10 sept. 2019



Su defensa, a cargo de Gerardo Miño, solicitó ese beneficio esgrimiendo razones humanitarias. Acosta, uno de los jerarcas más perversos de la ESMA, fue condenado a prisión perpetua en varios tramos de la megacausa y también como parte del plan sistemático de robo de bebés. La semana pasada fue autorizado a salir del penal para solicitar un crédito en una sucursal de ANSES en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. (Por La Retaguardia)

Quizás intentando aprovechar los últimos meses de un gobierno que les resultó amigable, los genocidas vienen presentando pedidos de domiciliarias, de no asistencia a los juicios y libertades condicionales. Esta tarde se supo que el Jorge El Tigre Acosta solicitó acceder al beneficio de la libertad condicional. Según el escrito presentado por Acosta, a través del abogado Gerardo Miño, el objetivo es lograr que sea incorporado al Régimen Progresivo de la Pena porque sus condiciones de salud, siempre según su defensa, agravan su situación de "vulnerabilidad". El represor Eduardo Ascheri fue visto y fotografiado tomando un café en un bar cercano a los tribunales de San Martín, donde está siendo juzgado ahora por delitos de lesa humanidad durante la Contraofensiva montonera. Lo denunció esta mañana el abogado querellante Pablo Llonto y lo difundió El Diario del Juicio, del que participa La Retaguardia. Aunque cualquiera aseguraría que eso constituye una violación de la domiciliaria, el juez sólo le dijo al defensor que le aconseje a Ascheri tomar "el próximo cafecito en su casa".
En la solicitud de Acosta se destaca la buena conducta, convivencia y el respeto por el reglamento y horarios establecidos por el Servicio Penitenciario Federal. Además, refiere que tiene buen vínculo con su hija, que lo visita en forma regular. El genocida es presentado por la defensa como una "persona adulta mayor en situación de vulnerabilidad" e invoca "razones humanitarias" para fundamentar el pedido. Cita a la Convención Interamericana sobre la Protección de Derechos Humanos de las Personas Mayores que, paradójicamente, refiere evitar tratos crueles, inhumanos y degradantes.
En el tramo final de la solicitud, Miño sostiene: "Estimo que por razones humanitarias, es hora que por lo menos su hija pueda mantener una relación con su padre en el último tramo de la vida de éste, y que la Sra. Gacitúa Jiménez, también tenga la posibilidad de renovar su relación". Otra vez el cuento de los pobres abuelitos. Habrá que ver cuál es la respuesta del Tribunal Oral Federal Nº5, que hace poco le otorgó la libertad a Horacio Luis Ferrari, otro de los genocidas más feroces del ex Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio más grande que tuvo el país durante la última dictadura cívico-militar-eclesiástica.

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