13 feb. 2020



A cuatro años de la muerte de Lohana Berkins, militante travesti -"e inconvenientemente feminista", como le gustaba definirse-, se realizó un homenaje en la Fundación Mercedes Sosa de San Telmo. Participaron sus compañeras travestis y trans, que reivindicaron el carácter político de su identidad y el legado feminista de lucha que dejó Lohana. Desde el programa radial La Retaguardia, tomamos algunas de las intervenciones y sensaciones que circularon en la actividad. (Por La Retaguardia)

🎤 Audios 👉 María Eugenia Otero
✍️ Redacción  👉 Rosaura Barletta
💻 Edición 👉 Pedro Ramírez Otero y Fernando Tebele
📷 Fotos 👉 Bárbara Ann


Araceli Matus, la nieta de Mercedes Sosa hablando durante el acto homenaje.

“Sentimos que nos acompaña una palabra que nos dijo, una idea, su forma tan amorosa de llegar a las personas y decir cosas muy complejas de un modo tan sencillo. Todas las personas que pasamos algo con ella la llevamos en el corazón y nos acompaña con su sabiduría”, recordó María Eugenia Otero, integrante de La Retaguardia, apenas llegada de la actividad en la que se recordó a Lohana Berkins a cuatro años de su partida
Para Otero, Berkins “era la primera militante por los derechos de las travas”, pero “siempre esas luchas estuvieron en diálogo con otras. En la actividad dos frases se repitieron un motón. Una compañera del Partido Comunista de la CABA contó que la conoció a Lohana un 24 de marzo, que habían hecho unas remeras con la cara de Fidel que tenían una inscripción que decía ‘La Revolución es cambiar todo lo que hay que cambiar’. Una de las remeras, se la regalaron a Patricio Etchegaray y Lohana pidió la suya, pero no había para ella. Se quedó muy compungida, pero fue a encarar a Patricio y le dijo ‘Esta remera es mía’ y se la puso”. La irreverencia de Lohana Berkins se encuentran en las mínimas anécdotas cotidianas de quienes la conocieron y dieron un paso a su lado.

Cuando habla Flor Guimaraes, atrae toda la atención. Tal cual sucedía con su amada Lohana. 

Florencia Guimaraes García, activista travesti, compañera de lucha de Lohana, fue la primera en intervenir: “Hace cuatro años despertábamos con la triste noticia de tu vuelo al cielo rojo de las travas. Luchando hasta el final como mariposa trava guerrera que siempre fuiste. El sistema creyó ganarte, pero se equivocó. Vos siempre dijiste que tu tumba dijese 'Aquí yace la travesti más feliz del mundo'. Nadie pudo doblegar tu felicidad. Luchaste siempre contra toda norma establecida, te rebelaste a los mandatos patriarcales cuando, siendo apenas una niña, tu padre te dijo 'o te hacés hombre o te vas'. Sin dudar, a pesar de todo el dolor, emprendiste vuelo, porque no existe manera de ocultar el orgullo travesti”, reivindicó Guimaraes García. “Como a casi todas nosotras, el sistema te arrojó a una esquina, pero lo desafiaste. Saliste y luchaste hasta el fin por la abolición del sistema prostituyente. El biologicismo intentó también anular tu voz y lo enfrentaste con coraje de mariposa trava. Así, sin la capacidad de gestar pero sí de engendrar una nueva historia luchaste por el derecho al aborto seguro, legal y gratuito. La sociedad y el Estado te encarcelaron miles de veces. Por rebelarte al nombre asignado, y dijiste 'basta'. Luchaste por el derecho a la identidad comprendiendo siempre que esa lucha debía ser colectiva”, recordó. “Tantas son las conquistas que llevaste adelante querida Lohana Berkins. Todo el odio y el desprecio que sufriste lo transformaste en lucha y rebeldía. Hoy celebramos tu paso por este mundo a pura cumbia, copeteo y lágrimas. Sabiendo que no hay herederas ni coronas, sólo miles de travas y travitas que seguirán tu legado hasta que el capitalismo y el patriarcado caigan juntos. Es un gran orgullo como colectivo travesti trans poder estar hoy acá en esta fundación, en esta casa que tiene que ver con la cultura popular, con el arte, y recordar una frase que Lohana nos decía: 'Vivan las travestis artistas que con su arte cambiarán el mundo, sólo el arte nos hará libres. Furia travesti'”.

Margarita Meira también se hizo presente para recordar a Lohana.


