6 may. 2020



Carlos Carvalho, presidente de la cooperativa Los Cabritos, histórica parrilla recuperada del barrio de Mataderos, contó en el programa radial Hasta que vuelvan los abrazos cómo viene funcionando el establecimiento durante la cuarentena ante las dificultades por el contexto económico en plena pandemia de COVID-19. (Por La Retaguardia)

🎤 Entrevista: Fernando Tebele/Giselle Ribaloff
✏ Redacción: Nicolás Rosales/Diego Adur
💻 Edición: Fernando Tebele/Pedro Ramírez Otero
📷 Foto de portada: Nicolás Rosales

El sector gastronómico, entre muchos otros, es uno de los más afectados desde que se decretó la cuarentena. Los Cabritos es una parrilla cooperativa gestionada por sus trabajadores y trabajadoras de de la Avenida Alberdi casi Murguiondo, en el barrio de Mataderos de la Ciudad de Buenos Aires. Antes del aislamiento social, preventivo y obligatorio se formaban largas filas esperando ingresar al gran salón.
Carlos Carvalho, su presidente, contó cuales fueron las estrategias que fueron adaptando para continuar trabajando: “Al segundo día de cuarentena empezamos a hacer delivery los fines de semana. No sabíamos cómo nos iba a ir ni cuánto tiempo iba a durar esta pandemia. Somos 28 personas que estábamos trabajando. Hoy en día, venimos entre 4 o 5 personas para trabajar con el delivery, casi siempre los que estamos más cerca del lugar. Fuimos agregando días. Estamos abiertos de lunes a domingos de 12 a 15 hs y de 20 a 23 hs. Así y todo estamos trabajando al 10% de lo que se trabajaba en febrero”, relató.

Si hay algo que sobresale en Los Cabritos es la solidaridad entre los compañeros, uno de los valores primordiales del cooperativismo. Carvalho explicó cómo se las vienen arreglando con esta nueva metodología de trabajo: “Teníamos una pequeña reserva. Fuimos dando de ahí a cada trabajador, menos de lo que le correspondía, pero por lo menos no dejamos a ninguno afuera. Todos tienen su parte para llevar. El delivery no es la solución para el negocio, pero nos ayuda con los ingresos. Nos quedaron deudas de servicios y con los proveedores. Decidimos darle prioridad a que cobren los trabajadores”, dijo.
En 2016, gracias a la presentación que hicieron los diputados Jorge Taiana y María Rachid, les otorgaron la ocupación temporaria del espacio por dos años. El trámite lo terminó el diputado Gabriel Fucks, por haberse cumplido el mandato de los anteriores, quien consiguió, además, ampliar el plazo de dos a cinco años: “El vencimiento es en noviembre del 2021. Hay un litigio por el tema de los créditos laborales que hubo en su momento. Hubo un problema judicial. El Gobierno de la Ciudad sancionó esta ley de ocupación temporaria. Cuando se cumpla el plazo de cinco años veremos si hay una renovación de la ocupación temporaria o se llegará a un acuerdo con los dueños”, amplió el cooperativista sobre la situación legal del negocio.
Desde su gestión cooperativa, Los Cabritos viene demostrando que se puede trabajar bien y competir con los precios: “Priorizamos el factor humano. Cada trabajador necesita plata para subsistir incluso si no puede venir a trabajar. Hay muchachos que vienen de muy lejos. Los pocos que venimos sabemos que tenemos que priorizar y todos tienen que llevarse algo de plata. Estamos organizando la rotación de trabajadores para que vayan viniendo a cooperar. De los 28 que somos, hay 8 de los muchachos que están cobrando el salario social complementario”, señaló.
Frente a la alternativa de que el Gobierno de la Ciudad habilite determinados comercios gastronómicos para que la gente pueda comprar la comida y retirarla, Carvalho opinó: “Cuando empezó la cuarentena, nos pusimos a pensar alternativas para que la gente pueda comprar desde su domicilio. Incorporamos las aplicaciones para que puedan abonar desde su casa. Tenemos un grupo de gente que no maneja esas aplicaciones. Están acostumbrados a llamar por teléfono y pagar en efectivo o venir al negocio a buscar. A nosotros nos va a ser bastante beneficioso que se aplique esa forma de que la gente pueda pedir y venir a buscar,”.

Trabajar con miedo

“El temor siempre está desde que uno sale de su casa hasta que regresa -manifiesta Carvalho-. Tratamos de tomar todas las precauciones posibles, como lo estipula el Gobierno de la Ciudad. No sabemos cómo sería esta nueva implementación; si la gente podrá entrar al negocio, o tendremos que poner un mostrador y atender en la puerta”, dijo al respecto de tener la posibilidad de sumar la atención al público.
Por último, y cerca de cumplir 5 años de gestión cooperativa, Carlos brindó algunos detalles acerca de cómo fueron transitando ese camino al que definió como “un proceso arduo pero con resultados que generan orgullo y satisfacción”. Carvalho recordó aquella etapa. “En mayo del 2015 nos conformamos como cooperativa. Cuando formamos el negocio no sabíamos qué era una cooperativa. Antes que perder el trabajo, no nos quedaba otra... La mayoría de los muchachos fue tomando conciencia de que había que cuidar el trabajo. De un negocio prácticamente fundido, llegamos a ser una de las  diez mejores parrillas de la Ciudad de Buenos Aires. Agradecidos también por las cooperativas que nos dieron esa ayuda inicial. Muchos trabajadores de lugares muy importantes de la ciudad me están llamando frente a la incertidumbre que no les están pagando y piensan en la posibilidad de formar una cooperativa. Me da mucho orgullo. Nos vamos a poner las pilas para ayudar a esa gente también”, finalizó. La conciencia social es una posta que circula de mano en mano.

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