1 sept. 2019



El club de Boedo homenajeó a sus socios, simpatizantes e hinchas detenidos-desaparecidos y asesinados en la última dictadura. (Por Luis Enrique Angió para La Retaguardia)

Fotos: Luis Enrique Angió


La Subcomisión de DDHH, conjuntamente con la Subcomisión del Hincha y la Comisión de la Memoria de Boedo, integrante de la red de Cultura que homenajea a las y los detenidos-desaparecidos del barrio, entregó 17 carnet en carácter de honorarios a socios, simpatizantes e hinchas que -más allá de su simpatía por los colores azulgranas- tenían una militancia política, social y gremial en la década de los 70. Como otros clubes de fútbol que también han reconocido y siguen reconociendo a sus simpatizantes víctimas de la dictadura cívico-militar-eclesiástica, víctimas de un genocidio y de crímenes de lesa humanidad. Los homenajeados fueron Daniel Schapira, Oscar Forlenza, Juan Carlos Martínez, Horacio Pietragalla, Jorge Argente, Guillermo Barros, Carlos Vivas, Eduardo Seghezzo, Emilio De Lorenzo, Alberto Pastor, Diego y Luis Guagnini (hermanos desaparecidos en Boedo), José Orlando, Luis Zuckerfeld, Osvaldo Balbi, Marcos Zuker y Jorge Julio López.
El club de Boedo viene desde hace años reivindicando la recuperación de los terrenos de Av. La Plata, despojados por una maniobra inmobiliaria operada por el entonces Intendente de la Ciudad en épocas de la dictadura, Osvaldo Cacciatore. Su lucha logró la Ley de Reparación Histórica donde hoy se levanta el polideportivo y posteriormente la Ley de Restitución Histórica, por la que se aprobó en la Legislatura la devolución de los terrenos.




La Subcomisión de DDHH encaró tareas contra la violencia institucional, la violencia de género, de educación sexual integral y la reivindicación de los Ex Combatientes de Malvinas.
En el acto se recibieron, entre otras adhesiones, la del Espacio de Memoria del Ex Centro Clandestino, Tortura y Exterminio Club Atlético, la Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos, e integrantes de la Comisión de DDHH de Trenque Lauquen.
Hijas, hijos y demás familiares recibieron de manos de integrantes de estas organizaciones los carnet de Socios Honorarios, entre ellos el de Jorge Julio López, tío de Claudio de Simone, hincha del Club -que lo recibió Margarita, madre de Claudio y hermana de Jorge Julio López-. También Horacio Pietragalla, hijo recuperado, recibió el carnet a nombre de su padre. Al recibir el carnet dijo: “tuve la suerte de que la familia que me crió anteriormente, que fueron mis apropiadores, que tuvieron complicidad con esa dictadura, eran de San Lorenzo y uno de los terrores cuando fui a Abuelas -que me iban a dar el resultado- que me dijeron que era hijo de Liliana y de Chacho, el terror que tenía era que me dijeran que mi papá era de Boca o de Huracán… mi tío estaba en esos momentos con hepatitis y no pudo estar en ese acto, y como la familia de mi viejo no se acordaba de qué cuadro era mi viejo. Hasta una semana después que me encontré con él, lo primero que le pregunté era de qué cuadro era mi viejo, y me respondió: 'Tu viejo era cuervo'”.
Otro que recibió el carnet de Socio Honorario fue Osvaldo Barros, integrante la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, por su hermano Guillermo José, que era maestro en una de las escuelas de Lugano 1 y 2. Hoy hay una escuela, la 21 del Distrito Escolar 19 de Villa Soldati que lleva su nombre.
Diego Julio y Luis Rodolfo Guagninni, hijos de Catalina Guagninni, fundadora de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, también fueron homenajeados. Una de las familiares que habló, reivindicó la lucha de los organismos de DDHH, que logró que uno de los asesinos de Diego Julio Guagninni fuera juzgado y condenado, solicitando además la cárcel común para todos los genocidas.
Osvaldo Domingo Balbi, era periodista y poeta. Su hija lo recordó como militante, pero también lo que significaban para él los colores de San Lorenzo y lo que para ella significa el carnet que le han entregado: “esto es algo más cálido y más cercano, es algo más vital. No es un nombre en una pared. Es un carnet, porque yo tampoco tengo el cuerpo de mi papá; no se quien lo mató. Sé que estuvo en el Vesubio. Entonces está vivo… este carnet me lo trae de manera muy humana, muy cálida, muy real, y me parece que esos son los lazos que tiene que hacer un barrio, como está  haciendo memoria el club, la Subcomisión del hincha y la Subcomisión de DDHH.”
La familia de Ricardo Marcos Zucker fue de las últimas en recibir su carnet. La encargada fue su sobrina, la hija de Cristina -hermana de Ricardo, que peleó toda su vida para reivindicar la lucha de su hermano-. Al recibirlo, recordó que cuando nació estaba en el exilio de su mamá en España e hizo un reconocimiento muy especial “agradeciendo a todos los muchachos de Defensores de Belgrano, a la Agrupación Marquitos Zucker, que mi tío estaría tan feliz de tener una tribuna en ese estadio. Agradecer a todo el club de San Lorenzo y coincido que es tenerlo un poco vivo en este carnet”.




Tanto durante el acto como en el cierre, se vivieron situaciones de mucha emoción y muchos recuerdos de los momentos compartidos por cada homenajeado y los y las que tuvimos la suerte, no solo de sobrevivir a esa nefasta dictadura, sino de compartir nuestros años de infancia y adolescencia en ese querido club desde fines de los años 50' hasta fines de los 70', cuando la dictadura nos arrancó un pedazo de los mejores años de nuestras vidas, mandándonos a un exilio, no de patria, sino de barrio. Donde además de no tener lugar para compartir y disfrutar de ver a nuestro equipo de fútbol, sino además de nuestra vida social en un club que tenía todo para quienes en el barrio gozábamos de la pileta de natación en verano, de los partidos de básquet en el viejo gimnasio San Martín, o de ver bajo la tribuna visitante entrenar a “Ringo” Bonavena, a pesar de ser de Huracán y antes que sea un ídolo nacional, dirigido por los hermanos Rago. Como dijo un viejo socio, que el vecino pudiera ir a darse un baño de agua caliente en algún vestuario del club, porque era el único lugar que tenía para hacerlo sin que nadie se lo impidiera.
Muy pocos saben que el estadio de Av. La Plata era donde se disputaban los torneos y campeonatos de fútbol más importantes en nuestra ciudad, porque era el que estaba mejor ubicado geográficamente y el que mayor capacidad de espectadores tenía en esa época. Copas Sudamericanas y finales de torneos nacionales se han jugado allí.
Por eso la importancia de este reconocimiento. Porque esos 17, y quizá varios más, ayudaron y fueron parte de esas grandes jornadas que hicieron que San Lorenzo de Almagro fuera un grande. Porque tenemos memoria, tenemos presente. Por ellos y por los 30.000, seguiremos exigiendo Memoria, Verdad y Justicia.

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