26 ago. 2019



“La frutilla del postre: el caso de Arroyo Leyes” es el título que se eligió para el documental en el que participa el periodista Patricio Eleisegui. Allí se denuncia un ecocidio en la localidad santafecina. Facundo Viola, periodista y activo defensor del medio ambiente, dialogó con Graciela Carballo, Carlos Morchio y Nicolás Rosales en el programa Tengo una Idea y brindó más detalles sobre el caso. (Por La Retaguardia)


Contaminación a mansalva con agrotóxicos. Connivencia política. Zona liberada para ejercer la violencia y la amenaza. La frutilla siembra desgracia en Arroyo Leyes.
En una extensa charla con el periodista oriundo de la localidad, se conoció cuántas frutillas se producen, cuánta contaminación genera, y qué casos que afectan a la salud siguen apareciendo. "Nosotros tenemos desde hace 20 años fumigaciones sin control en la localidad de Arroyo Leyes, que es un población costera, que está rodeada de lagunas y ríos entre los que son humedales del río Paraná. Estamos a 20 km al norte de la capital de Santa Fé. Las fumigaciones son para producir frutillas. Antes era una zona poco poblada y también se usaban agrotóxicos, en este caso para producir flores. El modelo productivo fue mutando hacia el monocultivo de frutillas, y hemos detectado el uso de hasta 40 agrotóxicos diferentes", comenzó el periodista Facundo Viola.

Salud y muerte

Al mencionar las consecuencias sobre la salud de la población, dijo: “Esto para nosotros es una fuente contaminante muy importante, porque vemos lo que pasa con los vecinos después de las fumigaciones con las probables consecuencias agudas como son fiebres altas sostenidas, irritaciones oculares, en la piel, en mucosas nasales. Sobre todo en los niños. Y también efectos en el ambiente como son mortandad de pájaros, la tierra que se seca, los árboles que terminan abortando la fruta. Luego nos fuimos dando cuenta que los vecinos se morían de cáncer, de leucemia. Hay unos cuantos niños que se murieron de cáncer en la zona. Empezamos a tener algunas evaluaciones que fueron realizando la Universidad del Litoral y distintas facultades como la de Ciencias Médicas, de Ciencias Bioquímicas, y la de Arquitectura y Urbanismo. Y fueron detectando alto índice de discapacidad de los vecinos en promedio en el año 2010. Detectaron patologías pocos frecuentes en niños como son los 'niños azules' probablemente relacionada con la contaminación de los fertilizantes que se usan en estos monocultivos. El agua contaminada por nitritos, nitratos y amonios. Y también hay un estudio de referencia a esta cuestión que es el que hizo desde la Facultad de Bioquímica de la Universidad del Litoral que en el cinturón frutihortícola santafesino, que es donde nosotros nos encontramos, detectó que quienes estaban expuestos de manera involuntaria o voluntaria -como los fumigadores- respecto a los que no están expuestos, tienen doble probabilidad de contraer daño genético. También pueden contraer cáncer, leucemia, y contagiar y trasladar estas consecuencias en la salud a las futuras generaciones”.

Complicidad política

Viola continuó la charla haciendo hincapié en su actividad en defensa del medio ambiente y la complicidad política que existe hasta el día de hoy en Arroyo Leyes: “Nosotros venimos luchando hace 6 años tratando de erradicar las fumigaciones, visibilizar la situación y concientizar al vecino del riesgo que implican estas fumigaciones entre la población. Creemos que hay una complicidad desde el poder político. Hay un negocio que es la venta de frutillas y hay un negocio que es la venta de agrotóxicos que llevan adelante los mismos ingenieros del INTA, del SENASA, incluso ligados a la Universidad que son los que deberían asesorar sobre las supuestas buenas prácticas agrícolas. Sobre métodos adecuados a la legislación vigente que no permite fumigaciones a menos de 500 metros de zonas densamente pobladas en la provincia de Santa Fé y que por supuesto esto no se cumple acá. Así que, hay toda una cadena de complicidades donde también a veces las organizaciones intermedias, donde están muchas veces los mismos productores, son parte de estas instituciones y conforman por ejemplo las cooperadoras de las escuelas. Entonces se van generando una serie de complicidades y de maneras de seguir manteniendo el estatus de que no pasa nada”. Y continuó: “En todo el país para introducir el modelo transgénico, asociado en el paquete tecnológico con los agrotóxicos, se dijo que el glifosato era una agüita, acá se dice que son remedios, que están curando las plantas cuando fumigan. Es toda una instalación de un modelo y un lenguaje, y por supuesto con la cara de piedra del egoísmo. Tiene el interés monetario de unos pocos para obtener rédito a costa de la salud de toda la población”.

