19 ago. 2019



Los y las porteñas se movilizan de las formas más diversas: en auto, transporte público y también bicicleta. De todas las maneras, se vive y se sufre a diario el caos del tránsito. En el programa Hora Libre, Leonardo Spinetto, fundador de la ONG Bicivilizados, conversó en profundidad sobre el tema con Natacha Bianchi y Matías Bregante. (Por La Retaguardia)


El tránsito se ha tornado cada vez más violento. La presencia de bicis por las calles de los barrios y en el centro porteño viene en crecimiento. En las ciclovías circulan y conviven bicicletas particulares y del sistema púbico. En un cambio cultural, en esta nueva forma de transportarse, tanto peatones como conductoras/es de autos, que en muchas ocasiones no respetan las normas de tránsito.
Bicivilizados es un ONG creada hace 9 años. Allí los y las ciclistas encuentran un lugar de expresión. Un medio para comunicar en tono militante el andar en dos ruedas. Así lo explica Leonardo Spinetto, su fundador. “Queremos ciudades más vivibles, tenemos un programa de radio también, hace 6 años, comunicamos noticias que van sucediendo y reflexionamos a través de las redes”. El programa va por Radio Colmena, los martes de 17 a 19 horas.
Leonardo reflexionó al respecto del siniestro que sufrió el ciclista Sebastían Devoto, al ser arrollado en la vía pública. Las imágenes registradas en las cámaras de seguridad de la zona, mostraban la velocidad a la que iba el auto, que terminó chocando contra otro coche parado en un semáforo. El coductor tenía 2,14 gramos de alcohol en sangre (el máximo permitido es 0,5). "Esto sucede muchas más veces de lo que uno cree, como las imágenes lo muestran, todos estamos impactados, lo vemos, lo muestran. Que nadie lo haya podido prever es lo que también nos tenemos que preguntar desde mi punto de vista”.
Spinetto aportó una estadística poco conocida, y a la vez muy preocupante: “el observatorio vial sacó la notificación de que en el 2018 murieron 65 personas caminando en la Ciudad de Buenos Aires, superando a los motociclistas. La ciudad peatonalizada, y con tanto dinero que se invierte en eso, tiene un índice totalmente estrepitoso con respecto a gente que está caminando por la calle. Da miedo pensarlo, es así, y hay que afrontarlo”.
Quienes utilizan las ciclovías, pueden reconocer un mal uso de las mismas, mostrando una mala convivencia entre ciclistas y vecinos, muchas veces violenta. “Las ciclovías y bicicendas es un mal necesario, pero aún no hay ejemplo en el mundo donde puedan aparecer las y los ciclistas sin segregar y sin que aparezca alguien que diga '¡eh no puedo estacionar en la puerta de mi casa!', que es lo que está sucediendo en los barrios más periféricos de la ciudad. Para mí ha sido claramente una mala decisión del gobierno adonde tenían que ir las bisicendas. Decidieron que tenían que ir por calles 'tranquilas'. Decidió que tenía que pelearse con los vecinos y no con los comerciantes que no quieren las ciclovías. Los ciclistas, al mismo tiempo, generalmente eligen las avenidas para buscar caminos más rápidos”, comentó Spinetto.
El fundador de Bicivilizados, refirió que tenemos una ciudad con elevadas velocidades máximas y con una cultura motorizada, a favor del auto, del motor. En esta línea declaró que “esto se ve en la calle, se ve el poco respeto, la violencia es constante (de los automovilistas hacia los ciclistas) y cuando vos le sumás el alcohol y la irresponsabilidad son los resultados que estamos viendo. Y el ciclista no queda relegado, también nos comportamos a veces de muy mala manera”.
Por último, en relación a la educación vial dijo: “les ciclistas tienen el derecho, si va por un carril, de ir por el medio, no tenemos que ir a un costado de nada, y si un automovilista te tiene que superar tiene que estar a un metro y medio. La ley dice que el ciclista tiene que ir vestido con ropa clara, una ridiculez absoluta. Porque es culpabilizar a la víctima, haciendo referencia al caso del principio, que el chico iba con casco y no se le puede decir nada”.
En relación al nuevo sistema de transporte en monopatín aseveró: “El negocio es captar tus datos, y encima es carísimo. Las calles y ciclovías no están preparadas, no hay infraestructura para eso. Tiene que haber una velocidad límite que no supere los 25 km. por hora”.

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