13 nov. 2019





Las calles de Santiago de Chile han modificado su ritmo. Aunque ya no hay oficialmente Estado de emergencia, los carabineros siguen acechando a la población, en algunas casos de maneras no tan visibles. Compartimos crónicas y fotos de nuestros compañeros y compañeras que realizan una cobertura especial. (Por La Retaguardia y Radio Presente desde Chile)

📝 Texto 👇
👉 Natalia Bernades (La Retaguardia)

📷 Fotos 👇
👉 Natalia Bernades (La Retaguardia)
👉 Andrés Masotto (Radio Presente)


Edición

👉 Liliana Roco (Radio Presente)
👉 Julián Bouvier (La Retaguardia)


Esperaba encontrar a Santiago totalmente militarizada y al llegar me sorprendió una aparente “normalidad”. Conversando con la gente, me explicaron que desde que levantaron el Estado de Emergencia “mandaron a guardar a los pacos pero ahora están con más saña, actuando donde no se ven”. Sin embargo, esta ciudad ya no es la que conocí. Las paredes hablan, gritan, interpelan. Absolutamente todas las fachadas, de punta a punta de la ciudad, visten graffitis para decir lo que un pueblo entero calló por años.



Por un instante se cruza la pregunta ¿cuánto tiempo puede pasar para que todo vuelva a la normalidad? El deseo es que realmente eso nunca suceda. El pueblo no quiere esa “normalidad”, quieren cambiarlo todo.

“Los chiquillos nos abrieron los ojos” me dice una señora. Son ellos y ellas a quienes, en su mayor parte, vemos en las convocatorias en Plaza Italia, hoy renombrada por ellos mismos "Plaza La Dignidad". Todos los días alrededor de las 17 hs. empiezan a llegar para manifestar su descontento con un sistema que los obliga a vivir endeudados. No resulta extraño que en las movilizaciones suene casi como un himno la canción, de la banda local Los Prisioneros, “El baile de los que sobran” que repite en su estribillo:

“Únanse al baile de los que sobran
Nadie nos va a echar de más
Nadie nos quiso ayudar de verdad”



Esta juventud es una gran comunidad, todos unidos en una misma lucha por una vida digna. Tan rápido como los gases nublan la vista, alguien se acerca con agua y bicarbonato para ayudar. Estudiantes de medicina asisten a los heridos. Otros heroicamente están en primera fila atajando los gases lacrimógenos que lanzan carabineros, los atrapan en el aire y rápidamente los sumergen en agua para desactivarlos. Entonces se arengan mutuamente para avanzar, hombres, mujeres y disidencias por igual. “¡el que no avanza es paco!”



En unos días se cumplirá un mes que el pueblo entero salió a apoyarlos con la evasión del metro. Me bastaron un par de días en la ciudad para entender que lo que mantiene el fuego activo no es solo la rabia. A una semana del estallido popular la Unidad Social* comenzó a convocar a cabildos ciudadanos, lo que nosotros llamamos asambleas, con el deseo de formar una sociedad más libre, democrática, con más igualdad y justicia. Éste espíritu se contagió y hoy en día el propio pueblo organiza cabildos abiertos donde todos reflexionan de manera horizontal sobre sus problemáticas y sus posibles soluciones. Según las estadísticas realizadas por la Universidad de Chile el 91% considera que lo más urgente es reformar el sistema de pensiones. El 89,4% la salud y 85,5% la educación. El 80,3% está de acuerdo con una nueva Constitución. Éstos son algunos de los temas de los cabildos que se realizan por estos días, pero además se reflexiona sobre el agua, vivienda y territorio, feminismo, pueblos originarios entre otras demandas. La necesidad de unirse e iluminarse es evidente. Talleres de escritura en resistencia, proyecciones de cine con su posterior conversatorio, festivales musicales e intervenciones artísticas de todo tipo invaden la ciudad de la furia.



El 8 de noviembre los noticieros locales sentenciaban de violentos a los manifestantes que incendiaron el rectorado de la Universidad Pedro de Valdivia y la Parroquia de La Asunción. Caminando por las calles las conversaciones que se escuchan evidencian el hartazgo que llevó a ello. Para acceder a las universidades han tenido que atarse a créditos imposibles de pagar. Más del 40% de los créditos otorgados están morosos. Con la implementación del Crédito con Aval del Estado (CAE) los únicos beneficiados han sido las bancas privadas y las Universidades que aumentaron su matrícula entre 2006 y 2018 en un 71%.
Conversando con los deudores me han hecho saber que, además, los niveles y calidad de las universidades no corresponden con el valor de las cuotas.
En la parroquia ubicada en Vicuña Mackenna, la gente incendió mobiliario y objetos religiosos. Desde el 18 de octubre que comenzó el estallido social el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal solo sacó un comunicado llamando al Gobierno a comprender el malestar generado por las desigualdades. En ningún momento se manifestó contra la violación de los Derechos Humanos ejercida por las fuerzas armadas. La historia entonces se repite. Al igual que en dictadura el silencio de la Iglesia los hace cómplices.



En las paredes se lee “No tenemos miedo”. Escucharlos decirles y cantarles cosas a los carabineros por las calles es la mayor evidencia de ello. Pude presenciar, en el Palacio de la Moneda, una intervención de la agrupación feminista Frente Poderosas. Cortaron la calle con una pancarta que denunciaba la violencia del gobierno de Piñera y ante las amenazas anunciadas por alto parlantes de un camión hidrante ubicado a 50 metros de ellas, se mantuvieron firmes. No hay dudas. El fuego iluminó al pueblo y están decididos y decididas a cambiarlo todo.

*Central Unitaria de Trabajadores (CUT) Coordinadora Nacional NO+AFP, Confech, ANEF, Colegio de Profesores, Modatima, Comité de Allegados de la Agrupación de Vendedores Ambulantes de Santiago, Sindicato Starbucks Chile y la Coordinadora Feminista 8M.




0 comentarios:

Publicar un comentario