gestión anterior-. Néstor Grindetti, intendente de esa localidad, es Cambiemos en su más pura expresión. En la plaza de la estación y en la zona comercial es frecuente ver a la Policía Local pidiendo documentos y cacheando personas, revisando mochilas o realizando controles vehiculares, con armas largas a la vista. En la misma plaza de la estación, la Policía Federal anota en una planilla los datos que cree convenientes de las personas que intercepta. El target de los encuestados es siempre el mismo.
En uno de esos controles o en un patrullaje de rutina, la policía local detuvo a cuatro niños de entre 12 y 14 años, y los trasladó a la comisaría segunda. Según contaron testigos a La Retaguardia, fue el 17 de abril a las 18 horas, en la zona comercial de Lanús Este, cerca de la estación, e incluyó golpes a los menores. Tal irracionalidad juntó gran cantidad de transeúntes a su alrededor. Ninguno de los policías estaba identificado.
"No tenemos por qué hacerlo", fue la respuesta que dieron los efectivos cuando algún observador les preguntó por qué no estaban identificados. Para inmediatamente amenazar: "Córranse, estamos haciendo nuestro trabajo".
"¿Por qué estaban corriendo?", les preguntaban los policías a los niños. "¿Qué es eso que tenés en la mano? ¿De dónde lo sacaste?".
“Al parecer los vieron corriendo y los detuvieron porque pensaron que habían robado el grabador que tenían para rapear, decían que era robado porque los vieron corriendo. Los golpearon, primero se llevan en un patrullero a dos de los chicos de 14 años. Cuando le preguntamos a dónde, nos dijeron que no sabían”, dijo a La Retaguardia uno de los testigos.
En el lugar quedaba una nena de 14 y su hermano de 12, llorando. La situación ameritó un gran operativo, “entre Policía Local y Bonaerense, serían alrededor de 30 efectivos”, que repartieron amenazas de detención para los presentes. Se había producido un escenario de tumulto en donde no faltaban las voces fachistas: "Son pibes chorros, enseguida los largan, si no los meten en cana ahora después terminan matando". El linchamiento a la orden del día . Forcejeando de manera brutal en otro patrullero a los otros dos menores.
En la comisaría segunda de Lanús “los alojan en un cuarto sin ventanas, sucio con excrementos, que parecía un depósito”. Custodia la entrada al cuarto un policía apoyando la mano en su arma. Estaban acusados de un delito que no tenía denunciante ni testigos. “Ellos (por los menores) ya sabían que iban a esa comisaría porque ya los habían llevado a esa comisaría y habían vivido situaciones de violencia. Fueron seis o cinco horas. Provocaciones constantes de la policía hacia los menores, buscando generar situaciones de provocación para que se pongan mal, negando que puedan comer algo. Diciendo que el aparato era robado”. Hasta que aparece el denunciante “con una factura de Frávega". "¿Si se lo habían robado de Frávega por qué tenían la factura?”, se pregunta otro testigo. “Los  menores  decían que eso se lo hacen todo el tiempo, que ya les había pasado, que anteriormente les habían robado objetos personales. Querían darle el aparato en mano al denunciante. Todo desprolijo”.
Los chicos entran en crisis y llorando piden estar en su casa y no en esa habitación mugrosa. En eso, “un policía entró al cuarto y los filmó”. Para completar el escenario, varios de los varones “altos y grandotes que habían arengado a la gente para generar un linchamiento, antes de que suban a los chicos al patrullero, entraban y salían de la comisaría, eran policías de civil”. Finalmente los menores pudieron volver a sus hogares, pero tienen una causa por hurto.

