8 jun. 2019



Lo dijo Inés Ragni. En la noche del 28 de mayo, las Madres de Plaza de Mayo de la filial Neuquén/Alto Valle sufrieron un atentado en la Casa de las Madres, que además es donde vive la familia Ragni. En el programa radial Oral y Público, Fernando Tebele dialogó con Inés Ragni sobre lo sucedido, que coincide con el pronto comienzo del juicio La Escuelita VI. (Por La Retaguardia)  

Foto de portada: Inés Ragni y Lolín Rigoni, Madres de Plaza de Mayo de Neuquén y Alto Valle en su casa (María Isabel Sánchez)

Las ocasiones en que hablamos con las Madres de Plaza de Mayo de la filial Neuquén y Alto Valle, en general no son las mejores: suele ser por las bajas condenas en los juicios a genocidas en la provincia.
En este caso fue por la noticia del atentado que sufrieron el martes 28 de mayo en la Casa de las Madres, que también es la casa de Inés y Oscar Ragni. “El 28, más o menos entre las 20, 20:30 hs, estábamos con mi esposo merendando y sentimos una explosión. Una explosión terrible. Y dijimos ‘¿dónde será?’. Mi esposo recorre toda la casa, por si había alguna ventana abierta por el viento. Al último lugar que va, a la Casa de las Madres, porque como es en nuestra casa tenemos puerta por adentro. Y viene y me dice ‘vení un momentito’, y voy y me encuentro con el vidrio roto, un agujero enorme. Un vidrio de la puerta roto abajo, no a la altura del picaporte, abajo. Y con lo que rompieron fue con una pinza grande, y la pinza quedó tirada dentro de la Casa de las Madres. Dijimos ‘esto no puede ser, tenemos que llamar a la policía’, aunque poco vale, pero hay que llamarla y que vengan a ver esto. Vino la policía y sacó fotos, se llevó la pinza, como era de noche, en la cuadra que vivimos hay negocios y a las ocho ya no hay nadie, nadie nadie. Al lado nuestro hay un estudio de abogados, así que tampoco estaban, porque se habían ido temprano, estábamos nosotros en nuestra casa. Esto no es un ladrón, el que venía a romper el vidrio es uno de los que se ocupa de atentar contra la gente, asustar, y eso no va con las Madres de Plaza de Mayo de Neuquén y Alto Valle, ellos nos quieren asustar porque dentro de diez días volvemos con los juicios”, contó Inés sobre el suceso. El juicio al que hace referencia, es el sexto tramo de la causa de La Escuelita de Neuquén, que comienza el 10 de junio luego de que se pospuso la fecha en mayo.

Antecedentes

No es la primera amenaza que sufren las Madres de Neuquén, la primera fue en el año 2012: “La primera amenaza fueron cuatro balas en la puerta de al lado, en el otro local que es de las Madres también. Cuatro tiros. La puerta hemos dicho que queda para la historia, no se cambia, no se tapan los agujeros ni nada. Y ahora nos dejaron la tenaza. Por eso yo digo: si la precisan para trabajar que la vengan a buscar y que den la cara”. Inés contó el hecho con firmeza y sostuvo: “Acá estamos nosotras, y no vamos a parar hasta que no estén todos adentro, presos en las cárceles comunes, no en las casas de ellos".
En esta filial, las Madres están organizadas dentro de la Asociación que a nivel nacional preside Hebe de Bonafini. Es cierto que las Madres de Plaza de Mayo -en Neuquén/Alto Valle y a nivel nacional- acompañan todas las causas ocurridas durante el Terrorismo de Estado, pero también lo hacen con casos actuales de Derechos Humanos. Algunas de estas causas, por motivos políticos, llevaron a la ruptura de relaciones con las madres porteñas que dirige de Bonafini, aunque no se fueron de la Asociación. “Las Madres de Neuquén y Alto Valle, vamos quedando muy poquitas. Estamos retiradas de las Madres de Capital, porque creo que conocerán a Hebe de Bonafini. Hebe dio un paso al costado, sin las delegaciones enterarnos de lo que estaba haciendo. Se olvida esta señora que ella predicaba que nosotros no hacíamos política (partidaria). Yo le dije públicamente, en una marcha que hicimos de 20000 personas, que era una traidora. Porque traicionó a  nuestros hijos, no nos traicionó a nosotras, a nuestros hijos. Traicionó a (Alberto) Ledo, a la mamá la echaron del juicio (a Milani). Le hizo una carta a Milani. ¡Por favor! Un torturador, un asesino. Hebe de Bonafini, esa mujer que conocíamos, luchadora, porque no hay que quitarle lo que era, dio un paso muy malo. Eso para nosotros fue un dolor muy grande, porque aparte teníamos una amistad grandísima con Hebe. Pero la echó a perder”, culminó.

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