11 jun. 2019



En la provincia de Chubut se promulgó una ley que prohíbe el glifosato en todas sus formas. Patricio Eleisegui, periodista y autor de los libros AgroTóxico y Envenenados, dialogó con Pedro Ramírez Otero en el programa radial A Mi No Me Importa, donde celebró la noticia y comentó acerca del avance de la agroecología como alternativa al modelo agroindustrial que se desarrolla en nuestro país. (Por La Retaguardia)

Foto de portada: Norita Cortiñas en la Marcha Plurinacional de los Barbijos, en Rosario (Juan Pablo Barrientos-Revista Cítrica)

Chubut es la primera provincia Argentina en prohibir el glifosato por una ley que se aprobó el 16 de mayo de forma unánime. Patricio Eleisegui, periodista que investiga las consecuencias que trae el agronegocio en la naturaleza y en el consumo de los y las habitantes del país, explicó que “es un marco legislativo que prohíbe toda actividad vinculada con el glifosato, no solo la comercialización o venta, sino que no permite el fraccionamiento, la producción y mucho menos el uso. Es muy potente desde lo simbólico, porque estamos hablando de una provincia que no es sojera, no es maicera, que es justamente el tipo de producción que más demanda glifosato”. Lo cierto es que este herbicida se utiliza indiscriminadamente, sin medir las consecuencias que genera: “Es una tecnología que hoy ha penetrado en la jardinería con mucha fuerza, y es muy común que las comunidades, las intendencias, hagan uso de glifosato para erradicar malezas en las plazas. Eso es algo muy común en el interior del país”, dice al respecto.
La situación a nivel nacional es preocupante y cada vez se acrecienta más, porque el agronegocio gana terreno con el paso de los años y de los gobiernos. Por estas razones, esta ley es una medida que debe celebrarse: “Es una muy buena noticia. Primero porque es una provincia que se pronuncia. Estamos más habituados a lo que son las ordenanzas municipales, que establecen criterios de distancia, algunas han puesto limitaciones o prohibiciones como ha hecho Rosario (Santa Fe), en Entre Ríos hay otros casos, con Paraná. Que esto llegue a un nivel provincial realmente habla de una preocupación enorme, me parece que es muy interesante que se dé un paso anticipado porque hay compañías que vienen probando tecnologías para ese tipo de suelos. Nidera, por ejemplo, una de las principales semilleras con operaciones en Argentina, tiene una serie de acciones de ‘responsabilidad social empresarial’, como le dicen ellos, que son en realidad acciones mediante las cuales toman posición en algunas actividades. En este caso, apadrinando a escuelas rurales en la provincia de Chubut, a cambio de que estas escuelas les permitan utilizar ciertas superficies para sembrar algunas novedades. Es la primera vez que se anticipa algo, generalmente estamos más acostumbrados a correr de atrás el problema”.
Si bien la ley se aprobó en unanimidad, el gobernador Mariano Arcioni (Cambiemos) en un principio afirmó que iba a vetarla. Debemos tener en cuenta que para los gobernantes no es conveniente posicionarse en contra y, en general, tienden a promover el modelo agroindustrial; como el presidente Macri que se manifestó a favor de las fumigaciones en Entre Ríos. Patricio cuenta que “es un proyecto que surgió de un legislador del Frente para la Victoria. La realidad es que se aprobó de manera unánime, todos los sectores han estado de acuerdo y el gobernador, que es de un signo político diferente, en un momento amagó con vetarlo. De hecho lo comunicó al periodismo de la provincia, porque para él era una medida electoralista, como dijo en ese momento. Pero, de manera inversa, lo terminó promulgando. Hay que ver, si es una medida electoralista, electoralista para quién. Porque en ese momento era para la oposición, ahora parece que quizá lo sea para el oficialismo. Lo valioso es que hubo una votación unánime, una decisión de acompañar esto y marcar un hito. Porque en otras provincias donde se ha tratado de discutir un tipo de ley de estas características siempre se termina cayendo en la falta de compañía por parte de los bloques. Pasa en Santa Fe, en Entre Ríos sobre todo. En la Provincia de Buenos Aires tuvimos todo lo contrario: una ley que el año que viene va a estar vigente, que justamente lo que hace es desterrar las distancias de fumigaciones y permite el uso no solo de glifosato, sino de cualquiera de estos productos que la industria considera que no son riesgosos, junto a las escuelas y las poblaciones”.

