13 feb. 2020




Estanislao Zeballos y el racismo de 1879 calcado en el 2020. La nota de Claudio Andrade en Clarín donde criminaliza a los mapuches, reivindica a Gendarmería y defiende las tierras de Benetton. El historiador Walter Delrio y el origen de la Estancia Leleque. La opinión de las antropólogas Ana Ramos y Diana Lenton. Ariel Garzi, amigo de Santiago Maldonado, esperando por Justicia. (Por La Retaguardia)


✍️ Texto y 🎤 entrevistas 👉 Paulo Giacobbe
💻 Edición 👉 Rosaura Barletta
📷 Foto Archivo 👉 Natalia Bernades/La Retaguardia

Debo confesar que empecé a seguir a Claudio Andrade después de que el Foro de Periodismo Argentino, FOPEA, lo premiara en 2018 por los servicios prestados como periodista de investigación en la categoría “Informes de Profundidad”,  por sus notas publicadas en Clarín sobre la desaparición forzada seguida de muerte de Santiago Maldonado.
Hasta ese momento prácticamente no había leído sus textos, solo dos o tres. Entre ellos el del 29 de septiembre de 2017, cuyo título es: “A 60 días de denunciada su desaparición, una nueva fotografía, en la que aparecería Santiago Maldonado, desató la controversia en las redes”. Pese a que en la nota decía que el de la foto no era Santiago, escribió: “La imagen ubicaría finalmente a Maldonado en un evento musical en El Bolsón. Allí aparece alguien muy parecido al tatuador y que lleva puesta una gorra y una campera negra”.
Para esa fecha, un sector de la prensa junto a un ejército de falsos perfiles en las redes sociales, realizaban ininterrumpidamente un ataque psicológico sobre la población con la intención de confundir y sembrar impunidad en torno a la desaparición de Santiago Maldonado. Por eso, diariamente, era visto en distintos puntos del país, desde el norte hasta el sur, del este al oeste, en toda clase de situaciones. Desde peluquerías cortándose el pelo, hasta extraviado o haciendo dedo en la ruta. También comprando en un mercado. Confundidos, los pesquisas hallaron un barrio en Gualeguaychú, Provincia de Entre Ríos, donde todos se parecían al joven anarquista. Y, lógicamente, también lo ubicaban en Chile…  El 31 de agosto de 2017, Andrade afirmaba: “Desde anoche corre cada vez con mayor fuerza el rumor que habla de una nueva teoría sobre lo que pudo suceder con Santiago Maldonado. En las redes y de fuentes en off se escuchó que Maldonado estaría vivo en Chile. El relato además indica que el joven habría cruzado por uno de los pasos cordilleranos no autorizados que tenía por costumbre utilizar desde hace buen tiempo atrás”. Fiel a su estilo, en la misma nota se desmiente: “Patricia Bullrich salió a aclarar que no tienen ninguna información desde Chile sobre Maldonado. Lo mismo hizo esta mañana el ministro de Justicia, Germán Garavano”.
La Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) y Facundo Jones Huala serán una parte fundamental de sus escritos. El 4 de septiembre desarrolló la hipótesis del “sacrificio” para explicar la desaparición de Santiago: “‘Tremendo esfuerzo, hermanito, no habrá sido en vano: tu interminable solidaridad recoge por estas horas multitudinarias muestras de humanidad, que reafirman tus derechos junto a los nuestros, sembrando un ejemplo que se puede conjugar en todos los tiempos...’, le escribió Jones Huala en una carta pública dedicada al joven tatuador. Una misiva que, opinan los criminalistas, hoy podría adquirir una nueva e inesperada connotación”, soltaba Andrade. Según sus fuentes, Maldonado había decidido pasar a la clandestinidad para beneficiar al lonko Facundo Jones Huala. Y este último se lo agradecía haciéndolo público en una carta.

