14 jul. 2020



Durante los primeros meses de la pandemia Catamarca inflaba el pecho con cero personas contagiadas. La periodista feminista Laura García Vizcarra, en diálogo con Hasta que vuelvan los abrazos, nos ayudó a vincular el primer foco con la actividad minera en la provincia, considerada esencial (¿?) por el gobierno desde el primer decreto de aislamiento. Al día de hoy, Catamarca tiene 42 casos confirmados. (Por La Retaguardia)

🎤 Entrevista: Fernando Tebele/Giselle Ribaloff
✏ Redacción: Gabriela Suárez López
💻 Edición: Pedro Ramírez Otero


La Retaguardia: ¿Cómo se conoció el primer caso de COVID-19 en la provincia? 

—Laura García Vizcarra: Estoy en el barrio del foco, porque mi casa está a tres casas de la casa de los contagios, así que estamos encerradísimas. El primer caso positivo es de un muchacho que trabaja en una empresa de transporte, que está aparentemente asintomático según manifiesta él. Entonces, entra a la provincia y no hace la cuarentena.

—LR: ¿Sabés de dónde venía?

—LGV: De Buenos Aires. Él es de acá, es mi vecino. Y se armó un revuelo, caza de brujas, porque empezó a circular la información, filmando calles. Todo esto que socialmente nos atraviesa y que es muy tremendo. Ese chico mantuvo contacto estrecho con su familia que son cinco casos más. No nos podíamos mantener alejados, estamos hablando de un virus. Un virus que se contagia con  mucha facilidad, era muy extraño, tanto tiempo. Si bien es verdad que tuvimos un montón de medidas que se implementaron antes que a nivel nacional; aquí se suspendieron antes las clases, se suspendió antes el trabajo en las oficinas públicas, empezaron a hacer controles en el aeropuerto. Pero el puerto de Catamarca es microscópico. Recibe solamente un vuelo de Buenos Aires, la provincia es muy chiquitita y no es gran tarea controlar ese tipo de cosas.

—LR: ¿Podríamos decir que por eso se venía manteniendo indemnes a la aparición del virus allí, porque es relativamente fácil hacer los controles en el tránsito?

—LGV: Creo que ha sido más suerte que otra cosa, porque en realidad acá hay algo que se viene denunciando desde hace mucho tiempo y no solamente lo hacemos los catamarqueños, sino que lo hacen compañeras y compañeros en todo el país que es que la actividad extractivista no paró ni un minuto. Tanto la agroindustria, como la minera, no han parado en ningún momento. Y la minera necesita insumos de otras provincias. Generalmente de provincias como La Rioja, por ejemplo, que tiene en estos momentos alto nivel de contagio de virus. Entonces, los camioneros entraban y salían. Por supuesto que no acá en la capital donde estaba un poquito más intensificado el control, sino  al norte de la provincia. El departamento Belén, puntualmente, y también Andalgalá, entrando y saliendo como panchos por su casa. Sin permisos: la minera se autocontrola. La minera le toma la temperatura a sus empleados y decide si el empleado está o no en condiciones de ingresar a la provincia. Es decir, no interviene el COE (Centro de Operaciones de Emergencia), como interviene en todas partes.

—LR: Si toman la fiebre como cuidan el agua estamos al horno, ¿no?

—LGV: Eso digo, sumado a que el camionero que vino, que vino justamente para traer maquinaria para LIVENT, que es la empresa que está explotando litio acá en Catamarca. Una actividad sumamente resistida, porque necesita de mucho agua en una zona que es prácticamente desértica. Y una empresa que días atrás obtuvo la aprobación del uso de más recursos hídricos todavía. Este camionero, que vino desde La Rioja, que tuvo contacto con muchísima gente, contacto muy estrecho con un señor ahí en Belén, que después a su vez tuvo contacto con mucha otra gente… Y el camionero ya vino con el virus activo, y se fue y lo seguía teniendo activo. ¿Cuándo le detectan eso? Ya tenía rato de estar enfermo. En La Rioja, porque en Catamarca nunca se le comprobó porque venía con el autocontrol de la minera. Y no solamente ese señor, entran camiones todos los días, hay filmaciones de los compañeros en las rutas. Esto sucede porque la minería es una actividad esencial para nuestro presidente de la Nación. Para el decreto presidencial se replican decretos locales. Ayer emitieron el nuevo decreto que nos amplía la fase 1 porque estamos encerrados ahora hasta el 12 de julio cada uno en su casa con estrictos controles. No nos dejan trabajar, ni siquiera yo puedo salir que soy periodista a hacer mi trabajo. Pero la minera sí, es la actividad esencial número 16.

—LR: Los casos están ahora solamente en San Fernando del Valle de Catamarca?

—LGV: Los casos positivos sí, lo que pasa es que en Belén y Andalgalá han testeado a mucha gente pero todavía no hay datos de los testeos.

—LR: En estos 105 días en donde Catamarca no registró casos habría podido reforzar todo el sistema sanitario, ¿es así? Porque, por ejemplo, Andalgalá y Belén son dos lugares donde el sistema sanitario no sería de los mejores.

—LGV: Catamarca es una provincia que tiene absolutamente todo concentrado en la capital. Una persona tiene que hacerse un control cardíaco, tiene que venir acá a la capital. Una mujer se tiene que practicar ILE (Interrupcion Legal del Embarazo) , tiene que irse a la capital. ay muy mínimas excepciones, Belén es uno de los hospitales con un poquito de mayor complejidad, digamos. Pero todo está concentrado en la capital. Entonces, si de repente teníamos todo un pueblo de Belén y todo un pueblo de Andalgalá contagiado, colapsaba inmediatamente el sistema de salud que tienen ahí. Había que empezar a trasladar a las personas a la ciudad o llevar los respiradores.