Militando por la vida

“En mi caso yo tengo una hija con discapacidad de 7 años, estuve afectado por cáncer de piel, también mi hermana; mi vecino se murió de leucemia, le colapsaron los riñones a los cuarenta y pico de años. Niños muertos de cáncer muy cerca, amigos que les murieron los hijos de muerte súbita de 2 o 3 meses. Toda esta situación nos hace involucrar en esto por necesidad. A veces la gente piensa que los militantes somos idealistas y no, estamos luchando por nuestra propia vida”
Facundo y su compañera sufrieron reiteradas amenazas. Desde octubre del año pasado a mayo de este año fueron cinco. “Es una situación sumamente delicada, pero venimos resistiendo con la conciencia de que si no se erradican las fumigaciones no hay posibilidad de supervivencia. Nos sentimos como vecinos directamente afectados en la posibilidad de dar testimonio para que se pueda visibilizar y concientizar a la población acerca de las consecuencias de las fumigaciones”, expresó.
También comentó que gracias a la lucha y resistencia han logrado algunos avances. “Cuando nosotros empezamos fumigaban a dos metros de la ventana de la escuela cuando nuestros niños estaban dentro en clases. Hoy las fumigaciones están a 400 metros más o menos. En algunos de esos campos se hace pastura, y en otros esa producción se está convirtiendo en cultivos hacia la agroecología. Vamos avanzando. Este año tuvimos también una ordenanza que obliga en un plazo de 3 años, que nosotros estimamos que es sumamente dilatado, pretendemos que sea de manera mucho más inmediata, las fumigaciones se van a terminar en Arroyo Leyes y justamente se van a poder permitir cultivos agroecológicos. Al lado de mi casa, donde fumigaban, y tuve muchos problemas con mis vecinos, tampoco fumigan más. Así vamos dando pasitos”, aseguró.

Frutillas contaminadas

“El SENASA divulgó unas acciones legales que hizo la ONG Naturaleza de Derechos entre los años 2013 y 2016 todos los relevamientos que se hacían por detección de contaminantes en frutas y verduras, y constató que las frutillas cargaban en diferentes extensiones hasta treinta agrotóxicos. Algunos permitidos para la producción pero excedidos en su dosificación cuando están en circunstancias de ser consumidas y otros que directamente utilizan agrotóxicos prohibidos para la producción de estas frutas”, sostuvo el periodista.
Al mencionar cómo se fumiga, Facundo expresó: “Se hacen las fumigaciones con mochila, pero también hay un sistema que utilizan que se llama 'fertiriego' donde se le hacen caer por goteos pequeñas gotas de agua que van cargadas con estos agortóxicos y que van quedando de manera sistémica dentro del fruto, que uno lavando la fruta no logra extraerlo. Así que realmente con la frutilla sabemos que la que se usa acá se hace una especie de caldo que se utiliza en repostería, para producir caramelo. Son los productos elaborados que consumimos en el supermercado por ejemplo, que también van contaminados”.Y añadió “Esto es lo que nosotros tratamos de alertar y entendemos que nosotros somos los afectados directos por estar expuestos de manera directa por estar a pocos metros de las fumigaciones, pero también está llegando a la gente en la ciudad y están siendo contaminados por este plato fumigado”.

