14 jul. 2019



Honduras ocupa un lugar marginal en la agenda de los medios tradicionales. En la actualidad vive una crisis institucional y su democracia es casi ficcional. Tras los intentos de privatización de la salud y la educación pública, el pueblo salió a las calles a manifestarse y la respuesta fue represión. El periodista Manuel Martínez dialogó con el programa Tengo una Idea, que conducen Graciela Carballo, Carlos Morchio y Nicolás Rosales, y realizó un repaso histórico para entender aún más la actualidad hondureña. (Por La Retaguardia)

Foto: simpatizantes de Nasralla denunciaron fraude tras las últimas elecciones (RT)

Con el incremento de las políticas neoliberales en Latinoamérica, las noticias de los medios que tienen estos temas en agenda, muestran ajuste y represión. Honduras es un país que está viviendo una crisis profunda, con el pueblo resistiendo en las calles; sin embargo, en los medios tradicionales no parece ser importante. El periodista Manuel Martínez resumió parte de un conflicto que viene de años. Comenzó analizando el contexto histórico. “En este momento se está viviendo un polvorín, hace 10 había un gobierno que viviendo del Partido Liberal había ido hacia el ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas), hacia la influencia de lo que se conoció como el chavismo y fue echado del poder por los EEUU. Fue el primer golpe contra los gobiernos populares antiliberales de este siglo 21. El segundo fue contra Lugo en Paraguay, y el tercero fue contra Dilma en el 2016 en Brasil”.
“Yo quisiera señalar las particularidades de Honduras. Es un país pequeño que está en triangulo norte de Centroamérica que está formado por Guatemala y El Salvador. Fue un país históricamente dominado por los EEUU. Ahí estaban las famosas empresas de frutas, las United Fruits, la Standart, Cuyamel, que convirtieron a la economía de Honduras en una economía bananera propiamente. La palabra que se usa incluso despectivamente, diciendo este es un país bananero se refiere a eso. Estas compañías eran enormes, y tenían además los ferrocarriles, puertos y bancos. Tenían el control total del país”, detalló.

Conexión con Argentina

 “Hace 40 años, en 1979, cuando se produjo la Revolución nicaragüense sandinista, que se perdió lamentablemente,  10 años después. Ahí está la base de Palmerola, una base militar yanqui que queda en el corazón de Honduras.  Desde allí se dirigieron todas las contrarrevoluciones, donde hubo una guerra bastante compleja. Un enfrentamiento armado difícil que finalmente Nicaragua ganó, que fue los “Contras” y los “Sandinistas”, donde el pueblo nicaragüense se movilizó y luchó”, explicó.
Continuando con su repaso histórico, Martínez estableció una relación con la dictadura Argentina. “Cabe recordar que esas operaciones estaban dirigidas por la CIA y que habían organizado grupos paramilitares y de civiles armados que enfrentaban a la Revolución sandinista y que también tenían asesoramiento de militares argentinos. De eso se conoce poco. En la revista norteamericana Times, en aquella época, 1982, cuentan que un periodista entra a un bar en Tegucigalpa, que es la capital de Honduras, se encuentra con un montón de gente que no eran hondureños, que por el genotipo eran algunos norteamericanos, “gringos”, y también argentinos. Se sorprende, porque lo primero que hace es sentir el acento argentino. Y después, en las declaraciones que hubo posteriormente en varios procesos judiciales que se hicieron después de la guerra entre el sandinismo y los contras, también hay declaraciones en el sentido que efectivamente había oficiales del Ejército argentino asesorando a estos grupos contrarrevolucionarios en Honduras”, dijo, respecto del reconocido intercambio entre los ejércitos represores de América Latina en los años más oscuros.

Centroamérica como patio trasero

Manuel Martínez relató cómo comenzó el proceso que terminó con la destitución del presidente constitucional de aquel momento, una década atrás. “Hace 10 años en Honduras gobernaba Manuel Mel Zelaya, que venía del Partido Liberal, el partido clásico que había ganado las elecciones y que cometió un pecado mortal para el imperialismo, que fue unirse al ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas). Centroamérica ha sido el lugar estratégico, el patio trasero que los yanquis siempre han cuidado de una manera particular. Las dictaduras en Centroamérica han sido terribles. Honduras fue calificada como un gobierno chavista. Además, Mel Zelaya en proceso electoral interno planteó una boleta adicional donde se le consulte al pueblo si aceptaba o no la reforma constitucional para reelegir al presidente. Ese elemento fue tomado como la gota que colmó el vaso y  como que Zelaya quería perpetuarse en el poder”. Luego recordó como el 28 de Junio del 2009 lo sacaron en pijamas y lo sacaron de Costa Rica.

Para la oposición, un dictador apoyado por EEUU

Martínez recordó cómo fue la última instancia electoral: “El gobierno de Juan Orlando Hernández (el actual), es un gobierno de derecha de corte neoliberal, corrupto y extremadamente autoritario. Además fue reelegido en elecciones fraudulentas, por eso la oposición lo considera un dictador, donde el escrutinio tardó 3 o 4 semanas en contar los votos y decir quién era finalmente el ganador. Le ganó a (Salvador) Nasralla, que era el candidato de un frente único de todos los partidos que había sido impulsado por el ex presidente Zelaya. Estado Unidos apoyó ese proceso. A Hernández se le ocurrió privatizar la educación y la salud pública. Por otro lado hubo un paro de transportistas y junto a eso empezó la lucha del sector educativo y de los trabajadores de la salud. Entonces se empezó a configurar un panorama bastante complejo y en ese contexto estalla un paro policial, lo cual es sumamente llamativo. Este paro plantea claramente que no van a reprimir a las luchas populares. Además denunciando que se los obliga a reprimir de manera habitual”.

La lucha en las calles

“Rápidamente el proceso dio lugar a unificación política y el planteo pasó de ser meramente reivindicativo para pasar a ser político, el lema es “Fuera Juan Orlando Hernández”, para echarlo del poder. Hernández arregló parcialmente la lucha de los transportistas y la lucha de la policía. Pero al mismo tiempo militarizó el escenario nacional para salir a la calle y reprimir la movilización. La escalada represiva fue tan fuerte a tal punto que entró al campus de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, causando varios heridos”
“Frente a todo esto, el planteo es continuar con las movilizaciones y desarrollar una lucha nacionalmente. El conflicto se extiende. La policía es posible que ya esté dividida (los 'Cobras', la policía que no quiere reprimir), los van a depurar”, finalizó su análisis.
Lo cierto es que el actual presidente parece empeñado en avanzar con la privatización. Honduras es el segundo país más pobre de Latinoamérica y se encuentra en claro retroceso de los derechos humanos.

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