Andrade 2020

En el comienzo de este 2020, el premiado periodista de investigación nos honra con otra producción publicada por Clarín. Recargado, Andrade 2020, escribe largo. En la nota del 8 de enero de este año, titulada “Cushamen, hoy: cómo está el lugar donde murió Santiago Maldonado”, el periodista ya no abona la hipótesis de “El Sacrificio”, que fantaseó en más de una de sus notas. Esta vez, la misiva de Jones Huala tiene otro significado: “La muerte del joven tatuador el 1° de agosto de 2017 fue vista por Jones Huala como una señal trágica para su lucha, dicen en Esquel. Los exponía pero también los ubicaba en el mapa. Por esto le escribió aquella polémica carta donde le decía ‘gracias hermanito’ por ‘tremendo esfuerzo’”.
El Andrade recargado 2020 nos maravilla con su pluma armando un cóctel que cada paladar sabrá apreciar. Logra criminalizar a los mapuches, reivindicar a Gendarmería y defender las tierras de Benetton en idéntica proporción. Sazonado a gusto con un poco de Resistencia Ancestral Mapuche, RAM, el enemigo interno que la ex Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, necesitaba para desplegar un “Comando Operativo Conjunto” entre fuerzas provinciales y nacionales en el territorio y justificar la represión en todo el país.
Andrade escribe que en la Pu Lof ya no queda nadie, solo “viento y soledad” y entonces traza un puente entre Facundo Jones Huala-RAM-Pu Lof Cushamen, para poder llegar a la conclusión buscada: “Cuando el 11 de septiembre de 2018 Jones Huala fue extraditado a Chile, la RAM comenzó a desmoronarse y, en consecuencia, también la toma de Cushamen.”. Para Andrade los ocupantes de la Pu Lof Cushamen eran integrantes de la Resistencia Ancestral Mapuche, pese a que nunca se reconocieron como integrantes de la RAM.
Pero más adelante Andrade nos dice que el grupo Benetton tiene una visión distinta y en un comunicado aseguran que “El predio se mantiene ilegalmente ocupado por grupos violentos desde marzo de 2015 y no ha sido restituido legalmente a la Compañía”. Así resulta muy difícil. ¿Hay viento y soledad u ocupación ilegal?
Cuando todavía no se había confirmado que el cuerpo encontrado en el río Chubut era, efectivamente, el de Santiago Maldonado, la prensa ya lo había anunciado. Desde Esquel, su hermano Sergio, pedía: “Si no tienen qué poner, pasen música”. Esa frase no agota su vigencia.

Ocupación ilegal del viento y la soledad

“En relación a Benetton, el último fallo fue el de la absolución de la Lof”, contó la antropóloga Ana Ramos. Fue en marzo de 2019, cuando una jueza de Esquel absolvió a los integrantes de la Pu Lof Cushamen, acusados por Benetton y la provincia de Chubut de usurpación y abigeato. “El fallo plantea que no está resuelto si es una ocupación ilegal. La jueza encontró la causa viciada por cantidad de prejuicios, desconocimientos”, analizó Ramos y eso tiene que ver con el modo en que algunos periodistas se expresan. Además advierte sobre el poder de fuego que eso implica: “La prensa dominante ha producido muchas mentiras, sobre todo en los últimos cinco años, y sabemos que la prensa escrita o la televisión tienen el poder de convertir sus argumentos, calificativos y dichos en efecto de verdad, esto es, de manipular los hechos y hacernos pensar que son verdaderos. Es muy serio que eso ocurra porque luego esas mismas notas son la principal fuente de otros encadenamientos textuales, por ejemplo, del informe oficial sobre la RAM que presentó Patricia Bullrich. Este informe tomó como única evidencia y como pruebas de lo que estaba afirmando las noticias y editoriales de los mismos medios de comunicación. Entonces todo lo que se dice, tanto oficialmente como de forma coloquial, se ha basado en mentiras, o peor aún, en notas de periodistas mal intencionadas y en argumentos falsos y tendenciosos. Lo mismo ocurre en la justicia, muchas de las causas judiciales con las que se procesaron a los mapuche iniciaron con hechos creados por la prensa y con sus lecturas oficiales. Así se crean los hechos sobre los que se abren causas judiciales, se emite opinión, y finalmente se juzga”.