Ámbitos de tortura

“Llevar menores a una comisaría así como así es algo que no está avalado por la ley, hay disposiciones que lo prohíben”, explicó Oscar Castelnovo de Agencia Para La Libertad,“Después sabemos que la comisaría es un ámbito de tortura. Las horas que esté, va a estar sometido a tormentos, presiones psicológicas, a una cantidad de vulnerabilidades sobre su persona. ¿Qué hace un menor en una comisaría o en una cárcel para pibes? Es devastarse su identidad humana. Si está por unas horas y la familia pudo contactar un organismo de Derechos Humanos, pagar un abogado, va a salir. Pasar un tremendo mal rato, van a quedar secuelas en él”. Castelnovo dice que estos hechos con el gobierno anterior existían, pero que con la llegada del macrismo se acrecentaron “en cantidad y en intensidad. Últimamente se hizo más constante. Nosotros recibimos denuncias de que, aunque sea por horas, a los pibes se los detiene. Es de todo el país que nos llegan, Córdoba es el sumun”.
Impulsado por el gobierno, comenzaron en Diputados las audiencias públicas sobre un nuevo régimen penal juvenil. La idea es poder establecer la responsabilidad penal de los adolescentes que tienen entre 15 y 18 años. “Es posible que hagan eso y mucho más, pero son medidas que nunca van a solucionar el delito sino que es multiplicador del delito,está destinado a ganar votos y sembrar el terror de los que sobreviven a la exclusión y a la muerte”, dictaminó Castelnovo. “Cada gobierno que viene se convierte en más punitivo, detener un pibe por hora da votos o chapa porque 'conmigo no se juega'. Se enmarca dentro de esa política y dentro de una cuestión más grande, que nosotros  venimos denunciando, y es parte de lograr consenso para el genocidio que están cometiendo”. Oscar Castelnovo da como ejemplo el caso de David Moreyra de 18 años. Asesinado a golpes por quien sabe cuántas personas, acusado de intentar robar una cartera, en Rosario. Con pérdida de masa encefálica agonizó varios días hasta morir. El caso es de 2014. “Esas son las cosas verdaderas que hay que desentrañar en la etapa dizque democrática y sobre todo en las épocas electorales”.

Armas de tortura

Mediante una resolución en el Boletín Oficial, el Ministerio de Seguridad a cargo de Patricia Bullrich resolvió aprobar el “REGLAMENTO GENERAL PARA EL EMPLEO DE ARMAS ELECTRÓNICAS NO LETALES POR PARTE DE LOS MIEMBROS DE LAS FUERZAS POLICIALES Y DE SEGURIDAD FEDERALES”. En los considerandos dice que las Taser permitirán “abordar situaciones operacionales en las que resulte necesaria la utilización de la fuerza sin el empleo de armas de fuego, siendo un medio intermedio para ejercer un uso racional y gradual de la fuerza ante situaciones de enfrentamientos con personas violentas o amenazantes, brindando a las Fuerzas Policiales y de Seguridad Federales una opción táctica adicional en reemplazo de las armas de fuego”.
El lanzamiento de las armas incluyó un video de mal gusto, donde un ladrón caracterizado intenta robar adentro de un vagón de tren y es neutralizado gracias al uso de las pistolas electrónicas. Desde el gobierno dicen que en primera instancia solamente serán utilizadas en aeropuertos y trenes, pero en la publicación del Boletín Oficial no especifica lugares de uso.
El reglamento general para el uso de las Taser lleva la firma del Secretario de Cooperación con los Poderes Judiciales del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti, que está acusado de haber planificado la represión de Gendarmería que causó la desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado.
En el artículo 2° dice que se pueden usar “ a) Para inmovilizar, proceder a la detención o para impedir la fuga de quien manifieste peligro inminente de lesionar a terceras personas o de auto lesionarse. b) Cuando deba ejercerse la legítima defensa propia o de terceras personas. c) Para impedir la comisión de un delito de acción pública”. Ahí, que es siempre, meta Taser.
En el artículo 5° considera que “existe peligro inminente, entre  otras situaciones, en las siguientes circunstancias: a) Cuando se desarrollen conductas amenazantes que pongan en  peligro la integridad física del agente o de terceras personas. b) Cuando se manifiesten conductas violentas que indiquen la inminencia de un ataque al agente o a terceras personas. c) Cuando el número de los ofensores o la imprevisibilidad de la agresión esgrimida, impida materialmente el debido cumplimiento del deber, o la capacidad para ejercer la defensa propia o de terceras personas”. Ahí, entre otras situaciones, meta Taser.
La detención ilegal de niños en Lanús, que congregó a un grupo importante de personas pidiendo a los policías que no los detengan, hubiese ameritado el uso de las Taser por parte de algún efectivo de la Policía Federal.


Boletín Oficial: https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/207010/20190507


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