1 abr. 2020



Lo dijo Rubén Ortiz, trabajador tarefero de Misiones, titular del Movimiento Popular de la Liberación y Secretario de la CTA Autónoma en diálogo con el programa Hasta que vuelvan los abrazos de Radio La Retaguardia. Refirió a la situación de los tareferos de la provincia de Misiones y al dengue como una emergencia por encima del COVID-19. (Por La Retaguardia)

🎤 Entrevista: Giselle Ribaloff y Fernando Tebele ✏ Redacción: Nicolás Rosales 💻 Edición: Rosaura Barletta 📷 Foto: Documental Raídos de Diego Marcone

-La Retaguardia: ¿Cuál es la situación que se está viviendo allá con los trabajadores tareferos?
-Rubén Ortiz: La situación hoy es peor que en otros territorios porque nuestra provincia a comienzo de año se declaró en estado de emergencia alimentaria. Y la falta de alimentos, el hambre, golpea con más dureza a los sectores más postergados, fundamentalmente a 21 mil familias tareferas. A eso, ahora se le agrega esta emergencia sanitaria. La zafra empezó, y el transporte, la organización del trabajo como ustedes saben, es terrible. Eso generó protestas de los trabajadores. Ahora, el gobierno cortó la yerba por la cuarentena. Pero acá hay un problema más grave, la cuarentena sin alimentos no se puede sostener. O morimos de hambre o nos mata el virus. Hay un verdadero flagelo, adónde ya hay más de 6000 casos en la provincia de dengue, que está haciendo estragos en los sectores más pobres, y eso no sale en ningún lado. Los tareferos, habitan los peores lugares en cada pueblo. Lugares horribles, contrarios a la vida, hacinados. Es muy poco lo que podamos hacer nosotros, esto no da para más, y no es que yo sea un alarmista. Si no llegan alimentos en 3 o 4 días la gente va a ganar las calles. Estas medidas (las de la cuarentena) son para los que tienen el poder de acumular algo. La otra cuestión que nos preocupa terriblemente es el virus. No se puede enfrentar una pandemia con hambre, esto es lo que se tiene que entender. Podemos cuidarnos, pero si no tenemos las calorías; la familia de los tareferos hace 20 o 30 años que come mal. Son hijos del hambre, entonces no tienen las condiciones mínimas para enfrentar una gripe, menos con la de estas características. Yo no soy sanitarista, pero llevo años viviendo en estas condiciones, conozco como pocos nuestro territorio y sé a lo que estamos expuestos. Espero que la autoridades nacionales tomen realmente conciencia de los que está pasando, porque si no es raro que en Misiones no aparezcan casos, y que se estén tapando los casos de dengue. Tenemos compañeros del sindicato que se han curado (del dengue) a “remedios yuyos” como decimos acá en sus casas.

-LR: Ante la posibilidad de volver a la zafra después de esta cuarentena, ¿Qué precauciones se pueden llegar a tomar respecto a la  seguridad del transporte?
-RO: No hay ninguna posibilidad que se vuelva a la zafra. La yerba que se cosecha hoy se puede cosechar en septiembre, noviembre o diciembre. Esto se puede postergar, porque no es solo el transporte, las condiciones laborales de estos trabajadores no van a soportar esto. Quiero explicar, que la yerba que consumen los argentinos, y que se cosecha hoy, llega con suerte en Enero (del año que viene), porque hay yerba stockeada. Primero va al secadero, y después va a un galpón adonde se almacena. Antes se almacenaba para 2 años, ahora se hace cada 4 o 6 meses. Y de ahí va el molino, después al paquete. Hay yerba para soportar el consumo interno. No hay porque poner en riesgo la vida de los trabajadores. Lo que hay que hacer, es un plan de contingencia para estas familias, mejorándoles los niveles nutricionales.

-LR: ¿Quiénes son los sectores que quieren retomar la zafra?
-RO: El sector empresarial, los que no quieren perder. Acá hay 10 grandes empresas, de las cuales 5 son monopólicas (Las Marías, Rosamonte, Hreñuk, La Cachuera, etc). Pero el responsable es el Estado, ¿hasta cuándo va a consumirnos? Un tarefero genera por día a valor góndola en este momento 40.000 pesos. Y de eso no se lleva más de 400 pesos a su casa. Cuando hablan del costo laboral, este es el infierno, esto es lo que tiene que saber la sociedad argentina. Hoy un tarefero que cosecha 600 kilos de yerba, hojas verdes, son 200 paquetes Premium en góndola. A 200 pesos cada kilo, son 40.000. Sin el trabajo del tarefero eso no podría estar en góndola. Esos son los sectores que se benefician con la renta extraordinaria a costa del hambre y el sudor de la explotación del tarefero. Son los que hoy están forzando esta situación. Los economistas tienen un deber moral hoy de hablar de estas cosas, y nosotros como educadores también, porque nos vamos a quedar sin tareferos, sin nada. Hay una responsabilidad muy grande de los gobiernos que nunca quisieron escuchar a los trabajadores”.

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