—LR: ¿Cómo está la situación del dengue? Había una preocupación fuerte por este tema en Catamarca y eso había hecho que se tomaran las medidas de prevención tan temprano. 

—LGV: Habíamos estado sin ningún caso, y lamentablemente como que vino todo junto. A mediados de febrero, La Rioja tenía un foco muy grande de dengue y si bien puedo dar fe de que se estaban haciendo bastantes controles preventivos en la ruta, el equipo de salud que tenemos en la provincia de Catamarca es bueno, es muy bueno. La gente que trabaja está muy comprometida. El problema es todo lo estructural que lo rodea. Entonces, las medidas  sanitarias se toman antes por el compromiso de estas personas que están dentro, que vienen trabajando. Nosotras, las compañeras comunicadoras, venimos chequeando como se viene trabajando. Con el dengue la verdad es que se trabajó bien, se realizaron desinfecciones y muchas de esas medidas preventivas que se debían a que la provincia ya estaba como entrenada para el control epidemiológico. En este caso del dengue, que se venía haciendo controles en las rutas y demás, llegó un momento en que se nos juntaron las dos cosas Si bien nunca tuvimos las dos cosas al mismo tiempo, pero sí tuvimos el temor de que eso sucediese porque ahí sí colapsaba de manera inmediata el sistema de salud. Por suerte hoy el dengue está controlado, lo que no quiere decir que el año que viene no lo volvamos a tener porque lamentablemente no se puede erradicar ese mosquito. Y cada vez se va haciendo como más parte de la familia, porque uno se va acostumbrando a la presencia del bicho lamentablemente.

—LR: ¿Cómo están manejando el tema los medios de comunicación tradicionales?Porque venían mirando todo en la lejanía de Buenos Aires. 

—LGV: Ha sido muy cuidado. Nosotras tenemos un colectivo de comunicadoras que viene haciendo un trabajo de pedagogía por llamarlo de alguna manera. El problema es que este es un trabajo. Cuando esto comenzó hicimos todo un manual de recomendaciones para el Ministerio, para los municipios, para los medios de comunicación, sobre cómo abordar los casos, no violentar las identidades de los sospechosos ni de los casos confirmados. Una serie de pasos a seguir que fuimos viendo cómo actuaban los medios de comunicación en las otras provincias. La verdad que había sido bastante bochornoso. Le pusimos mucho, mucho énfasis, y la verdad que tuvimos 105 días para hacer eso, tiempo de sobra. Recalco una y otra vez que eso era lo necesario. Y la verdad que los medios de comunicación, incluso periodistas fascistas, antiderechos y con todas las características negativas que tienen, estuvieron bastante bien El problema es el entramado social. Yo escribí hace un tiempito como el miedo nos condiciona y nos afecta, y nos saca el enano fascista incluso a quienes se supone que estamos de la misma vereda. Nosotros teníamos cero casos y la gente se puso mal e incluso compañeras de militancia han salido a pedir firmas para que no ingrese nadie, digo, cosas muy fuleras, muy tremendas. Cómo el miedo nos nubla la razón, nos nubla la humanidad. Creo que no estamos ajenos a eso, a los efectos del miedo. Hay gente que indudablemente lo convierte automáticamente en odio y así ha sucedido. Nos patrullaban la calle para que los vecinos no salgan, lo cual es bastante contradictorio y gracioso al mismo tiempo porque se sabía que estaba la familia aquí. Han vulnerado su intimidad mostrando fotos, mostrando fotos de menores incluso. Eso es gravísimo, como el miedo nos idiotiza y cómo nos enseñan desde, con, y para el miedo desde que somos chiquitos. Así que ante el menor estímulo de temor respondemos.

—LR: Quiero preguntarte por tu labor periodística allí, porque sabemos que hace poco arrancaron con las pibas un espacio en la Filial Catamarqueña de Radio Nacional y dentro de los montones de cosas que por ahí no están cambiando, o incluso algunas que están empeorando, los medios públicos, por lo menos en Radio Nacional aparecen algunos personajes impensados. 

—LGV: Totalmente, y aparte con comisión de género, increíble. El espacio que es muy libre, un lugar de mucha autonomía. Con Las Eulalias, que es este grupo de pertenencia feminista que tengo, estamos incluso en otra radio que vendría a ser el equivalente al LV3 de Córdoba, a TN. Y, para que te des una idea, tenemos un micro en una radio de acá que se llama Radio Valle Viejo, que cuando supo sonar Estación Sur al aire, la Radio Valle Viejo era la que nos comía el dial porque lo amplificaban tanto que nos tapaban. Ahora estoy en la radio del enemigo pero no porque me vendí sino también porque es una radio que llega a todos y hemos encontrado un espacio pequeño pero muy estratégico para poder comenzar a instalar temas de la agenda feminista, así que podemos empezar a hablar de todas estas cosas. Por ejemplo, de cómo la megaminería sigue siendo una actividad esencial con una cierta libertad que era impensada hace un par de años.

—LR: El problema no es estar en la casa del enemigo, sino qué hizo uno o una para estar. Y qué hacemos cuando estamos ahí 

—LGV: Exactamente. Hasta que el enemigo se dé cuenta de que estamos usufructuando su espacio, ahí nos quedaremos. El día que ya diga ‘bueno, esto es un exceso’, nos tendremos que ir. Mientras tanto, aprovechamos.

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