10 nov. 2019



A un mes de la desaparición de Santiago Maldonado, en la movilización que exigía su aparición con vida se produjo una represión con 31 detenidos, entre ellos dos comunicadores de la Red Nacional de Medios Alternativos, patrocinados legalmente por la CORREPI. La causa tuvo idas y vueltas con procesamientos, desprocesamientos y ahora están finalmente sobreseídos. María del Carmen Verdú dialogó al respecto en el programa La Retaguardia con Fernando Tebele. Ezequiel Medone, uno de los sobreseídos, habló con Matías Bregante en el programa Hora Libre. (Por La Retaguardia)

María del Carmen Verdú, integrante de CORREPI, caracterizó la represión del 1 de septiembre de 2017 en el contexto de las políticas impulsadas por la gestión de Cambiemos: “Esa represión fue el debut de lo que llamamos Estado de excepción no declarado formalmente del gobierno de Cambiemos en Argentina. Causas dirigidas por jueces federales contra manifestantes detenidos y detenidas al voleo o muy selectivamente cuando se trataba de quienes estaban registrando como trabajadores de prensa formales o activistas que tomaban imágenes con sus celulares. Más de un tercio de las personas detenidas ese día estaban sacando fotos en ese momento. Hubo cuatro trabajadores de prensa detenidos, dos de la RNMA, Juan Pablo Mourenza y Ezequiel Medone”, puntualizó. “Como todos los demás, el juez Martínez de Giorgi, unos días después de la detención tomó las indagatorias. Hubo procesamiento de todos y todas por intimidación pública, resistencia a la autoridad y en algunos casos por lesiones, porque el juez hablaba de 14 policías lastimados. En Cámara logramos demostrar foto por foto, armamos una suerte de cooperación con el análisis de las imágenes para un trabajo detectivesco sobre 60 horas de grabaciones de televisión, redes sociales, cámaras de seguridad, etc., para encontrar los momentos de las 31 detenciones y reconstruir en qué circunstancias se habían dado. Hicimos ese trabajo. Logramos convencer a los jueces de Cámara de que no había elementos para afirmar que había habido un complot para aterrorizar, intimidar o amedrentar a grandes cantidades de personas. Logramos demostrar que la gente no se conocía entre sí, había quienes compartían teléfonos o contactos pero por ejemplo porque eran dos hermanas o porque se trataba de personas vinculadas a medios o a organizaciones de base. La Cámara decidió entonces dictar la falta de mérito, decir que nadie incurrió en intimidación pública, que está por verse lo de resistencia a la autoridad y hay que investigar un poco más, pero en el caso de los cuatro trabajadores de prensa, dijo que no hay razón para la detención y se ordenó el sobreseimiento”, recordó Verdú. 

Sin embargo, antes de llegar al sobreseimiento definitivo, “el fiscal Germán Moldes, rápido para los mandados, apeló diciendo que eran una horda de canallas facinerosos, revoltosos, subversivos, vestidos de fotógrafos, y Casación revocó el sobreseimiento de los compañeros con excepción de uno con el que ni siquiera había una imagen confusa. Arrancamos la audiencia diciendo que estábamos para decir lo mismo de hace dos años”, planteó Verdú.

En el programa Hora Libre, Ezequiel Medone amplió la historia: “Ya era el segundo año de esta situación. Estábamos tranquilos de que no había fundamentos para estar de vuelta procesados, lo estábamos y eso preocupa, siempre preocupa cómo se va a expedir la Justicia. Fue por la coherencia de la Sala II que es la misma que nos había sobreseído previamente. Cuando nos detuvieron, desde que estábamos en el camión sabíamos que CORREPI estaba afuera y lo mismo con el SiPreBA, también Norita Cortiñas, hubo acompañamiento durante todo este tiempo, es de las cosas buenas que nos dejan estas situaciones”, recordó Medone sobre lo sucedido el día de la represión. 

“Esa marcha había sido enorme, habíamos estado cubriendo en Buenos Aires y en otras provincias. Venían creciendo las movilizaciones. Cuando terminó esta hubo agites en la valla y la policía salió a reprimir con todo y a llevarse la mayor cantidad de gente posible. En este contexto se dio una represión que duró dos horas y pico. A nosotros nos detuvieron en Avenida de Mayo y San José, casi Congreso, registrando. Estábamos haciendo una transmisión en vivo desde 9 de Julio y Avenida de Mayo, y fuimos retrocediendo para el lado del Congreso. En esa situación, adelante nuestro empezaron a detener a una compañera que estaba filmando, y nosotros y el resto de los periodistas que estaban ahí empezamos a decirle a la Policía que no se lo lleve, que estaban filmando”, recordó. “Un policía dice que recibió un codazo en Avenida de Mayo y San José, y al mismo tiempo las actas policiales dicen que nos detuvieron en Plaza de Mayo a las ocho de la noche tirando las vallas y los videos muestran que no. Esas incongruencias no hacen ruido y nos procesan igual, diciendo que generamos temor a nuestro alrededor, pero la gente de nuestro alrededor decía que no nos detengan, que estábamos filmando. Por un lado, te ponen una causa importante sin ninguna prueba, teníamos todo a favor, pero por otro lado llegamos hasta acá, podría llegarse a un juicio, pero afortunadamente no pasó”, celebró Medone. 

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