9 dic. 2019



Lo dijo Roberto “Beto” Pianelli, secretario general de la Asociación Gremial del Subte y el Premetro (Metrodelegados), en diálogo con Graciela Carballo y Nicolás Rosales del programa Tengo una Idea. Habló con claridad de cómo afecta a la salud de trabajadores , y también a las personas que viajan y circulan por la ciudad. Además, denunció que "el Estado no ha hecho nada para identificarlo”.

(Por La Retaguardia)
Foto: Revista Hamartia

El asbesto afecta en mayor medida a los y las trabajadoras del subterráneo de Buenos Aires, en relación a esto el “metrodelegado” explicó las afecciones que produce y la situación actual de los trenes que tienen amianto: “Hasta ahora se hicieron 180 estudios, de trabajadores de dos talleres, de la línea B, el Urquiza y Rancagua. Sobre estos estudios, hay trece trabajadores que padecen una patología producida por el amianto, que es el ensanchamiento de la pleura, o más conocido como placas pleurales, que por suerte no es una patología terminal, es por ahora benigna. No es ni asbestosis, que es una fibrosis de pulmón en la cual vos vas perdiendo capacidad pulmonar hasta que te morís, ni la otra patología que también es maligna que es el cáncer de pulmón. Los 180 fueron estudiados y auditados por los médicos y las art de la empresa. Falta un número grande de trabajadores que tienen que pasar por estos estudios, ya que somos 1200 trabajadores, y ver si ya han producido una patología. También hay que recordar que las patologías de amianto tienen un período de latencia de diez a quince años y seguramente la cifra va a seguir incrementándose”.
Las denuncias sobre este tema llevan un tiempo, y para garantizar la salud de los trabajadores Pianelli remarcó que “después de un periodo de negación de la empresa accedieron a hacer los muestreos de las piezas (de los vagones del subte). Nosotros ya teníamos las certezas que tenían amianto porque habíamos mandado por nuestra cuenta a hacerlos estudiar. Así reconocieron que la flota Mitsubishi, que está desde 1994 (los trenes rojos de la línea B que tenían asientos de pana y que después los pintaron de amarillo), tenía amianto, que no había solamente en los trenes llegados de España, que aparte los compraron en una época que estaban prohibidos, y todavía queda por reconocer, que estamos esperando las pruebas que hace ya quince días empezaron, los trenes que funcionan en las líneas E y D”. Pianelli reconoció que la tarea que se debe hacer no es sencilla. “Sacar el amianto del subte no va ser un tema de un día para otro. Se montó en el taller Rancagua (de la línea B) lo que se llama una burbuja donde los trenes ingresan y la empresa está sacando una parte del amianto para que podamos seguir haciéndole mantenimiento. El amianto de todos esos trenes no se puede sacar, porque sale más caro que comprar nuevos. Entonces sabemos, que durante tres o cuatro años vamos a seguir teniendo vagones con amianto. La gran controversia que tenemos hoy con Sbase y Metrovías es que todavía no sacaron los pliegos de licitación, y van a tardar más, entonces hicimos la medida de protesta la semana pasada exigiendo que este proceso se acorte”.
Por último, tras ser consultado sobre el riesgo que sufrirían los y las usuarias del servicio de subterráneos de la Ciudad de Buenos Aires Pianelli expresó: “hay que ser muy responsable con esto, el amianto está instalado en toda la ciudad y en toda la Argentina. Hay amianto en los hospitales, en  las escuelas, Hay también en otros edificios públicos y en muchos hogares. Si uno mide, hay amianto en el aire en la ciudad, por ende  todos estamos en riesgo. Porque hace veinte años que no se hace nada para sacar el amianto. Lo que a nosotros nos preocupa es que tiene que haber una política general de Estado, primero para informar a la gente de que se trata, a identificarlo, y saber si está contaminando. Trabajar con amianto, por supuesto, es un riesgo infinitamente mayor al que pueda tener un usuario o a una persona que anda por la calle en una ciudad que está contaminada”, sentenció.

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