6 mar. 2020



La bala que mató a Rafael Nahuel y las armas que usaron los prefectos, en una cadena de custodia que dependía de Gendarmería y del poder judicial, se perdieron. Justo antes de un tercer peritaje. El extravío se extendió por menos de un día, el escándalo que implica se sostiene. Sobre eso escribió Paulo Giacobbe. (Por La Retaguardia)

📝 Poesía: Paulo Giacobbe
📷 Foto: Natalia Bernades


No existen las balas perdidas
cuando una bala sale de un arma
no está perdida.

El ojo de quien gatilló
buscó una mira.

En el juicio a las juntas
uno de ellos ya decía que no veía
personas
que veía blancos, objetivos, o algo asi
apenas si recuerdo sus exactas
palabras de mierda
pero era algo así.

Fijar un blanco
decía el muy poca cosa
ahora recuerdo.

El ojo de quien gatilló
es una escuela.

No existen las balas perdidas
salvo cuando van a juicio.

La bala que mató por la espalda
a Rafael Nahuel
se había perdido
no pudo llegar a una pericia.

Había salido a pasear
a recorrer oficinas
cajones de juzgados
sobres con cositas
con cositas
cositas.

Este es un caso real
de bala perdida
la que mató por la espalda
a Rafael Nahuel.

Por eso todos
los veinticinco de cada mes
en el monumento
a desmonumentar
del genocida roca
se pide justicia
por Rafael Nahuel.

Y Rafita eterno
en las fotos que vemos
que circulan por las redes
nos pregunta
¿hasta cuándo?

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