Especulación inmobiliaria

“El presidente comunal (como el intendente de la pequeña localidad) es un férreo aliado del modelo agrotóxico. La presión que nosotros vamos metiendo hace que tengamos esta ordenanza (en referencia al metraje de distancia de las fumigaciones), acá los presidentes comunales duran 2 años, este presidente comunal lleva cuatro períodos, ya lleva 8 años. Nuevamente fue reelecto, y puso una ordenanza que como él va a gobernar 2 años más, que les da 3 años de plazo más de tiempo para reconvertirse a los campos. Evidentemente están ganado tiempo, tiene que ver con una cuestión de especulación inmobiliaria que saben que los campos un vez que dejan de ser fumigados, después de veintipico de años de fumigaciones intensas, los suelos quedan improductivos. Entonces la única opción que queda es el loteo desmedido sobre los humedales”, denunció.
“Lo que nosotros proponemos en la inmediata reconversión a la agroecología, conservar la capacidad productiva de la fertilidad de los suelos, cuidar a la población, resguardarla de la contaminación y por supuesto al ambiente en general, que es nuestra lucha”, expresó como una posible salida.
“La producción de la frutilla ocupa una parte pequeña de la localidad, sin embargo la localidad ha crecido en relación a la cantidad de habitantes. Son 20 a 22 campos, de una escala muy pequeña, entre 5 a 7 hectáreas, y están intercalados entre los loteos de viviendas que se fueron haciendo”, detalló el militante por el medio ambiente y agregó que "entre el 2010 y el 2016 la localidad de Arroyo Leyes fue la que más creció en porcentaje de población en el país. Tuvo records en planes PROCREAR y en venta de materiales de construcción. Todo ese desarrollo inmobiliario se fue dando en ámbitos sin ningún tipo de servicio, son calles marcadas con las luces puestas. No hay agua potable, no hay cloacas, la recolección de residuos es de una a dos veces a la semana y la terminan volcando en la laguna Setúbal que está frente a la ciudad, donde está el puente colgante”, detalló Viola.

Ecocidio

“El CONICET hace muy poco detectó que era uno de los cursos de agua continentales más contaminados por microplásticos en el mundo. Además de tirarse todo el residuo sólido de la zona urbana, y además van los bidones de agrotóxicos y los plásticos con los que se tapan estas frutillas” contó; y continuó: “se hace un sistema les permite cultivar desde marzo a noviembre, diciembre. Tapando cotidianamente esto, esos plásticos están en contacto permanente con los venenos, se incineran y se arrojan a los cursos de agua que dan a la laguna. El desastre ambiental, lo que para nosotros es el ecocidio que se está dando en la ciudad, y que nosotros tratamos de visualizar. Nos ha dado una  mano Patricio Eleisegui que ha estado acá y filmó junto al cineasta Juan Pablo Lepore 'La frutilla del postre', que la verdad nos ha permitido dar una visibilización de la causa. Estamos muy agradecidos”.

“La vida va a prevalecer”

Hacia el final, Facundo Viola dejó un mensaje de esperanza: “Durante muchos años íbamos a denunciar estas fumigaciones ilegales a la fiscalía y éramos tratados de peligrosos, no nos tomaban las denuncias. A veces hasta con consecuencias legales. Esto, poco a poco, con la voluntad de muchos vecinos de la provincia se fue intentando una transformación y logramos que la Policía de Investigaciones de la provincia inaugure un área de investigación de delitos ambientales. También la fiscalía del Ministerio Público de la provincia se inauguró el año pasado, a mitad de año. Mediante esto y el trabajo de los fiscales, logramos hace unos 40 días atrás, más o menos, los primeros allanamientos acá en la localidad donde también se hicieron extracciones de suelos y de sangre de algunas personas. Vamos siendo vanguardia en lo que es la lucha penal jurídica en esta causa. El Estado quería promocionar los cultivos agroecológicos y no conseguía eco en los productores. Iban uno o dos  productores a las reuniones que hacía. Hace una semana atrás se hizo una reunión y fueron cuarenta y cinco de todo la zona. Nosotros creemos que las transformaciones se van a dar, cada pasito cuenta. Hay que seguir insistiendo que la vida va a prevalecer, en eso confiamos”.

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