18 ene. 2020



El abogado y periodista que representa querellas en múltiples juicios, se refirió a aquellas causas en las cuales, si bien hay condenas, se ratifican las domiciliarias.
Eso sucedió por ejemplo en el juicio conocido como Coordinación Federal, que tuvo como epicentro los crímenes cometidos en el edificio de la Policía Federal Argentina de la Ciudad de Buenos Aires. También analizamos el de la represión a la Contraofensiva de Montoneros, que lleva más de 30 jornadas con testimonios muy fuertes y emocionantes. Desde el programa Oral y Público que conduce Fernando Tebele se entrevistó al abogado y periodista Pablo Llonto, querellante en ambas causas, quién aportó su mirada y brindó más detalles. (Por La Retaguardia)

📝 Texto 👉 Nicolás Rosales
📝 Edición 👉 Fernando Tebele
🎤 Entrevista 👉 Fernando Tebele
📷 Foto de Portada: Llonto en el juicio Contraofensiva 👉 Gustavo Molfino/El Diario del Juicio

Recorrimos junto a Pablo Llonto dos juicios en los que participa como abogado querellante. El primero fue el de la represión a la Contraofensiva, que retomará las audiencias el 6 de febrero, para entrar ya a la última tanda de testimonios. El cierre del 2019 fue con Silvia Tolchinsky, la sobrevivente que aportó muchos datos por haber visto a militantes que luego desaparecieron, cuando aún estaban con vida.

-La Retaguardia: ¿Cómo evalúas el testimonio de Silvia Tolschinsky en el juicio por la represión a la Contraofensiva”?

-Pablo Llonto: Fue un testimonio muy completo, además muy útil para esta causa como lo han sido todos los testimonios. La diferencia es que el de Silvia ha sido como una especie de compacto de todos los testimonios que ya ha dado en muchas causas, tiene más de trece testimonios. Silvia es una de las testigos clave para comprender todo lo ocurrido en el circuito represivo en Campo de Mayo, en este caso lo ocurrido específicamente en los años '79 y '80 cuando se secuestró a casi un centenar de militantes de la llamada Contraofensiva montonera, y que fueron muchos de ellos capturados y secuestrados en las fronteras cuando entraron al país y llevados a los distintos centros clandestinos que tenía Campo de Mayo. Silvia estuvo en manos de los secuestradores y durante mucho tiempo estuvo atenta a prestar atención a esos detalles para luego volcarlos en sus denuncias desde el año '83 en adelante. Mientras estaba la dictadura, su primer testimonio fue ante (el rabino) Marshal Meyer y un grupo de sacerdotes de distintas religiones y que permitió desde este primer peldaño una serie de reconstrucciones que le pone nombre y apellido a muchas de las víctimas que estuvieron en ese período en Campo de Mayo y a mucho de los represores.

-LR: ¿Se puede comparar el testimonio de Tolchinsky en esta causa con el de Víctor Basterra en la megacausa de la ESMA en cuanto a la cantidad de información que aportan?

-PLL: Tienen un punto de comparación. Uno valora todos los testimonios, pero es cierto que la cantidad de tiempo en el que han podido recopilar datos y la cantidad de nombres que pueden dar acrecientan las expectativas de muchos familiares de muchas víctimas que reclaman justicia. Eso no podemos negarlo. Pueden haber otros puntos de comparación con lo que declaró Víctor Basterra que también declaró en este juicio (el de Contraofensiva) y han sido dos aportes fundamentales. Silvia ha sido permanente fuente de consulta de los familiares que han ido a verla a España varias veces o acá las pocas veces que vino. Siempre con la expectativa de tener más información sobre su familiar desaparecido, y ella siempre ha estado ayudando, prestando y exprimiendo su memoria para que pueda aparecer algún dato. Por la tanto su aporte no solo es de lo judicial sino también desde lo humano para tratar de dar el pequeño dato con semblanza en ese momento de dolor, de cautiverio de alguna víctima a sus familiares.

-LR: Al no haber tantos testimonios oculares para inculpar a los militares, ¿el material documental  (mayormente documentos desclasificados de la inteligencia), será suficiente para condenarlos?

