29 ene. 2020




La revuelta en Chile se desencadenó hace tres meses pero se comenzó a gestar en silencio desde mucho tiempo atrás. En Cerro Navia, a pocos kilómetros del centro de Santiago de Chile, una toma de terrenos es ejemplo concreto de una de las tantas demandas por una vida digna. El 17 de mayo de 2019, vecinos y vecinas se organizaron para tomar 11 hectáreas de un terreno abandonado de nogales secos y montañas de piedras. Desde aquel día padecieron el intento de desalojo, el frio, la estigmatización y el prejuicio, pero resistieron firmes en su derecho a vivienda digna. Ya tienen electricidad y agua. Están construyendo una escuela popular, una sala de primeros auxilios y una plaza. “Hasta que la dignidad se haga costumbre”, se lee en muchas paredes de Chile y en este barrio ocupado ya está siendo un hecho. (La Retaguardia en Chile)

📝 Texto 👉 Agustina Salinas
📷 Fotos 👉 Agustina Salinas
📝 Edición 👉 Fernando Tebele


La Ñaña, de 96 años, y Agustina, de 6, tienen algo en común: son vecinas de la toma 17 de Mayo y resistieron desde el primer día. Agus festejó su cumpleaños ahí adentro, en plena toma, cuando aún no habían levantado ni una pared y el refugio de cada familia consistía en una carpa y planchas de Dom, un material de descarte de las construcciones en seco de algunos edificios. Ñaña también estuvo desde el día uno: saltó el alambrado y se tiró al suelo casi sin respirar para no ser vista por los pacos y, al día de hoy, es consultada por los vecinos por su sabiduría sobre la huerta. La lamién y Agus concentran toda su sabiduría y resistencia en su metro veinte de altura.

Cada terreno tiene una extensión de 14x29 metros. El reparto se pensó para que las casas que se construyan sean de un solo piso “para que todos tengamos la misma cantidad de sol y de sombra para poder tener nuestras huertas, y cosechar nuestros propios alimentos. También se fomenta el cultivo de marihuana para frenar con el comercio de la planta y que cada cual sepa lo que está consumiendo”, comenta Charly. “La vivienda digna es necesaria: o te endeudas de por vida para tener una casa, o vives hacinado arrendando un lugar pequeño y carísimo. Esta toma se hizo para poder acceder a algo tan básico como un hogar”, dice y agrega que la toma tiene una perspectiva libertaria y que desde la asamblea de vecinos y vecinas se acordó que el barrio esté libre de dogmas y religiones, ya que el ingreso de instituciones religiosas implica imposiciones con las que no todos coinciden.

En el barrio se fomentan la educación y la lectura: Los patios de las casas tienen bibliotecas para que los cabros y cabras lean y en marzo se inaugurará una escuela popular “para que todos terminemos la escuela. Y los domingos pasaremos películas para que los cabros chicos disfruten de este espacio”, dice Leicko, que está ansioso por finalizar la construcción de la salita de primeros auxilios, que también tendrá atención contra las adicciones.

Otros espacios se piensan para los pibes y las pibas: hay una canchita de fútbol y una plaza. Los cabros y cabras patean la pelota o tocan la trutruca (instrumento mapuche). También, con la idea de darse a conocer y relacionarse con los demás barrios, el próximo 1 de febrero harán un festival multicultural con shows, música, olla común, teatro y bandas. Pensando en las diversas procedencias de quienes habitan la toma, la idea es que cada cual aporte algún rasgo de su cultura: la comida o la música, ya que allí habitan personas de Haití, Bolivia, Perú, Argentina. También hay muchos vecinos de origen Mapuche, que con una ceremonia de ofrendas brindaron protección a la toma. Esperan que asistan vecinos de los barrios cercanos para fortalecer el vínculo y contar con su apoyo. “el otro día ayudamos a apagar un incendio en el barrio, a pesar de que algunos de esos vecinos nos miraban mal o nos trataban de peligrosos. Pero no somos un peligro. Somos todos vecinos”. Y así se saludan cada vez que se cruzan entre sí. “Hola Vecino, hola Vecina”. Leicko dice que le encanta que lo llamen así, que es una forma de reforzar lo que los une con los demás habitantes del barrio que tiene menos de un año de vida y, como todo Chile, despertó para no dormirse nunca más.




















1 comentarios:

  1. Gracias por esta excelente crónica, que sólo refleja el verdadero Chile, el Chile de trabajo y segregado que todos los medios de comunicación intentan ocultar.

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