Libre de agrotóxicos

En paralelo a esta buena noticia, el modelo alternativo de producción mejor posicionado y ganando terreno es la agroecología, que ya exporta sus métodos de trabajo a otros países. “Ya estamos superando las 85 mil hectáreas de trabajo agrícola agroecológico, en este caso nucleado en torno a lo que es RENAMA (Red Nacional de Municipios y Comunidades que Fomentan la Agroecología), que es una red que aglutina a municipios y a productores, mayormente en la Provincia de Buenos Aires y en Entre Ríos, aunque hay acciones en otras provincias. Solamente a través de RENAMA ya tenemos esa cantidad de hectáreas, lo que habla de la posibilidad de hacer un modelo que escale. Y lo positivo de ese modelo y del rendimiento, hablando de un costo por hectárea que está por debajo de la mitad de lo que sería con el uso de transgénicos y agrotóxicos, ha hecho que se celebren convenios con Uruguay y con España para asesorarlos, porque hay un interés global para promover una agricultura sin venenos. RENAMA ha cerrado un convenio con Canelones, en Uruguay, para brindar asesoramiento en experiencias agroecológicas y lo va a hacer también en España. Esta experiencia en Argentina está teniendo muy buen rendimiento, con una manera de entender la tierra totalmente diferente a lo que es la agricultura agroindustrial”, contó al respecto.
Existen muchos mitos sobre la agroecología que deben ser derribados, sobre todo los relacionados con que al no fumigar, las plagas o malezas pueden afectar las plantaciones y perderse la producción. La realidad es que se necesita gente en los campos, lo que además significa puestos de trabajo: “hay una interrelación de cultivos, de actividades, porque en los campos agroecológicos también integran la ganadería, el tambo, y eso también genera otros puestos de trabajo que es lo que se ha venido perdiendo a través de este modelo agroindustrial. Es entender al campo como un organismo vivo. Donde ocurren todas estas experiencias y donde conviven muchas especies, y esa cuestión implica un monitoreo de lo que ocurre en el campo. El modelo agroecológico no contempla lo que sería el monocultivo (grandes extensiones de tierra con un solo cultivo, como pasa con la soja) sino que hay rotación, hay una división, que destierra la posibilidad de una plaga intensa. Hay una explicación muy buena que ellos (RENAMA) dicen; que la plaga, el surgimiento, es la exposición de un desequilibrio. No existen en la naturaleza 10 mil hectáreas de soja. O tanta cantidad de un solo cultivo. Existe una interrelación, y en tanto y en cuanto se respeta eso, se baja mucho la necesidad de aplicar esta química para controlar otras especies”. Lo cierto es que la misma naturaleza lo expresa. En las plantaciones de soja, por ejemplo, el cultivo absorbe todos los nutrientes de la tierra y la deja destruída por mucho tiempo. “Hay una cosa que explica muy bien Eduardo Cerdá, de RENAMA. Dice que lo primero que hace cuando van a un campo es sacar una palada de tierra. Y a partir de esa palada de tierra lo que hacen es medir la cantidad de lombrices que tiene la tierra. La lombriz es como el indicador de la vida”, cuenta Eleisegui. Y continúa: “Él me decía que en los campos de uso intensivo de agroquímicos, no encontras una sola lombriz, y que inclusive en los campos que son agroecológicos pero linderos a éstos que utilizan herbicidas, tampoco encontrás lombrices porque es una especie muy sensible a estos químicos, y lo que hace es alejarse de las zonas. Si no murieron, se alejaron. Y en esa cosa de la migración, la tierra pierde oxigenación, pierde todos los beneficios que generan las lombrices y se transforma en una tierra muerta. Y ahí es donde tenés que aplicar más química, que es lo que dice el modelo: meter más fertilizante sintetizado, más moléculas de estos productos y, en definitiva, no permitís jamás que recupere la vida necesaria para tener un cultivo mejor. Porque también eso se observa en la calidad del cultivo que estás teniendo después, nutritiva y mineral”.

La situación en las demás provincias

El avance más firme en el territorio nacional es en Chubut. Haciendo un repaso de las medidas tomadas en otras provincias, Patricio cuenta que “en Entre Ríos, por lo pronto, se mantiene el amparo que veta la posibilidad de fumigar junto a las escuelas. Que eso es una batalla muy importante que han ganado, sobre todo el gremio AGMER (Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos), de los docentes, que son los que más ponen el cuerpo en el territorio. Eso se mantiene y me parece que es un buen indicador. Pero, al mismo tiempo, la industria, las entidades del campo, ejercen mucha presión para tirarlo abajo. Va a seguir complicado eso. Tenemos una suspensión de una ley complicada en la Provincia de Buenos Aires, que el año que viene va a haber que discutirla, pero habilitaría las fumigaciones junto a las poblaciones y a fuentes de agua. En Santa Fe se dio la movilización de la Marcha de los Barbijos (el 5 de junio), tratando de exponer la situación que están viviendo los pueblos en esa provincia. Pero todavía no hay un marco provincial, y ese es el gran problema. Es lo que está faltando en casi todos los territorios y creo que es un buen momento para ejercer una presión, porque estamos en una instancia política, electoral. La realidad es que esto es un gesto del sector político, lo que necesitamos son pronunciamientos y avances en esos temas. Hasta ahora, la mayoría de los candidatos no se expresan sobre cuestiones del ambientalismo, en ningún aspecto. Y eso un poco habla tanto del desinterés, como también de que deberíamos poner el ojo en quiénes están financiando estas campañas porque probablemente estamos teniendo estas empresas tan grandes ejerciendo presión a través del financiamiento en los principales candidatos”.

La gravedad de la situación sigue creciendo: el sábado 8 de junio falleció de cáncer la docente Ana Zabaloy, de San Antonio de Areco, luchadora contra las fumigaciones con agrotóxicos en escuelas rurales. Su lucha seguirá presente en las voces que denuncien este modelo. La de Patricio Eleisegui es una de ellas.

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