11 nov. 2019




197 personas sufrieron lesiones oculares o la pérdida de visión en un ojo desde el 18 de octubre, cuando empezó la represión como respuesta del Estado a los reclamos del pueblo chileno. Pero el viernes pasado hubo una escalada en el feroz intento del gobierno y el poder de volver a las sombras: Gustavo Gatica, de 21 años, perdió un ojo y tiene el otro severamente comprometido por los impactos de balines que recibió.



(Por La Retaguardia y Radio Presente desde Chile)

📝📷 Texto y Fotos 👇

👉 Natalia Bernades
👉 Andrés Masotto


Edición

👉 Liliana Roco
👉 Rodrigo Ferreiro




“Cuidado con los ojos, que los pacos tiran a la cara” es la advertencia que más se escucha en las calles de Santiago, y tiene fundamento: según cifras del Instituto Nacional de Derechos Humanos, a la fecha hay 197 personas con lesiones en los ojos. Para el Colegio de Médicos, la cifra ya superaría los 200 heridos.
El viernes por la tarde tuvo lugar otro superviernes con la Plaza Italia como epicentro. Y como siempre, como cada día desde aquel 18 de octubre, las fuerzas especiales de Carabineros llegaron para arrebatar el protagonismo. Gustavo Gatica, de 21 años, estudiante de psicología en la universidad privada Academia de Humanismo Cristiano, estaba en el lugar sacando fotos cuando recibió impactos de balines en los ojos.



En la clínica Santa María, donde fue trasladado de urgencia luego de ser atendido en uno de los puestos que la Cruz Roja monta en la calle, uno de sus ojos fue declarado con visión cero, mientras que el otro debió ser intervenido quirúrgicamente, pero aun así el pronóstico es desalentador.
Mario Aguilar, presidente del Colegio de Profesores de Chile, visitó a Gustavo en la clínica donde se encuentra internado y luego, entre lágrimas y enojado, apuntó contra Piñera y el accionar de las fuerzas de seguridad: “es terrible, han destrozado a una familia. Eso han hecho estos desgraciados. Yo le pido a Piñera que pare la guerra contra el pueblo de Chile, que pare la guerra”. Además anunció que este lunes los docentes marcharán en repudio a la situación y  en apoyo a los padres de Gustavo, que también son docentes.





Minutos antes de las declaraciones de Aguilar, una caravana de, dicen, más de diez mil ciclistas, desfiló por las puertas de la clínica: “Gustavo, escucha, el pueblo está en la lucha” se escuchó en la voz de cientos de ciclistas que decidieron pasar por el lugar a mostrar su apoyo a Gatica.
Mientras tanto, las paredes de la ciudad –que informan más que los medios hegemónicos del país- también denuncian el método ilegal e inconstitucional que adoptaron los pacos para reprimir: “vivir en Chile cuesta un ojo de la cara”, se lee en todos lados. A Gustavo le costó los dos.






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