19 jul. 2019



Existe un proyecto empresarial para construir el nuevo estadio de River Plate en el campo de deportes de la ESMA, un lugar donde se incineraban los cuerpos de las personas que fueron asesinadas durante su secuestro en el centro de exterminio. Muchas voces se levantaron para oponerse a este proyecto que pretende pisotear la memoria. Carlos "Sueco" Lordkipanidse, sobreviviente de la ESMA y querellante en la Megacausa, habló con Fernando Tebele y con Pedro Ramírez Otero en la Retaguardia, y demostró su bronca e indignación. (Por La Retaguardia)

El presidente del Club Atlético River Plate, Rodolfo D’onofrio, viene impulsando hace tiempo la idea de construir un nuevo estadio de fútbol y el lugar elegido sería el campo de deportes de la ESMA, que aún pertenece a la Armada. Allí, durante el Terrorismo de Estado, fueron incinerados los cuerpos de personas que permanecían cautivos en el centro clandestino. Lordkipanidse contó cómo se enteró del proyecto y de las razones por las cuales podría llevarse a cabo este plan tenebroso: “A la noticia la leí en el diario Clarín. Una compañera de La Plata me mandó un link de Clarín donde le hacen un extenso reportaje a (Rodolfo) D’onofrio, presidente de River, que abarca muchas temáticas; entre otras, el tema de la eventualidad de construir un nuevo estadio en otro emplazamiento. Lo que dice la nota es que D’onofrio inició trámites en el gobierno anterior para poder construir el nuevo estadio de River en lo que es el campo de deportes de la ESMA. Esa gestión la siguió desarrollando durante este gobierno. Ahora tiene más esperanzas en que esto fructifique. Las sensaciones que me dan son de espanto y de terror. Hacen mención a que en el campo de deportes de la ESMA ya intervino el Equipo de Antropología Forense y como no encontraron restos se puede construir ahí, como si fuera el patio trasero de su casa. D’onofrio no tiene interés en saber si en ese lugar encontraron restos humanos o no. Esa información la recibió del juez Torres -a cargo de la Instrucción de la Megacausa-. No sé qué parte es cierta y qué parte es falsa. Lo que me parece estrafalario es que traten con una naturalidad asombrosa el tema”, expresó.
El sobreviviente destacó la importancia de comprender el campo de deportes de la ESMA como un sitio de memoria, ya que allí eran quemados los cuerpos de los desaparecidos que no eran arrojados en los vuelos de la muerte:  “Independientemente de lo que se haya descubierto o no, en ese lugar existen testimonios de las más variadas procedencias que aseguran que los cuerpos de los compañeros que fueron asesinados en días que no eran los de traslados -los miércoles eran los traslados donde arrojaban los cuerpos al mar- eran llevados al campo de deportes y eran incinerados ahí. Esto lo dice el propio (Adolfo) Scilingo en sus declaraciones en España frente al juez Baltasar Garzón. Él dice que en el campo de deportes se incineraban los cuerpos en una batea que se producía en el taller de automotores de la ESMA. El procedimiento era ese y en la jerga de los represores lo llamaban 'hacer un asadito'. Se puede entender que después de tantísimos años no se encuentren restos óseos de un cuerpo que ha sido incinerado y en un terreno que está a orillas del río. Que el Equipo de Antropología Forense no haya encontrado restos no significa que en ese lugar no se hayan producido estos crímenes”, argumentó el Sueco e insistió en lo grotesco que resulta que en la actualidad ese predio siga perteneciendo a la Armada y no esté constituido como parte del espacio de memoria ESMA: “Entendemos que la ESMA es un espacio integral que comprende al campo de deportes, cosa que el juez Torres no interpretó nunca a favor nuestro. Todavía hoy sigue estando el campo de deportes en manos de la Armada. Es absolutamente ridículo. Actualmente se alquila para campeonatos de fútbol y cosas por el estilo. Ahí están las cenizas de nuestros compañeros”, recordó.
La conclusión está a la vista. La memoria quiere ser hecha pelota, una vez más. En esta ocasión se trata de pisotear un lugar donde se cometieron crímenes de lesa humanidad, un sitio que recuerda el paso de miles y miles de desaparecidos y desaparecidas que fueron secuestradas y llevadas a la ESMA. El proyecto del nuevo estadio de River es una operación empresarial con claros fines económicos para los actores involucrados y, como tal, merece un particular cuidado y, sobretodo, un fuerte grito de oposición para detener esta perversa idea: “Es terrible lo que están queriendo hacer, me parece un espanto desde cualquier punto de vista. Más allá de que se trate de un estadio de fútbol o un parque de diversiones, ese lugar no se tiene que tocar. Tiene que preservarse y conformar el ejido de lo que es el espacio para la memoria, más allá que la utilización que se le ha dado al lugar no sea la correcta y muchos de los que pasamos por ahí no estemos de acuerdo. El espacio físico, desde lo simbólico, tiene que preservarse como espacio de memoria”, cerró Carlos Lordkipanidse en La Retaguardia.

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