-PLL: Sí. Este es un juicio que tiene una característica: entre documentos y testimonios de los muy pocos sobrevivientes, porque la mayoría de esas víctimas están desaparecidas, permiten tener una cantidad importante de nombres y de apodos que estamos esperando que la jueza Alicia Vence y el Juzgado de Instrucción Federal Número 2 de San Martín llame a indagatoria. En la declaración de Silvia volvieron a aparecer los nombres del personal femenino del Batallón 601 de inteligencia, es decir de las mujeres que participaron como carceleras y también como agentas represivas en tal caso. Esto no es menor y esperamos que si estas mujeres están vivas se las llame a indagatoria.

-LR: ¿Qué balance hacés de lo sucedido en todo este año en el juicio?

--PLL: Es positivo, uno tiene como vara de mediciones lo que preguntan las defensas, y cuando uno ve que se quedan calladas o tienen muy poco que preguntar, siente que la contundencia en las pruebas están siendo demoledoras, y que las defensas no están preguntando por eso. Se va perfilando para que tengamos un juicio con muchas pruebas y que son de cargo, es la acusación que se confirma, que se ensambla y que darían un panorama optimista a la hora de buscar la sentencia. La otra parte de todo esto es que los manden a cárcel común, que no termine siendo solo una resolución para ponerla en un cuadrito y tenerla bien guardada en los archivos, sino que sea algo concreto, que el tema de la pena tenga sentido y que estos represores no se sigan burlando de nosotros y de la sociedad entera con la permanencia en sus cárceles de lujo y que muchas veces son sus casas, porque hay muchísimos represores ahora en todo el país que están cumpliendo su condena en countrys.

Coordinación Federal y un sabor agridulce

Con el cierre del 2019 llegó el veredicto en varios juicios. Entre ellos se cuenta el conocido como Coordinación Federal. Las domiciliarias y algunas bajas condenas dejaron cierta insatisfacción en las querellas.

-LR: ¿Qué opinás de la resolución sobre la causa del juicio de la Superintendencia de Seguridad, en el que hubo dos prisiones perpetuas y una serie de penas que van entre los 7 y 25 años por los hechos ocurridos allí?

-PLL: En esta sentencia queda un sabor extraño. Varios de ellos van a seguir en prisión domiciliaria. Esto es doloroso en los juicios de lesa humanidad, que salgan sentencias que no revoquen las domiciliarias y los manden a una cárcel común porque muchos de estos asesinos, delincuentes, en las redes sociales por vía de ellos, de un familiar o de un amigo, se vanaglorian o se jactan de lo que hicieron. Entonces, cuando sale una sentencia que no les significa nada, porque es una condena que nos cumple porque estar en prisión domiciliaria a los 80 años es lo mismo que no cumplieras la condena. Ellos se deben hasta poner bien con estas sentencias, porque ratifican que ellos hicieron bien. En delitos de lesa humanidad, persona que es condenada tiene que ir a la cárcel (común). Si tuviese una enfermedad terminal es distinto, porque se reconoce humanitariamente que permanezcan sus últimos días en su domicilio.

-LR: ¿Qué mirada tenés del caso Kalinec?

-PLL: Es interesante lo que ha pasado porque se le concedieron las salidas transitorias y ante las evidencias aportadas entre ellas por su propia hija se decide suspender este beneficio. Hubo amenazas a un periodista y una serie de hechos que corroboran que en estos genocidas no hay arrepentimiento. No hay colaboración con el aporte de datos de lo que hicieron con los restos o los nietos apropiados, y que esto marca que siguen cometiendo los delitos. La desaparición forzada continúa y el encubrimiento también. Esto habla de que se debe tener especial atención en los tribunales de quienes reciben los escritos solicitando los beneficios de salidas transitorias o libertad condicional porque ellos ponen: “tengo buena conducta en la cárcel”, y entonces ¿cómo se mide esa buena conducta, sólo por el informe del servicio penitenciario?, o hay que ponerle esta mirada particular de los delitos que han cometido o bien los que siguen cometiendo. Este es un aspecto fundamental para la historia judicial argentina, porque la desaparición forzada de personas incluye el no dar información. Es el secuestro y la privación ilegal de una persona. Ojalá que no veamos más casos como los de Kalinec, y que las condenas sean de cumplimiento efectivo hasta el final y por todas las víctimas.

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