También intervino Daniela Ruiz, una militante travesti que conoció a Lohana cuando todavía era una niña y que recuerda aún la anécdota que las acercó. “Mirando a Mercedes Sosa y los cerros, lo que es ser norteña, venir del norte, identidad marrón, de lo que hablábamos el movimiento travesti y trans, nace de una lucha y de zonas rojas. Pusimos el cuerpo como putas paradas en las esquina. Una de ellas fue una gran referente y compañera Lohana Berkins. Nunca me voy a olvidar cuando a mis 18 años estaba en Tribunales detenida por unos edictos policiales que había en Buenos Aires. Era una travita salteña, marrona, de abuela indígena. Recuerdo que estaba en ese calabozo detenida con varias compañeras que me habían llevado desde la zona roja de Godoy Cruz y Lohana ingresó ese día y me dijo 'Marica, ¿qué estás haciendo acá?' y le dije 'nada'. Me quedé pensando. '¿De dónde venís?'. 'Y yo vengo igual que vos, tengo rasgos parecidos a vos', le digo. Y me dijo, 'vos sos de las mías'. Nos sacó. Hizo un escándalo al comisario, estábamos detenidas con hombres. Éramos niñas detenidas, ya expulsadas de nuestras casas y puestas en las esquinas. Estaba ahí con un vestidito blanco al lado de Tribunales al lado de todos los abogados que pasaban, sin conocer lo que es la moralidad, esa realidad la vivían todas nuestras compañeras. Ella me dijo 'ahora, te tomás un café y te vas directamente a tu casa'. Yo no entendía por qué venía a decirme qué hacer de mi vida. Después la vi de nuevo a Lohana y empezamos a tener una empatía”, recordó Ruiz sobre su primer acercamiento, en que el que Lohana la sacó de la cárcel y, también, quiso cuidarla. “Un día, desde la revista El Teje, nos reunieron a todas. Me ayudó, la compañera, a pensarme como sujeta y también como creadora de las artes. Armé la cooperativa Arte Trans y fui su presidenta por siete años. Fue hermosa la experiencia de haber trabajado con todas mis hermanas en las artes porque el arte es político. Ahí entendí, cuando se fue la trava esta, se nos fue todo lo que nos dejó, porque nos dejó un montón, aprender del cooperativismo, la historia. El movimiento nace de nosotras, viene de Lohana y todas las compañeras que pusieron el cuerpo como Nadia Echazú, Marlene, dejaron montones de cosas por el derecho humano de ser lo que somos, yo soy una sobreviviente. Me siento orgullosa de serlo. He vivido y he podido realizar la sonrisa. Tengo las mismas uñas que me pintaba Lohana. Vivimos en una construcción en la que somos subjetivas y estoy acá, viva y tengo que agradecer a todas mis hermanas. Este movimiento nace desde ese lugar. Repensándonos en el feminismo, como abolicionistas, como sujetas de derechos. Hoy veo los cerros, contemplo esto, veo mi historia, que todavía hay para construir, que hay hermanas en el norte, tucumanas, salteñas, jujeñas, que todavía no pueden pensarse como sujetas de derechos. A esas compañeras las tenemos que empoderar”, planteó Ruiz intentando traducir el legado de Lohana en acciones a futuro. “El movimiento tiene que seguir creciendo. Que en todas las clases pueda pensarse en las infancias de nuestras niñas en las zonas rojas. Este movimiento de mariposas revolucionarias, furia travesti, estamos acá. Vamos a seguir haciendo el trabajo militante de repensarnos fuera del biologicismo, fuera de lo TERF (Feminismo Radical Trans Excluyente). Alguna vez hemos pensado que las travestis que no teníamos comandantas, pero tenemos guías y Lohana nos dejó este legado para seguir creciendo. Que cada hermana que va a crecer y viene, hay que pensar en esta sororidad, en este lugar, a donde podemos sentirnos amigas, compañeras, unidas, no hay otra fórmula. El feminismo, las mujeres, han sido un nuevo campo de construcción, y lo agradezco, y porque la que abrió la puerta para que podamos pensarnos feministas con las hermanas mujeres, con las mujeres cis, fue Lohana. Y yo no lo entendía, y hoy comprendemos y agradecemos ese lugar. Por todas nuestras hermanas, acá estamos. Furia travesti, basta de matarnos”, reivindicó.

Lohana por la abolición

Este homenaje a cuatro años de su muerte llegó con el reflote del debate hacia adentro del feminismo que dirime si la prostitución debería regularse como un trabajo como cualquier otro o si la política de Estado correcta es tender a su abolición. Lohana, como muchas feministas, hizo un proceso en ese sentido y cambió de posición en un proceso de maduración. Comenzó siendo regulacionista, es decir, reivindicando que las personas en prostitución tuvieran acceso a los mismos derechos y obligaciones que cualquier otro trabajador o trabajadora; ella misma se paró en todas las esquinas posibles y luego se inclinó por el abolicionismo, entendiendo que la prostitución es una de las tantas expresiones de la violencia machista y misógina. El resurgimiento del debate se da, explicó María Eugenia Otero, a partir del lanzamiento de una campaña impulsada por la actriz y cantante Jimena Barón para promocionar su nuevo tema musical. En ella, Jimena imita la pose de una mujer en situación de prostitución con un teléfono para ser llamada, en papelitos en la vía pública. Para Otero y el abolicionismo en general, esa campaña “reivindica el trabajo sexual y el proxenetismo. Está comprobado que estos papelitos no son de chicas que trabajan por su cuenta”, planteó sobre el modo de difusión de ‘servicios sexuales’ en la vía pública. Sin embargo, Otero trajo algunas reflexiones para pensar desde qué lugar es interesante posicionarse como abolicionista: “las abolicionistas seguimos pifiándole al caer en la trampa de discutir acerca de si una compañera puede o no puede pararse en una esquina, elegir el trabajo sexual como actividad. Yo creo que no hay que reglamentarlo, que no puede ser un trabajo, que es la peor de las humillaciones, pero tenemos que empezar a discutir a los clientes, a los prostituyentes, no podemos seguir discutiendo a las compañeras. Por ahí generamos algo que no queremos y es que parezca que la culpa cae sobre la víctima. La perdemos por ese lado, no es por ahí. Tenemos que discutir el privilegio, si lo fuera, de los varones de alquilar un cuerpo para hacer con él lo que quieran”, definió.

