24 nov. 2019



Un fondo oscuro, donde predominan nubes tormentosas. A la derecha, la Ciudad de Buenos Aires que recibe un estacazo del Obelisco a la altura de Caballito, su corazón geográfico. La sangre, que chorrea por el mapa, se transforma en un reguero de tinta roja que anuncia que el Festival Buenos Aires Rojo Sangre cumple dos décadas. Veinte años de horror, suspenso, crímenes, corridas sudorosas hacia la inevitable muerte, fantasías varias y buen cine. El programa Hora Libre, conducido por Matías Bregante, Natacha Bianchi y Rodrigo Ferreiro, entrevistó a Ariana Bouzón, una de sus organizadoras.

(Por La Retaguardia)

Fotos: Página Oficial Buenos Aires Rojo Sangre 

El jueves 21 de noviembre el barrio de Belgrano fue testigo de escenas apocalípticas. El grupo de teatro Manicomio Freakshow inundó el cine Multiplex de Belgrano, con monstruos de todo tipo, para dar inicio a la vigésima edición del Buenos Aires Rojo Sangre, el festival anual que reúne una centena de películas internacionales de terror y géneros afines, que se estará desarrollando en su edición 2019 en esa sala, ubicada en la calle Vuelta de Obligado 2199, hasta el domingo 1 de diciembre. “Inauguramos con Golem, la película inglesa de Doron y Yoab Paz, y vamos a estar durante más de una semana desde temprano hasta muy tarde, no solo con proyecciones de filmes, sino charlas de autores, cineastas, talleres, actividades, tanto en la Sala Multiplex como en el Museo Sarmiento, ubicado acá a dos cuadras”, comienza Ariana Bouzón, que pertenece al comité organizador del Festival. Y prosigue: “las entradas son muy accesibles, salen cien pesos, y si se sacan por internet un poco más caras, pero igual siguen siendo mucho más baratas que las de funciones de salas de cine convencionales”.


El Festival Buenos Aires Rojo Sangre no es el único en su tipo en la región. Bouzón deja en claro esto: “Existen muchas otras experiencias. Brasil tiene el Fantaspoa, en Porto Alegre, que es uno de los más importantes, con cerca de quince ediciones. Nosotros somos el primero, el más longevo, pero acá hay dos más, el 1000 Gritos, en Punta Alta, y el Terror Córdoba. En Uruguay están el Montevideo Fantástico y el Nox Film Fest en Salto; en Chile; en Puerto Rico; en México hay un montón, entre ellos el Macabro y el Mórbido. Y, por supuesto, estamos en contacto con ellos, porque al ser un cine más específico estamos obligados a tener conexiones”.

El apoyo del Estado, comenta Ariana, es escaso. “Solo recibimos subsidio del Incaa, desde hace mucho, casi dieciocho años. En 2019 logramos el mecenazgo, que nos habilita a conseguir aportes privados, aceptados por el Estado, que nos viene bien para renovar algunas cosas como computadoras y proyectores”. La independencia económica tiene sus ventajas, y Bouzán las sabe: “Realmente programamos lo que queremos, no hay bajada de línea de nada, no hay limitaciones, el público en ese sentido no se va a sentir estafado nunca. Nunca ningún sponsor nos ha modificado una programación. El que se acerca sabe donde se está metiendo, que eso no lo negociamos”. 


El Buenos Aires Rojo Sangre no es, lógicamente, solo una exposición de películas. Hay premiación. “Tenemos cuatros competencias. La internacional y la iberoamericana, con jurado. La bizarra es con voto del público. Y además está el Fin de Semana Sangriento, donde la gente se inscribe, se les dan unas bases, unas pautas, y en 72 horas deben filmar un cortometraje. Este también es con jurado, y hay que pagar una pequeña inscripción, pero los premios son bastante buenos”, aclara Ariana.

El Festival, que tiene cuentas en las principales redes sociales y una página web*, comenzó con la Avant Premiere de Gólem, La leyenda, pero, como es de esperar, posee muchas otras joyas recomendables. “Tenemos la primera película de terror panameña, Diablo Rojo, y van a venir sus realizadores. Eso es una rareza. Hay colombianas; una venezolana de zombies, Infección, que comentan que es de lo mejor del Festival. Son más de ochenta películas y doscientos cortometrajes, así que hay mucho para ver”, invita Bouzán. 


Además de las películas y los cortos, también hay ferias y talleres. En ese marco, se va a estar presentando un libro, Buenos Aires Rojo Sangre: 20 años de cine, hemoglobina y autogestión que narra las peripecias de estos veinte años de horror porteño. “Es un lindo libro. Que cuenta la historia de los veinte años, es de fácil lectura, recorre cada Festival, año por año, cada capítulo es una edición, y tiene un invitado, que no necesariamente es cineasta. Cada uno da su punto de vista, cuentan cómo llegaron al festival, y dan sus puntos de vista. Tiene anécdotas, algunas graciosas, otras terribles, fotos, y un índice con la programación de cada uno de los veinte festivales”, describe Ariana.

* festivalrojosangre.com.ar

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