17 may. 2020



El Ministerio de Educación no autorizó aún el comienzo de la cohorte 2020. Solicita modificaciones al proyecto y cuestiona el enfoque, por ejemplo lo que considera el predominio de temas vinculados al género. Mientras se sigue dilatando la decisión, cientos de alumnos y alumnas continúan esperando comenzar la cursada de primer año.
Ante esta nueva avanzada del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires contra el Postítulo de Educación Sexual Integral del Joaquín V. González, María Eugenia Otero y Mariela Sarlinga, integrantes del Consejo Académico participaron de Hasta que vuelvan los abrazos, el programa matutino de Radio La Retaguardia, para explicar la situación. (Por La Retaguardia)


🎤 Entrevista: Giselle Ribaloff/Fernando Tebele
✏ Redacción: Rodrigo Ferreiro
💻 Edición: Fernando Tebele
✏ Ilustración: Ro Ferrer

El 21 de septiembre de 2019 el auditorio del subsuelo del Profesorado Joaquín V. González desbordaba de gente. El Postítulo de ESI cumplía diez años. Es probable que, en plena euforia, las y los docentes hayan tenido tiempo para pensar que poco tiempo después iban a tener que estar discutiendo, otra vez, la renovación de un postítulo que crece cada año, pero que tiene que estar pendiente de su aprobación por el Ministerio de Educación cada dos años; cada vez con mayores obstáculos. En paralelo a esa discusión, más de 2000 personas se inscribieron para las tan sólo 200 vacantes. Las personas que pudieron conseguir su lugar en la cursada, no han podido comenzarla porque el Ministerio todavía no aprobó la cohorte 2020. María Eugenia Otero y Mariela Sarlinga son parte del Consejo Académico de Postítulo de Educación Sexual Integral, y visitaron La Retaguardia para comentar la situación, preocupadas por el desgaste al que están sometidas en plena pandemia.



—La Retaguardia: ¿Qué pasa con el Postítulo?

—María Eugenia Otero: Bueno, el Postítulo de Esi del Joaquin siempre está en peligro. Es un espacio en riesgo, no tiene estabilidad, no hay una decisión del Estado que plantee que este postítulo se va a quedar hasta que las y los docentes estén formados en ESI. Todo el tiempo aparecen situaciones que lo ponen en riesgo.

—LR: Por eso cada dos años tienen que esperar una nueva resolución del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

—Mariela Sarlinga: Sí, pero la precariedad no apunta solamente a esa renovación por dos años sino a la precarización laboral que sufrimos en el equipo de trabajo.

—EO: Sí. Nosotras como trabajadoras no tenemos estabilidad, nos hacen contratos de Altas y Bajas, cuando empiezan y al terminar las clases. Y eso no cuenta momentos de laburo por fuera de ese período, como por ejemplo los exámenes. Por otro lado, cada dos años hay que renovar el proyecto, y en los últimos tiempos las autoridades lo toman cada vez que se presenta como un proyecto nuevo, sin tener en cuenta la antigüedad del postítulo, la experiencia, hace diez años que sostenemos la formación de docentes, con muestras de excelencia académica y resultados en la práctica, con docentes que se comprometen con la ESI y lo aplican en sus escuelas.

—MS: No sólo diez años de trayectoria sino de experiencia acumulada, de repensarnos, de diversidad de alumnos y alumnas que aportan a nuestra base teórica. Los enlaces tejidos con organizaciones, activistas, con grupos que trabajan con ESI, en una relación dialéctica, de ida y vuelta, que parece no ser suficiente para el Estado. Nos vemos este último mes sometidas a explicar cada punto del proyecto de presentación que hace pensar que partimos de cero.

—EO: Lo más importante es ver que nuestros egresados y egresadas están insertos en las escuelas, están formados, y detectan situaciones de abuso, de violencia, sacando pibas de redes de trata, trabajando con métodos anticonceptivos, previniendo embarazos no intencionales o infecciones de transmisión sexual, comprometidos con los derechos, porque ese es el enfoque de nuestro espacio.

—LR: En un momento de todo este mes transcurrido parecía que el Postítulo se daba este año. pero, ¿qué pasó?

