29 mar. 2020


 
La denuncia es de Jonathan Baldiviezo, presidente del Observatorio por el Derecho a la Ciudad, que en diálogo con "Hasta que vuelvan los abrazos" remarcó todas las fallas del gobierno de la Ciudad en materia de políticas habitacionales.

🎤 Entrevista: Giselle Ribaloff
✏ Redacción: Andrés Masotto  
💻 Edición: Rodrigo Ferreiro
📷 Foto: El grito del sur

El Segundo Censo Popular de Personas en Situación de Calle en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, publicado en julio de 2019, arrojó que son 7251 las personas que no tienen un lugar para vivir. Si tenemos en cuenta que el relevamiento se realizó los últimos días de abril, la profundización de la crisis a lo largo del año y la falta de políticas públicas orientadas hacia ese sector permiten pensar que la cifra es mayor.
"Nosotros venimos advirtiendo desde hace tiempo, antes de la pandemia de Coronavirus, que la Ciudad de Buenos Aires se encuentra en emergencia habitacional. El incremento en la cantidad de personas que vive en las villas sin acceso a los servicios públicos, el aumento de personas en situación de calle, el incremento de las personas que alquilan y necesitan ingresos mensuales para pagar esos alquileres, todo es significativo. Y veníamos advirtiendo que las políticas que el gobierno tenía para solucionar los problemas habitacionales eran las mismas que venía sosteniendo hace más de 15 años en la Ciudad de Buenos Aires, habiendo pasado la crisis de 2008, la crisis económica de la propia Argentina. Y advertimos que era necesario que se tomen medidas más profundas”, empieza a enumerar el titular del Observatorio por el Derecho a la Ciudad (ODC).
La situación habitacional de la Ciudad, que ya era grave, se profundizó con la propagación a nivel mundial del virus COVID-19: “Detectamos que si el gobierno tomaba las mismas decisiones que tomó antes, iba a tener resultados ineficaces para proteger a estos colectivos que están en vulnerabilidad y no pueden tener acceso a la vivienda digna. Especialmente las personas en situación de calle están más vulnerables a partir de la pandemia, son personas que suelen tener problemas respiratorios, pulmonares, por vivir en la calle y expuestas al frío. Además, en el contexto del COVID-19, las medidas de limpieza e higiene que promueve el Estado son imposibles de cumplir para estos sectores. Y más aún, se ha dado la paradoja cuando se determina el aislamiento social obligatorio, que estas personas es imposible que lo cumplan: personas que viven en la calle, que por sí solas no pueden acceder a un mercado formal de la vivienda y se le establece la obligación del aislamiento en una vivienda que no tienen. Y a esas condiciones de extrema gravedad, de no poder adquirir una vivienda, se le suma la posibilidad de contraer el virus, lo que agrava sus malas condiciones de salud previas. Insisto: las propias encuestas del gobierno revelan que estas personas han sufrido cuestiones respiratorias, lo que las hace muy vulnerables a este virus.”
Frente a la crisis, el gobierno de la Ciudad, hoy al mando de Horacio Rodríguez Larreta y anteriormente de Mauricio Macri, siempre tomó la misma dirección: paradores. Pero estos lugares no representan la solución, apenas son una salida transitoria. Al respecto, Jonathan Baldiviezo apunta: “En este contexto proponemos que la verdadera solución no es volver a las medidas que se vienen implementando, que eran paradores o subsidios habitacionales. Los paradores son un gran problema porque la propia ley de CABA establece que no es una solución habitacional que se localice a las personas en paradores. Los paradores son lugares de extrema emergencia, de contención, para cuando ocurre un incendio o una inundación y hay que darles un techo mínimo por algunos días. Pero no son ámbitos para garantizar una vivienda permanente y cotidiana, y hay personas que viven hace años en paradores. Paradores que ahora tomaron una modalidad distinta: hay familias que antes tenían que salir a la mañana y volver a ingresar a la tarde. Ahora por lo menos están abiertos todo el día, pero eso no hace que sean lugares que realmente garanticen el derecho a la vivienda. En la Ciudad de Buenos Aires, en el año 2010, se aprobó una ley, la 3.706, que establece que las personas que están en paradores deben seguir siendo consideradas en situación de calle. Es decir que la propia ley establece que no es una solución digna ni definitiva para estas personas."
Los paradores juegan en la dualidad entre una “solución” transitoria y permanente. Transitoria porque, desde el aspecto legal, las personas que habitan un parador deben seguir siendo consideradas en situación de calle; permanente porque, a pesar de la ley, hay personas que viven en uno de estos espacios desde hace años. Y al final no son ninguna de las dos. “No hay posibilidad de intimidad, no hay posibilidad de generar un proyecto de vida. Y el gobierno no logra comprender eso y sigue insistiendo”, resalta Jonathan.
Otra consecuencia de la crisis sanitaria sumada a la habitacional fue terminar de resaltar una brecha que existe, pero muchos no quieren ver: la de clase. Baldiviezo se pregunta cómo puede ser que las personas que vuelven del exterior y deben mantener la cuarentena sean alojadas en hoteles de buena calidad, mientras que las personas en situación de calle no reciben el mismo trato: “Operativamente es fácil, más cuando los hoteles están vacíos. Rápidamente el gobierno puede conveniar como medida de transición que las personas puedan estar en hoteles de buena calidad. Digo como medida de transición porque la Ciudad de Buenos Aires debe tener una política de vivienda social, donde el Estado tenga viviendas y pueda darlas en alquiler o comodato a estas familias. En la Ciudad, las pocas viviendas que el Estado construye son para la venta”.

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