La estancia Leleque de la Benetton (Welcome to Patagonia)

La nota “expresa lo que es el guión de la estancia Leleque, que tiene el museo ahí”, dijo la antropóloga Diana Lenton. En esa zona “vivían los mapuches desde antes que el estado los reconozca. Si no, hay que decir que acá cuando llego Colón no había indígenas porque no tenían personería jurídica. La cuestión burocrática es un accidente. Eso no significa que estén o no estén en el lugar”, y no hay lugar a dudas: “Lo que es hoy la Estancia Leleque y la zona de Cushamen y las estancias de Benetton se hicieron expropiándole tierras a los mapuches que ya vivían antes. Tenés dos realidades, lo que ya le reconocen y lo que eran las compañías de Tierras del Sud Argentino que era un latifundio de capitales ingleses, y que fue una estafa”, explicó Lenton.
Walter Delrio, historiador y antropólogo, detalló esa estafa ocurrida al finalizar la mal llamada campaña al desierto: “Hacia fines de la década del 1880 y principio 1890, hay una constitución de propiedad privada en territorio de los pueblos originarios que fue ocupado por el estado argentino y en pocos años se administraron medidas destinadas a entregar en concesiones privadas lo que eran 900mil hectáreas”.
Esas muchas hectáreas pasaron a las manos de unos pocos concesionarios, menos de una docena, que además eran testaferros de capitales británicos, “asociados con Ferrocarril del Sud. Y que organizaron una estrategia para acceder a esas 900mil hectáreas. Porque la ley argentina prohibía explícitamente la formación de  latifundios en las tierras fiscales al ser entregadas. Pero, no obstante, establecieron que estos concesionarios, aunque no eran propietarios presentes, recibieran estas tierras a ser colonizadas”.
Como no pudieron colonizar las tierras, entonces el Estado argentino decide ayudarlos y los releva de esa obligación.
“Al caer este proyecto colonizador terminan siendo concesionarios de latifundios porque esas tierras quedan para un solo propietario. El siguiente paso fue permitir que esos concesionarios se unan y conformen The Argentine Southern Land Company Limited, (Compañía de Tierras del Sud Argentino) y se constituyen como una compañía de capitales ingleses, tiene el registro número 4 de compañías extranjeras en la Inspección General de Justicia. Además de las tierras que se le habían concesionado, se les ceden otras tierras que esta compañía va a alambrar e incorporar a sus propiedades. El Estado argentino le concede esa extensión extra. Gran parte de los conflictos que existen hasta el día de hoy tienen que ver con esas tierras que fueron anexadas por la compañía a lo largo del tiempo que se fueron mal planteando por toda la zona, tal es el caso de los actuales en la zona de Cushamen”, nos relató Delrio.
Ana Ramos nos ayuda a pensar el paso previo a la conformación de los latifundios extranjeros: “Esos territorios eran todos territorios mapuches. En esa zona de Chubut, cuando se realizaron las campañas militares, la mayor parte de las familias y comunidades mapuche que habitaban la región fueron llevadas a campos de concentración, quedando el territorio casi vacío. Cuando se levantan los campos de concentración la gente empieza a volver pero se encuentra con el hecho de que las tierras habían sido repartidas, y que se estaban conformando los latifundios como el de la Compañía de Tierras del Sud Argentino. Actualmente las comunidades mapuche plantean que no pueden ser usurpadoras en el territorio que les fue usurpado previamente. La apuesta política consiste en discutir a fondo los procesos de despojo territorial que, en Patagonia, se continuaron desde fines del siglo XIX hasta la fecha. Ese es el gran desafío”.

United Colors of Extractivismo

La estafa descripta no es propaganda de una célula dormida de la RAM. Está documentada. Para más detalles, Delrio aconseja la lectura del libro “Ese ajeno sur” de Ramón Minieri (https://www.academia.edu/1267992/Ese_ajeno_Sur) y La Tierra de los Otros, una obra colectiva, editada por la Universidad Nacional de Río Negro.
En “Ese ajeno sur”, Minieri escribe que la Compañía “recibió como regalo del gobierno nacional la propiedad de casi un millón de hectáreas en el norte de la Patagonia. Los capitales iniciales de esta sociedad estuvieron integrados en gran parte por las mismas tierras que recibía. No fue la única beneficiaria de concesiones de este tipo”.  Y cuenta que entre 1972 y 1991, la compañía cambió de dueño. “En 1982, en tiempos de la guerra de las Malvinas, se cambió la razón social por “Compañía de Tierras del Sud Argentino S.A.”, sin dudas un nombre más razonable para ese momento.
En el prólogo del libro, fechado en el 2005, Minieri advierte sobre una modificación del estatuto: “Desde 1991 la Compañía, con todas sus tierras, pertenece a la firma Luciano Benetton (bajo la denominación de “Edizioni Holding International N.V.”). La transferencia se realizó por un valor declarado de cincuenta millones de dólares. En 1996 la “Compañía de Tierras” modificó sus estatutos para incorporar la explotación minera como uno de sus objetivos. Entre ese año y el 2002, en las tierras de la empresa y aledañas se realizaron cateos que detectaron yacimientos auríferos y argentíferos. Curiosamente, el Estado argentino no se había enterado de la existencia de estos yacimientos, descubiertos un siglo antes y registrados en los propios archivos de la Argentine Southern Land Company Limited”.