—EO: Sí, porque nos planteaban que no tenían firma por el cambio de gestión. Eso nos indicaba que estaba el último  paso y sólo dependia de la  voluntad política, y que la presión de las organizaciones, de las cinco mil firmas que se juntaron para que salga la resolución, había resultado. Pero luego descubrimos que no faltaba sólo la firma, sino que nuestro proyecto presentado en tiempo y forma el año pasado, y que debería haber sido evaluadoen octubre, noviembre o diciembre del año pasado, recién ahora nos están sugiriendo modificaciones, es decir, un paso intermedio, porque aún faltan revisiones. Esto nos indica que durmieron el proyecto. Que lo cajonearon, y esto no es inocente. Hay una línea de trabajo nuestra que, evidentemente, al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no le convence.

—MS: Sí. La dilatación es evidente. Primero usaron a la pandemia, que había que redireccionar los fondos por el contexto, separando educación de salud, como si nuestro trabajo no tuviera que ver con salud, mientras sí aprobaban otros proyectos, incluso de ESI, que no tienen la misma orientación que la nuestra. Luego, comienzan la revisión muy tardíamente, como decía Euge.

—EO: Sí, y cuando hablan de revisar nos comentan que nuestro proyecto tiene un marcado predominio de cuestiones de género. Y que temen que esto sea en detrimento de una mirada integral sobre la sexualidad. Y esto es gravísimo.

—MS: Esto es grave, sobre todo desde lo constitucional. En el artículo 38 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, de 1994, donde dice que el GCBA incorpora la perspectiva de género en todos sus ámbitos. Que es, en definitiva, lo que plantea nuestro proyecto. No se puede entender las observaciones que nos hacen sin pensar que hay un ensañamiento ideológico con el Postítulo.

—LR: ¿Qué quisieron decir con eso?

—EO: No sabemos, porque la perspectiva de género atraviesa todo contenido. No es algo suelto. Que los funcionarios del Gobierno de la Ciudad digan eso no es señal de no comprender. Es un posicionamiento político.

—LR: ¿Esto deja al descubierto que la ausencia de la voluntad política que planteaban al comienzo de la nota es por algo ideológico?

—EO: Si, viene por acá. Esto que decimos lo dejaron por escrito. Es una sugerencia para nuevos proyectos pero nos piden  que lo hagamos ahora. Pero además nos dicen, aunque no por escrito, que hay una perspectiva que les preocupa: que nuestra didáctica está basada en la psicologia social y que deberíamos incluir otras herramientas para que las y los docentes puedan trabajar la ESI en el aula y en todos los niveles. Y si, nosotras partimos de la Psicología Social, de la dialéctica materialista, del modo que tiene la Psicología Social de entender al sujeto, de su concepción de salud. Y todo eso les molesta.

—MS: Hay una demanda también sobre distintas didácticas sobre la ESI, lo que evidencia un desconocimiento del campo, la ESI tiene los mismos años de antigüedad que la ley, como didáctica aplicada a la escuela. Eso quiere decir que tiene 14 años. Nosotras somos parte de esa didáctica, con cada aporte, con cada renovación, vamos creando esa didáctica, con la Psicología Social, con enfoque desde los Derechos Humanos, de la Pedagogía de Paulo Freire. Y todo esto ahora parecería estar puesto en cuestión.

—LR: ¿Cómo sigue todo esto?

—EO: Nosotras nos preguntamos si había que ponerse a trabajar observando estas sugerencias o salir a denunciar, pensando en que el Postítulo se apruebe. Cuál era el mejor modo de llegar a eso. Nos sentamos a hacer las modificaciones, obviamente sin corrernos de nuestro lugar ni de nuestros posicionamientos, que están sostenidos por un marco legal por otro lado, no es un invento nuestro. Estamos esperando que la respuesta del gobierno sea positiva, pero están dilatando todo con pasos burocráticos.

—MS: Y además este año hicimos una preselección de dos mil aspirantes y hay 220 personas esperando para ver si empiezan a cursar, tenemos un equipo de 16 personas viendo si van a tener trabajo o no. Y un proyecto con muchas horas de laburo, muchas expectativas, solidaridad grupal. No estamos hablando sólo de una propuesta de trabajo, es más que eso.

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