Diana Maffía con su lucidez generalmente a mano, mucho más cuando se trata de recordar a Berkins.
Una gran cantidad de gente participó de la jornada en San Telmo.

Desde la Corriente Nacional Lohana Berkins, se leyó un documento para recordarla.

Conmemoramos a Lohana, comandante, camarada y mariposa. Este 5 de febrero de 2020 es el cuarto aniversario del vuelo de nuestra comandanta de las mariposas, Lohana Berkins. Hoy tenemos en el país un nuevo gobierno y un nuevo ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, que por primera vez fruto de las luchas que llevamos adelante desde los movimientos feministas, las diversidades y disidencias, tanto aquí como en el resto del mundo, resistiendo los embates conservadores y neoliberales. En Argentina, junto al movimiento popular en su conjunto hemos sostenido derechos conquistados y sumado al triunfo electoral del Frente de Todes contra la derecha. Nuestro país padece las consecuencias de cuatro años de neoliberalismo colonialista con la región en tensión entre la resistencia popular y la ofensiva imperialista. Cuatro años de desidia y falta de presupuesto y políticas públicas en prevención de las violencias bajo la perversidad represiva, xenófoba y fascista que planteó la violencia institucional como su política de Estado, persiguiendo y encarcelando a militantes sociales y políticas. También, asesinando con gatillo fácil. Hemos tenido un Estado muy presente para restringir derechos y muy ausente para prevenir, proteger e intervenir ante situaciones de emergencia social, habitacional, de hambre y exclusión, de violencia patriarcal. Las cifras de femicidios, travesticidios y transfemicidios arrojan una víctima mortal cada 22 horas durante el mes de enero. Más allá de las estadísticas, nos encontramos con historias terribles. Historias con nombres propios, como Bárbara, que murió de forma miserable en el banco de una plaza en San Miguel esperando obtener su pensión. Como Roberta, muerta a puñaladas en plena ciudad de La Plata. Como dijo Lohana, todas las violencias nos son aplicadas, justamente, por embanderarnos bajo esta identidad. Necesitamos fortalecer la correlación de fuerzas que nos permita dar batallas en la disputa de sentido en el movimiento feminista, de géneros y disidencias, y en las políticas que asuma el gobierno nacional. Es fundamental tomar las calles, plazas y territorios como lugar privilegiado para nuestras acciones en el día en que recordamos la vida y la lucha de nuestra comandanta mariposa Lohana Berkins. 


Susy Shock compartió su arte cerca del cierre.

En este contexto conmemoramos a Lohana y lo hacemos asumiendo el compromiso con su lucha, la del feminismo desde la clase, revolucionario, popular, indio, sudaca, negro, que pone al colectivo LGBTIQ+ en el protagonismo de las transformaciones y la lucha antipatriarcal, anticolonial, incorporando a las travas y trans como sujetas en la construcción de una sociedad libre de opresión y explotación. Recordamos a Lohana en su lucha para conseguir la ley de identidad de género que fue un cimiento para el reconocimiento y respeto de nuestra identidad como personas. Desde allí, sentar las bases para la batalla para abolir el sistema prostituyente que mantiene cautivas a la gran mayoría de mujeres trans exigiendo garantía plena de todos los derechos humanos e igualdad del conjunto de la sociedad. 'Entiendo que somos víctimas de un sistema, por eso hay que cambiar el sistema mediante la lucha colectiva porque compartimos la desigualdad y la opresión'. Hoy, su lucha,  es nuestra bandera en las calles y espacios de cada uno de los territorios que transitamos. Por los derechos a la identidad, la salud, la justicia, la educación, el trabajo digno, la vivienda y la jubilación. También, Lohana es bandera para que nuestras niñeces cuenten con la información y formación necesarias para desarrollarse de manera plena sin estigmas ni criminalizaciones y reconociendo las diferencias y la riqueza compartida. Lohana es bandera en nuestro horizonte rojo y la conmemoramos luchando. Los derechos no se mendigan, se conquistan en las calles. Por eso, hay que tener coraje para ser mariposa.





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