Estanislao Zeballos 1879

“Quitar a los pampas el caballo y la lanza y obligarlos a cultivar la tierra, con el rémington al pecho diariamente: he ahí el único medio de resolver con éxito el problema social que entraña la sumisión de estos bandidos”, escribió Zeballos en 1879 y será amplificado en su pensar hasta nuestros días, de un modo que ni se imaginó. Andrade 2020 escribe en Clarín que en la Estancia Leleque: “Los mapuches eran “contratados”  por sus patrones –en rigor, era normal que les pagaran con comida-- para tareas campestres. De este modo las madres indígenas parían en el radio del casco provocando una identidad de origen no buscada por los extranjeros”.
En esa frase racista defiende las tierras de Benetton. Lo explica Diana Lenton: “La forma en que se expresa, iban a trabajar y parían, parían como los animales. Te da una muestra del racismo y lo que quiere inducir. Pero además está armado para que uno reproduzca el guión de la estancia Leleque, los mapuches están ahí de casualidad. Es un estancia que viene viciada de origen”, y Lenton agrega: “Igual a Benetton lo vienen acusando de que corre los alambrados. El alambrado de hoy en día no coincide con lo que compró. Por eso los mapuches le reclaman.”
Ana Ramos coincide con Lenton: “El decir que están reclamando el lugar donde parían las mujeres trabajadoras o las mujeres de los peones es sumamente racista. Pero el planteo mapuche de la recuperación no pasa por decir “nací ahí porque mi mamá estaba ahí trabajando en la estancia”. Sino que plantean, por un lado, que es territorio mapuche y este fue usurpado a fines del siglo XIX de forma totalmente violenta y asimétrica, y por otro lado, porque hubo corrimientos sucesivos de alambres que acapararon el lugar donde vivían los abuelos. Ninguno de los planteos está haciendo alusión a que parieron o nacieron allí porque trabajan ahí”, desarma Ramos.
También queda al descubierto la relación de explotación, pues la paga era la comida. La crisis económica trae oportunidades para algunos pocos, lo sabemos. Ramos dice que en “la década del 30, del 40, del 50, la Compañía era una salida laboral o una oportunidad económica en momentos de muchísima pobreza, pero la situación fue aprovechada por la Compañía porque la relación era de explotación”. En esa relación desigual, la memoria oral también habla de los alambres que cambian de lugar: “Hay mucha memoria oral acerca de corrimiento de alambres por parte de la Compañía, cierre de caminos vecinales de uso público, tradicional. Dejando a veces aisladas a ciertas comunidades en relación con ciertas localidades”.
Y los desalojos de los abuelos. Ramos señala un punto a considerar, fueron desalojos injustos. Aunque haya títulos de propiedad, porque se lograron con engaños. “En muchos casos se demostró que los terratenientes ni siquiera tenían papeles. Los desalojos de los abuelos y abuelas ocurrieron en cantidad de casos. Pero el caso de la Compañía  fue una usurpación muy estructural en Patagonia”.
Frente al proceso de recuperación territorial que viene llevando adelante el pueblo mapuche, abandonando los márgenes de una civilización que los desprecia, algunos medios reaccionan criminalizándolos y acusándolos de violentos. “La práctica de recuperación que viene dándose desde los 2000 fue planteando que para hacer justicia en casos tan desiguales los mapuche no podían recurrir simplemente a las leyes, se vieron obligados a encarar el proceso haciendo un ejercicio del derecho. Así pudieron ser escuchados”, dijo Ana Ramos.

