2 jun. 2019




El 26 de mayo nuestro espacio desbordó de gente. La invitación a compartir una jornada cultural, con locro matriótico de por medio, tuvo una sorprendente participación. Más de 250 personas disfrutaron de la música, el teatro y la radio abierta. Compartimos una crónica de elaboración colectiva, un fotoinforme y algunos videos de una jornada que para quienes hacemos La Retaguardia será inolvidable. (Por La Retaguardia)

Foto de portada: la gente obsevando la obra de Res o no Res (Eva González)

24 horas antes hubo quienes ya estaban tocando el timbre. Gente que se vino desde Avellaneda hasta Mataderos, un día antes, por error. Más o menos a esa misma hora, quienes somos parte de La Retaguardia nos juntábamos para la tarea previa. Los invitados adelantados huyeron al ver cuchillos, ollas, ingredientes que se apilaban en la mesa y discusiones que comenzaban. “No lleva morrón”. “El año pasado le pusimos”. “No, sólo el vegano tenía”. Recién con muchos platos servidos durante la jornada, nos arrepentiríamos de la discusión, porque la mayor parte del morrón debería haber sido para el picante, que se terminó demasiado pronto.
Picante está la vida cotidiana. Teníamos un nudo en la garganta, porque el Topo Alejandro Cabrera Britos, presente en cada causa justa, ya nos faltaba demasiado. Sus abrazos apretados, su tozudez y su risa eterna, estuvieron todo el tiempo ahí, entre nosotras y nosotros, mientras pelábamos zapallos y hervíamos el maíz.
Al locro, finalmente, no le pusimos morrón; al vegano sí. Pero a todo lo que cocinamos en lo que llamamos "la familia Retaguardia”, y a la preparación de nuestra casa/radio, le pusimos mucho amor. El domingo nos lo devolvieron recargado. Hubo demostraciones de afecto y cariño infinitas. Participaron más de 250 personas (entre ellas los anticipados de Avellaneda que no quisieron faltar a la cita correcta), y eso superó nuestras expectativas y la capacidad de los espacios. Nos mirábamos con asombro y decíamos: “¡cuánta gente!”. “Una bocha”, respondíamos con alegría. La fila para conseguir el locro daba una vuelta tan larga que terminaba en el jardín. Tanto el carnívoro como el vegano estuvieron riquísimos, según se comentaba.
El vino Siete Vacas, del Valle Calchaquí, estuvo a la altura de todo lo que sucedió alrededor. Su sabor fue compartido y disfrutado durante toda la jornada.
En la fiesta de La Retaguardia se respiró respeto, comunidad y mucha solidaridad. Son encuentros especiales. A los tiempos de tormentas, nos oponemos con amor y resistencia. Todo el mundo se sintió cómodo: quienes tienen costumbre de venir y quienes llegaron por primera vez. Estamos comenzando a pensar que hay una mística allí, que no alcanzamos a descifrar del todo, pero de la que nos gusta ser parte.
Un micrófono abierto, música en vivo, la presentación de una nueva edición de la revista, una muestra fotográfica, teatro. Las fotos de los genocidas capturados por la lente del fotógrafo, aunque no siempre por la justicia, llenaron la Sala Effy, en la que se escuchaba “Como a los nazis, les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar”. Gustavo Molfino se encarga cada día de hacer de esa consigna una realidad. Lo escuchamos en el micrófono de la radio abierta, por el que también pasaron la fiscal en causas de crímenes de lesa humanidad, Gabriela Sosti y Pablo Verna, del colectivo Historias Desobedientes, hijos e hijas de genocidas, entre otras personas.
Un grupo de pibes y pibas encontraron un lugar donde sentarse a leer, que interrumpieron por un rato para sumarse a ver un segmento de la obra del grupo de teatro comunitario del barrio, Res o no Res, montada en el jardín colmado de personas sentadas en banquitos, reposeras, paradas, tiradas en el pasto.
Por el escenario de la Sala Cachito Fukman, con la foto de Alejandro Cabrera Britos en el centro (que acercó Jorgelina Méndez), pasaron Christian Madia, Walter Valin y Luciana Gómez, Las Chai y Mariela Milstein.
Hubo sorteos y confusiones, porque los tres talonarios numerados que usamos en la puerta eran del mismo color. Decíamos 80 rosa y venían tres personas a reclamar su premio. Lo que en otro lugar hubiera sido un escándalo, aquí solo fue un motivo más para reírnos.
El mensaje de Nora Cortiñas desde la ruta, lamentando no poder estar, confirmaba que ella hubiera venido también el día anterior. Aprovechó la ocasión para pedirnos una porción, que tenemos guardada todavía en el freezer, y que ya se encargó de reclarmarnos el jueves en la Ronda de las Madres de Plaza de Mayo. Parte del grupo que las acompaña cada vez, también trajeron su alegría a esta jornada.

Somos un espacio autogestivo y abierto a la participación. Comunicar es nuestra tarea. Gracias a los recaudado en el buffet vamos a mejorar nuestro estudio radial Víctor Basterra y nuestra revista, La Retaguardia Papel, tiene garantizados un par de números más, a pesar de la macrisis. Si te quedaste con ganas de ser parte, queremos compartir estas imágenes que reviven algunos de los momentos que nos emocionaron y nos hicieron mezclar alegrías y tristezas. Transitamos este camino en compañía. No concebimos otra manera. Creemos con fervor que parte de nuestra tarea contribuye a modificar esta realidad de espanto, aunque claramente no lo suficiente.
Muchas veces nos han comentado que hay gente que se pregunta: “Una radio, una revista de papel gratuita, un portal de noticias, ¿quién los banca?” La respuesta estuvo una vez más a la vista: nos banca mucha gente, generosa y solidaria que valora la comunicación comunitaria, alternativa y popular, y a la que no sabemos bien cómo agradecerles por tanto.















Foto: Gustavo Molfino

Foto: Gustavo Molfino















Foto: Gustavo Molfino
Foto: Jorgelina Méndez

Foto: Eva González

0 comentarios:

Publicar un comentario