13 abr. 2020



Lo dijo Pamela Gallardo, Promotora de Salud y vecina de la Villa 31, ubicada en Retiro, al norte de la Ciudad de Buenos Aires, en diálogo con el programa radial A mi no me importa. Desde su trabajo en el Centro de Salud y Acción Comunitaria (CeSAC) 47 ubicado en el barrio, Pamela ofrece una mirada del aislamiento social muy lejana a lo que aparece en los medios tradicionales y ciertos discursos oficiales. (Por La Retaguardia)

🎤 Entrevista: Pedro Ramírez Otero
✏ Redacción: Rodrigo Ferreiro 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero


El aislamiento social, preventivo y obligatorio está instalado en todo el territorio de nuestro país. Desde el gobierno nacional, empiezan a plantearse cómo flexibilizar la cuarentena, al menos en algunas provincias. La realidad es que, ya en la cuarta semana de aislamiento, el Estado sigue sin atender las necesidades básicas de muchos sectores de la población que no pueden simplemente quedarse en su casa. La Promotora de Salud Pamela Gallardo, explicó cómo se vive en la Villa 31, ubicada en la Ciudad de Buenos Aires.

—La Retaguardia: ¿Querés contarnos qué es ser Promotora de Salud?

—Pamela Gallardo: Somos un grupo de personas que estamos trabajando hace cinco años a partir de un programa, nos dividieron en los Centros de Salud del barrio, y articulamos y generamos vínculos con la comunidad, somos un nexo entre la comunidad y los Centros de Salud, coordinamos con organizaciones, comedores que hay en el territorio. Es importante en esto aclarar que cuando nosotras hablamos de Salud lo hacemos desde una concepción integral, no solo biológica, que aborde lo social, lo cultural, lo económico también. Entonces generamos una conexión entre el sistema de salud y la comunidad.

—LR: Los medios de comunicación le hablan a la clase media cuando se dice “quedate en casa”, ¿qué pasa en un barrio como la 31?

—PG: Una de las cosas que estamos haciendo los trabajadores de salud es transformar ese mensaje, esa sugerencia que se baja, a la realidad del barrio. Se vive otra realidad, en otro contexto, para nosotras la calle es nuestro espacio libre, recreativo, las casas son chicas y salimos a encontrarnos con los vecinos en la calle, en la plaza, en la vereda. También están los comedores, la violencia de género, la asistencia en lo que es la salud, nosotras trabajamos en un CeSAC donde la estructura es muy precaria, donde por ejemplo en lo que respecta a lo respiratorio esta cuestión nos puede afectar mucho.

—LR: ¿Cómo está viviendo el barrio la cotidianeidad de la cuarentena?

—PG: Es complejo. Por ejemplo, acá en el barrio hay mucha gente que trabaja de modo independiente. Salen a vender a la feria, se dedican a la actividad comercial. Se está tratando de articular con los comedores, pero lo real es que la asistencia del Estado a los comedores no se está cumpliendo, no mandan alimentos. Cumplir la cuarentena también es difícil, los lugares son pequeños, se tratan de hacer actividades de modo virtual, para hacer más ameno el aislamiento, pero es difícil.

—LR: ¿Qué rol está cumpliendo el Estado, tanto en la salud como en el día a día?

—PG: Y, hace unos días, por la ausencia del Estado, se ha creado un Comité de Crisis en base a la urgencia, a la vivienda, a la salud, a la comida. Eso te demuestra que está difícil, que el Estado está ausente. Los comedores no tienen los elementos necesarios, no llegan. En el CeSAC hay elementos que tampoco llegan, además que el espacio también no es apto.

—LR: ¿Qué preocupaciones tienen hoy los y las vecinas de la 31?

—PG: Lo real es que los vecinos no están preocupados como en otros lugares por el coronavirus. Les preocupa, por ejemplo, no tener un ingreso, no tener comida. Tenemos adultos mayores en el barrio que no tienen comida, no se pueden mover mucho, no llegan a los comedores. Tuvimos casos de cuestiones emocionales también, vecinos con ataques de pánico, de parálisis facial, por las medidas que se tomaron. Podemos decir que están bien las medidas para evitar la propagación del contagio, pero tenemos que pensarlas de un modo en que no afecte a los vecinos de la 31. Pensarlas en su contexto.

—LR: ¿Hubo algún acercamiento por parte del gobierno porteño?

—PG: Y, en la 31 hay un organismo que es la Secretaria de Integración Social y Urbana, ellos suspendieron todas las actividades, incluso el área que ellos manejan de salud. No se dio respuesta, no contestan. Y por eso mismo se formó el Comité de Crisis, para pedirle al Estado que responda. Ellos vienen en campaña, pero luego en este contexto no aparecen. Y eso genera bronca. También está la policía, que te pide que hagas lo que ellos te dicen en muy malos términos. También estamos teniendo muchos problemas con respecto a la violencia de género. Existe la línea 144 pero hemos tenido casos donde llamaron y no les dieron una respuesta satisfactoria, no hubo estrategia salvo aconsejarles que hagan la denuncia.

—LR: ¿Cómo está el CeSAC 47 ahora?

—PG: El CeSAC tuvo modificaciones con respecto a la organización. Ahora se atienden a personas con síntomas de COVID-19 o de Dengue, aunque el Dengue fue dejado un poco de lado. Se está empezando a notar el reclamo que venimos haciendo con respecto a la estructura, no previeron lo que les decíamos durante años y ahora quieren que atendamos una demanda grande, y la ausencia de infraestructura aparece más a la vista que nunca.

Al día de la fecha, el colectivo de Promotores y Promotoras sigue exigiendo que se trate en la Legislatura porteña la ley que formaliza su situación como Agentes de la Salud, reclamo que lleva más de cuatro años.

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