Los protagonistas del caso Maldonado, hoy

Por último, Andrade nos cuenta la vida de quienes considera los protagonistas del caso Maldonado. Donde andan, con quien, a qué se dedican y dónde fueron vistos por última vez. Se trata de testigos que fueron perseguidos por el Ministerio de Seguridad y por una parte de los medios. Que recibieron amenazas. Su interés es señalar que ninguno está en el territorio.
Haciendo uso de su cantera de fuentes incomprobables, (una autoridad mapuche, un vecino de la zona, otra fuente de gendarmería, un comandante de la zona, el omnipotente “según se comenta”, etc...), Andrade intenta instalar que quienes sostenían la toma en Cushamen se fueron de la zona porque “la idea era generar atención y como el foco pasó, se fueron a otros lados”, (se lo confió un vecino de Esquel). El lector atento deduce, así, que lo mismo pasa con los testigos del caso.
Se podría suponer que el interés del periodista no es por justicia, “porque si no hablaría de la causa, buscaría la verdad”, me lo habría confiado secretamente un vecino mío, de San Telmo, que vive cerca de la redacción del diario.
En la marcha por Luciano Arruga estuvo Ariel Garzi. Por una de las arterias principales de Lomas del Mirador, caminó junto a otros familiares víctimas de la represión estatal. Con una foto en el pecho de su amigo, Santiago Maldonado. “Estamos en la amarga espera, esperando qué va a hacer la justicia de una vez por todas”, dijo Garzi refiriéndose al llamado que realizó un día después de la desaparición de Santiago, que fue atendida. Y la presentó en el Juzgado de Esquel: “Tenemos el documento del apoderado telefónico corroborando que la llamada fue exitosamente atendida, pero la justicia nunca lo tomo seriamente, por así decirlo, es una de las pruebas más fuertes que tenemos para saber dónde estaba Santiago después de que se lo chupó gendarmería”.
En aquel momento la reacción del Ministerio de Seguridad fue exponerlo y acusarlo de terrorista. Garzi figura como integrante de la RAM en el informe presentado por Patricia Bullrich. “Para ella y la justicia yo soy de la RAM. Nos acusan de 96 causas, asesinatos, incendios, protestas, cosas que no se pueden corroborar, al informe lo sacó Pablo Noceti después de la desaparición de Santiago”, explicó el amigo de Maldonado y relata el hostigamiento que sufrió: “De El bolsón me tuve que desplazar, la policía y gendarmería se había puesto muy intensa con nosotros, los testigos. Nos paraban en la calle. Nos agredían verbalmente, físicamente, para no seguir alimentándolos decidí alejarme un poco. Bolsón es chiquito, salíamos y estaba la federal. Yo soy artesano y en la feria me iba a buscar la federal día por medio”, denunció Garzi.
“De Ariel Garzi, el amigo de Maldonado que dijo haber hecho una llamada telefónica a su celular que fue respondida, no hay noticias”, escribió Andrade cerrando su nota. Y si, Ariel se fue de El Bolsón.
Pero Ariel, solidario, marchó exigiendo justicia por Luciano Arruga. “Lo de Luciano es fuerte. Es algo que moviliza. El miedo nunca va a ganar. Si nos dejamos ganar por el miedo estamos perdidos, ya sea por la causa de Luciano, Santiago o por todos los pibes que mata la policía, hay que seguir saliendo a la calle y gritar cada vez más fuerte”, afirmó Garzi para La Retaguardia.
A mediados de diciembre, la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal mediante una resolución, revocó el sobreseimiento del Gendarme Emmanuel Echazú y consideró necesario realizar algunas medidas de prueba, entre ellas una reconstrucción de los hechos e información sobre la llamada de Ariel Garzi. Sumado a eso, uno de los integrantes del Tribunal reconoció que el caso fue sometido a inevitables manipulaciones mediáticas.
Al segundo juez que tiene la causa, Gustavo Lleral, la Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Rivadavia lo volvió a designar como juez, pese a que la querella lo recusó y que él no quiere ser juez de la causa.
La familia de Santiago sigue pidiendo que la investigación la lleve adelante un grupo de expertos de manera independiente e imparcial.

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