6 ene. 2020



El sábado 4 de enero la Colectividad Boliviana se hizo presente en la Plaza de Villa Celina, en La Matanza. Con un calor agobiante que obligó a retrasar el inicio, los concurrentes, ante la importancia del evento, permanecieron estoicos en el lugar, optando por helados caseros y gelatinas para refrescarse. (Por La Retaguardia)

Texto: Natalia Bernades

Edición: Rodrigo Ferreiro

Fotos: Natalia Bernades y Rolando Andrade Stracuzzi





Una agrupación de sikuris acompaña. Suenan fuerte, y hacen amena la espera del contingente proveniente de Bolivia. Cerca, mujeres y niños bailan. Pasadas las 18:30, respetuosamente, la gente abre paso a los trece miembros de la delegación compuesta por dirigentes políticos, víctimas y familiares de la masacre de Senkata y Sacaba. Pablo Pimentel, de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza y representante de la delegación argentina que viajó a Bolivia, observa desde lejos, con mirada tranquila. Paulina, quien se pronuncia en su lengua originaria, es la elegida para dar inicio a los discursos. Los cantos del pueblo mutan rápidamente en silencio para escuchar con atención a cada uno de los y las oradores/as. Las víctimas relatan cómo fueron atacados desde aviones y tanquetas y solicitan apoyo de Argentina para comunicar lo que están denunciando. No faltan los agradecimientos por las movilizaciones y vigilia realizadas frente a la Embajada de Bolivia, en la Ciudad de Buenos Aires. El calor no merma, pero nadie se mueve. Caras serias. Con alguna lágrima que se camufla entre el sudor.




Es el turno de Arminda, de Cochabamba. Denuncia que en la marcha pacífica contra el golpe fueron reprimidas con gases lacrimógenos y atacados por motoqueros. Afirma que “hay más de seiscientos detenidos pero no hay prensa que lo comunique”. Prima López, referente de Villazón, toma la posta: ”Nuestro hermano Presidente Evo Morales nos ha devuelto la dignidad. Eso quiero que sean conscientes todos los que viven en Argentina para decir basta a los vendepatrias”.



Prosigue Angélica Ponce, Ejecutiva Nacional Intercultural. Antes de ella, desfilan las voces de varios compatriotas, víctimas del golpe, que narran el horror que están sufriendo. Angélica inicia su enérgico discurso denunciando a “la prensa boliviana que se ha vendido a la derecha. Solo las radios comunitarias nos informan. Pero esta asesina, discriminadora racista, señora Añez usurpadora, está callando a las radios comunitarias”. El sol se esconde, da tregua, y Angélica continúa hablando iluminada por los celulares de sus compañeros. “El 22 de enero, la supuesta presidenta, legalmente, termina su gestión como senadora y también termina como autoproclamada. Más allá de ese día no es nada. Por eso nosotras, las mujeres de Bolivia, a la cabeza de las seis federaciones del trópico, a la cabeza de las organizaciones sociales y personalmente yo, convocamos a todas las personas a movilizarnos. Nosotras en Bolivia, si el 22 de Enero no sale esa mujer, estamos con fuerzas para entrar al Palacio Quemado y sacarla de sus mechas”. La ovación estalla al aparecer la referencia al ejemplo de la lucha de las Madres de Plaza de Mayo. Ponce finaliza diciendo: “Bolivia ya no es como antes. Ya despertó y nunca más se va a callar. No hay derecho ni fascista que lo calle. Bolivia es otro país, plurinacional. Por eso hoy, en Bolivia, resistiendo al golpe de Estado, vamos a restablecer la Constitución política. Patria o muerte. Venceremos”.



Pablo Pimentel, integrado desde el comienzo del acto al escenario, toma el micrófono y dice unas palabras. Ha estado en Bolivia como parte de la delegación que fue hostigada duramente por el gobierno de facto. Las palabras del representante de la APDH La Matanza son el preludio al epílogo, que comienza con la lectura del documento, haciendo un llamado “a la comunidad internacional y a todos sus mecanismos de garantías de Derechos Humanos, al gobierno y al pueblo argentino, a la colectividad boliviana de Argentina, que estén vigilantes y sean garantes de la integridad y seguridad de los trece miembros de la delegación que acompaña a las víctimas y familiares de la masacre de Senkata. Conformar una comisión internacional impulsora del juicio de responsabilidades contra los autores materiales e intelectuales de la masacre de Bolivia.”




Cuando el reloj indica que estamos más allá de las diez de la noche, es momento de cierre. Una masiva marcha por las calles internas de Villa Celina da el toque final. Convencidos y convencidas de que toda Latinoamérica debe mantenerse unida para defender la democracia, se invita al barrio, en esa cruzada, a unirse contra el golpe de Estado. “Hermano, vecino, únete a la lucha”.












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