23 sept. 2019



Se presentó el Proyecto de Ley de Programa Integral de Protección a Personas en Situación de Prostitución. Florencia Guimaraes García, activista travesti, dialogó con Agustina Sandoval Lerner y Pedro Ramírez Otero en el programa A Mi No Me Importa, sobre la gran expectativa que se genera en torno a este proyecto, la ausencia y complicidad estatal y la necesidad de tener un núcleo legal de protección. (Por La Retaguardia)

Foto: www.tierraunder.com.ar


“Este proyecto es un sueño y una necesidad. Una necesidad para aquellas personas que todavía se encuentran en situación de prostitución”. Así comenzó la charla con Florencia Guimaraes García, refiriéndose al Proyecto de Ley de Programa de Protección a Personas en Situación de Prostitución, una herramienta para quienes son vulneradas, atravesadas por la prostitución; y continuó: “Tiene que ver con la historia de vida de muchas de nosotras que hemos atravesado por el sistema prostituyente y a la hora de querer salir no teníamos ninguna herramienta para poder hacerlo. No contábamos con las herramientas del Estado, no había ninguna política pública real y concreta que realmente pudiera sacarnos de ese infierno que es la prostitución. A partir de eso, nace la idea de gestar este proyecto, soñarlo, escribirlo, buscar una compañera como Mónica Macha (Diputada Nacional), que sabemos de su compromiso y de su empatía hacia estas causas que tienen que ver con los derechos humanos".
En cuanto al contenido, la activista explicó que “el proyecto consiste puntual y específicamente en que primero es una herramienta que el Estado tiene que brindar. Nuestro Estado ha firmado Tratados Internacionales para erradicar la prostitución, por ende, es un Estado abolicionista. Contamos con la ley de trata pero no contamos con ninguna herramienta para las personas en situación de prostitución que no están inmersas bajo la figura de trata de personas. Entonces este proyecto lo que le exige al Estado es que toda aquella persona que se encuentra en situación de prostitución y desee salir, pueda tener un sustento económico hasta que sea reinsertada en la sociedad. Porque también hay que decir que quienes atravesamos la prostitución quedamos con secuelas equiparables a las de personas que han estado en la guerra. Entonces, se exige que el Estado brinde una especie de subsidio por un tiempo determinado para que toda aquella persona pueda reinsertarse en la sociedad, tenga realmente sustento económico. Al mismo tiempo estamos pidiendo una especie de cupo laboral, pero es una bolsa de trabajo, acceso a la vivienda, a la salud, a la educación. Es superamplio el proyecto. Eso es lo que se está exigiendo para que realmente todas aquellas compañeras puedan tener una vida libre de violencia, de discriminaciones y de todo lo demás”.

La salida desde el abolicionismo 

“Yo cuando quise dejar de estar en situación de prostitución contaba con un curso de formación continua que no tenía salida laboral, que te pagaban $200 mensuales que te alcanzaban para viajar y vos a la noche tenías que ir a pararte, porque tenés que comer, tenes que vivir. Eso hablando de lo económico. Después no tenía ningún tipo de apoyo en relación a lo que a mí me pasaba, después de tanta violencia que se ha ejercido sobre mi cuerpo, sobre mi subjetividad”, expresó Guimaraes sobre la dificultad de salir del sistema prostituyente, avalado por gran parte de la sociedad. Este aval se presenta muchas veces con la figura del reglamentarismo: “Del lado reglamentarista hay un discurso neoliberal de la libre elección donde para la sociedad es más cómodo decir ‘bueno, están en la esquina porque ellas eligen. Por ende, si la mujer elige yo no me meto en su elección’. Entonces me lavo las manos y no me intereso por esa persona que está en una esquina siendo prostituida y violentada. Luchamos por la abolición del sistema prostituyente, que tiene que ver con erradicar la violencia de género, porque la prostitución hay que tomarla por lo que es: violencia de género por parte de los varones hacia otras identidades. Siempre, cuando se piensa la situación, se piensa en clave de mujer. No sólo son prostituidas las mujeres, sino también las travestis, lesbianas, varones trans, maricas; inclusive varones y un montón de identidades. Este proyecto es para todas aquellas personas del género que fuesen, que deseen salir, y que puedan tener realmente una alternativa, porque del otro lado está ese discurso hegemónico de la prostitución como un trabajo. De este lado, ¿quien pide realmente una política pública para que aquellas compañeras que digan ‘yo no quiero más esto, esto es un infierno’, tengan las herramientas? Bueno acá estamos nosotras para hacerlo”.

La lucha contra la desidia y complicidad 

Florencia explica la emergencia por la que se gesta este plan: “Primero por una ausencia; y esa ausencia trae atrás la complicidad del Estado como el primer y mayor proxeneta. Sabemos bien que es cómplice, por eso no genera políticas públicas ni ninguna alternativa. Lo único que ofrece el Estado para las personas que están en prostitución son cajas de preservativos. Entonces sabemos de la convivencia que hay entre el Estado y todos sus estamentos. Podemos hablar de la justicia, de las fuerzas represivas como la policía, gendarmería y todos los demás quienes intervienen. Hay una gran complicidad del Estado. Entonces venimos a interpelarlo fuertemente y a decirle 'háganse cargo de lo que ustedes mismos han firmado', los Tratados Internacionales de los que siempre hablamos para erradicar la prostitución. Tiene que ver con eso y con seguir desnudando al Estado como principal proxeneta y prostituyente”.

Mujeres públicas y mujeres privadas

“Escuchamos muchas veces ‘la prostitución es el oficio más viejo del mundo’. Sí, también hemos tenido esclavitud, nazismo, tenemos explotación infantil, tenemos un montón de otras cuestiones y por eso no vamos a legitimarlo. Lo que tenemos que hacer es combatirlo, porque el sistema prostituyente se lleva la vida de millones de niñas, mujeres, travestis, trans en todo el planeta. Estamos hablando del tercer negociado más grande de recaudación en el planeta junto con las armas y con las drogas. Entonces estamos hablando de una institución tan antigua como el patriarcado. Estamos hablando desde ese lugar en que nos quieren poner. Tenemos mujeres públicas y mujeres privadas. Estas últimas son las mujeres del hogar, las madres de familia, blanca, pura. Y las públicas siempre somos nosotras, las putas, las prostituidas, las que pueden hacer de nosotras lo que se les dé la gana; con nuestros cuerpos, con nuestras vidas, asesinarnos, matarnos, encarcelarnos, reprimirnos. Entonces, ¿quién puede estar a favor de todo esto?”, finalizó.

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