31 mar. 2020



“En los barrios y pueblos necesitamos que vengan a limpiar como hacen en las zonas céntricas, pero acá no se arriman”, denuncia Deolinda Carrizo, referenta del MOCASE (Movimiento Campesino de Santiago del Estero), respondiendo a un interrogante que incomoda: ¿Cómo es la cuarentena fuera de los límites de la clase media urbana? Fue en diálogo con Fernando Tebele y Giselle Ribaloff el programa Hasta que vuelvan los abrazos, que durará toda la cuarentena. (Por La Retaguardia)

🎤 Entrevista: Giselle Ribaloff y Fernando Tebele ✏ Redacción: Andrés Masotto 💻 Edición: Rosaura Barletta 📷 Foto: latinta.com.ar

Deolinda vive en Quimilí, a 210 kilómetros de Santiago capital, 80 kilómetros del límite con Chaco y casi 1000 kilómetros de Capital Federal. Cuenta que el aislamiento es difícil pero, de todas formas, en la provincia ya venían afectados por el dengue: “Acá además de la cuarentena por el coronavirus se suman varios casos de dengue, ya van 7 confirmados. Y después muchos más en la zona de La Banda y Santiago capital. Y está, sobre todo para los barrios y el pueblo, complicado. Nosotros durante la crisis del gobierno anterior tuvimos que abrir algunos comedores y esta última semana esos comedores volvieron a tener demanda. Había un número casi fijo de personas que venían a buscar el almuerzo y la merienda y ahora se han sumado más. Y muchos quienes conocen el movimiento, que son personas que hacen changas, saben que por ahí es uno de los lugares de referencia donde se les podría dar una mano, no solamente con los problemas de tierra. Entonces se han acercado esta semana”.
Hay un tema que preocupa, sobre todo en barriadas y localidades del interior, donde las cámaras muchas veces no llegan, y es el accionar de las fuerzas de seguridad, elegidas por el gobierno para garantizar el cumplimiento del DNU 297/2020. En los últimos días circularon videos en los que se ve desde abuso de autoridad hasta torturas. Deolinda no hace referencia a violencia policial, pero sí desliza cierta intención: “Los primeros días ha habido algunas demoras y detenciones. Andan patrullando a ver si encuentran alguno”.
A las 14, cuenta la referenta del MOCASE, el pueblo se tiene que guardar. La sirena de los bomberos es el indicador para que se bajen las persianas y todos entren a sus casas. “A las dos, como mucho, tiene que estar todo cerrado. Y se complica cuando tenés que ir al matadero municipal y así: tenés que ir con tiempo. Y en la guardia municipal no están atendiendo a menos que sea urgente. Los médicos van a tu casa con turno. A la salida y entrada del pueblo tenés que ir con un permiso para demostrar que sos de acá”, describe.
Si bien Deolinda no mencionó casos similares a los que vimos todos en los videos que circularon, los compañeros y compañeras del MOCASE hace muchos años sufren la represión de la policía y de empresarios que pretenden arrebatarles sus tierras. Es el caso de Cariló Olaiz, que fue detenido el 18 de marzo sin la orden correspondiente, denunciado por empleados de Orlando Canido, dueño de Manaos: “Él ya tenía amenazas de matones de Canido, que lo iban a matar. Canido se quiere apoderar de tierras donde viven muchas familias. Aquí ha venido con grupos armados a tirotear a las familias y quemarle los ranchos. Nosotros decimos que ese empresario busca lugares que lindan con otras provincias porque ahí no hay radares que puedan detectar la bajada o subida de avionetas. Él está vinculado con gente de esta categoría, con narcotraficantes. Cariló está libre. El expediente no tenía ninguna prueba para meterlo preso. La denuncia es de parte de un cuidador de Canido y los testigos son otros empleados de Canido, y supuestamente había robado una garrafa y cinco camas, y había roto una casilla. Un mamarracho. Y la justicia de Santiago del Estero sigue siendo eso” apunta, determinante, la referente.
Gracias a la solidaridad de muchos, Cariló consiguió ser liberado. Pero hace 26 días que Eduardo Castellano, otro militante del Movimiento, está detenido, aún cuando hace 10 días la jueza ordenó su liberación.

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