24 jul. 2020



El presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) La Matanza, participó de la mañana de Hasta que vuelvan los abrazos, por Radio La Retaguardia. Habló acerca de la represión durante la pandemia de COVID-19, la desaparición de Facundo Astudillo Castro y el rol de las autoridades del gobierno. Además opinó sobre Sergio Berni: "No puede estar en el gobierno y no tiene autoridad moral para hablar de derechos humanos". (Por La Retaguardia)

🎤 Entrevista: Fernando Tebele/Giselle RibaloffRedacción: Andrés Masotto 💻 Edición: Pedro Ramírez Otero 📷 Foto de portada: Archivo Natalia Bernades La Retaguardia

—La Retaguardia: ¿Cómo ves lo que está pasando en Argentina con el gatillo fácil y la desaparición de Facundo Astudillo Castro?

—Pablo Pimentel: Por momentos siento que como militantes hemos fracasado. Que no alcanzó y no alcanza. Que tenemos que barajar, dar de nuevo y repensar la estrategia de cómo poner en valor tres palabras que son los ejes centrales de la lucha por los derechos humanos: Memoria, Verdad y Justicia. De memoria hay muy poco, porque evidentemente nos olvidamos rápido de lo que pasó con los 30 mil, con los muertos y desaparecidos en democracia. Casos paradigmáticos como Darío y Maxi;  Luciano Arruga; Santiago Maldonado; Rafael Nahuel; Mariano Ferreyra; Ezequiel Demonty; Kiki Lezcano, que fue brutalmente asesinado en un patrullero y filmado. Han pasado tantas cosas en este país que como militante de derechos humanos, viejo... no lo podemos soportar. Yo me siento muy mal. No puede ser que en la Argentina de la desaparición forzada hoy tengamos, en medio de la pandemia, a un joven de 22 años que decidió ir a solucionar algo que tenía con su ex novia… Está bien, rompió la cuarentena, ¿pero cuántos fachos anticuarentena, antigobierno y anti cualquier cosa salen a la calle y no les pasa nada? Este pibito salió en un barrio donde se conocen todos, fue parado por la policía, fue advertido, aparentemente le hicieron una contravención y siguió. Y después se lo ve cuando lo suben a un patrullero. Y nunca más se lo vio. ¿Es joda esto? Así como digo esto quiero destacar la actitud que tuvo Darío Díaz, actual interventor de Asuntos Internos, un lugar estratégico para ver si podemos, de alguna manera, con la observancia y el rigor de la ley, detener la locura desatada en varios miembros de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. En varios miembros del Poder Judicial y del Ministerio Público, que no hacen absolutamente nada, y si lo hacen es para cubrir la actitud de una policía absolutamente corrupta, desaparecedora, asesina de los pibes de los barrios. Basta. Uno vivió lo de Luciano, con la APDH La Matanza lo vivimos muy de cerca, con abogados como Juan Manuel (Combi) -quien en el medio de la búsqueda empezó a trabajar con la mamá de Kiki Lezcano- que entregaron su vida para esclarecer el hecho. Yo digo, ¿no aprendemos más? Lo de (Luis) Espinoza en Tucumán, lo de Florencia Morales en San Luis, que cuando veo eso me imagino a una de mis hijas yendo en bicicleta a laburar... ¿Si les pasa algo? ¿Si algún policía de mierda que no está preparado ni para espiar les hace algo? Como le pueden hacer algo a alguna de mis hijas le están haciendo a mujeres, hombres, jóvenes. Y generalmente la ligan mujeres y hombres de barrios pobres.




—LR: ¿Qué sensaciones te rodean a partir de las actitudes de la política respecto del gatillo fácil hoy?

—PP: Hoy hay una contradicción: cuando lo nombraron a Berni en la provincia yo mandé a decir a alguien muy allegado a Kicillof que lo iba a limar, que iba a tomar actitudes desgastantes para la gobernación de este pibe que se pateó toda la provincia para conseguir ganarle al macrismo. Porque si Alberto está en la Rosada es porque este pibe sacó una cantidad de votos que se los ganó pateando pueblo por pueblo con ese famoso Clío. No tiene nada que ver con el nombramiento de Berni en Seguridad de la provincia. No tiene absolutamente nada que ver la doctrina de derechos humanos de Cristina, de Kirchner, con poner a un militar que está peleando para que lo reincorporen y pueda seguir ascendiendo en la carrera militar. Por más que sea médico, por más que esté entrenado físicamente, por más que tengamos a Rambo en la Provincia de Buenos Aires… Y fijense qué hace Rambo para el imperio... No es que defiende las causas justas. Defiende el intervencionismo de Estados Unidos en los países como Palestina, para defender los intereses del sionismo de Israel. Por ahí por la comparación más de uno piensa que enloquecí, pero les digo que Berni no puede estar. No puede estar porque no coincide con lo que yo escuché de Alberto Fernández cuando nos recibió en diciembre a los organismos de derechos humanos en materia de seguridad interior. No coincide con la Ministra de Defensa, de la cual puedo hablar de su Secretario de Seguridad, Eduardo Villalba, un pibe que conozco hace 40 años, que militaba siendo muy jovencito y se ha tenido que cruzar varias veces con Berni porque justamente está deshaciendo lo que Frederic junto a Villalba están tratando de imponerle a las fuerzas que manejó hasta hace seis meses la desmemoriada hija de yuta Patricia Bullrich. En todo caso que Berni vuelva a un cuartel, que nadie le va a discutir su vocación militar. Como médico es muy lúcido, el otro día lo escuché. Yo le pido que se saque el uniforme de la bonaerense, se ponga el delantal blanco y vaya a curar enfermos.

—LR: A Berni lo hemos escuchado hablar de Memoria, Verdad y Justicia y reivindicar la democracia.También hace esto de hablarle a las fuerzas de seguridad de subordinación y valor, que sabemos que compra a gran parte de la población con ese discurso de mano dura, ¿cómo leés esa mixtura?

—PP: Es que lo pusieron para conformar a esa clase media que votó a Macri. Macri se fue con el 40% del apoyo. Guarda que es un triunfo agarradito, justo. Pero se ganó. Y no se aguantaba más ese liberalismo. Pero tampoco vamos a aguantar los desvíos y las traiciones de gente que habla de algo y hace lo contrario. Eso es Berni. Berni no puede, no tiene autoridad moral para hablar de los derechos humanos, como lo escuché el otro día. ¿Pero qué pasa? lo pusieron para conformar a esa clase media que lo que busca es que, por ejemplo, todos los presos se mueran, los dejen encerrados, les metan el bicho del COVID y que se mueran. No se imaginan los casos que estoy escuchando diariamente de abandono de persona del sistema penitenciario bonaerense. Ya sacamos a la luz un reporte de la vida que padeció Jorge Corbera, un preso de 53 años que fue abandonado por el Gobierno de la Provincia el año pasado cuando se le despertó un cáncer de próstata en mayo. Él pidió que por favor lo atiendan y lo abandonaron. Lo abandonó el director de la Unidad 42, lo abandonó el director de Sanidad, lo abandonó su jueza de garantías de Lomas de Zamora y lo abandonó su defensor. Lo abandonó el Estado. Me llama hace 60 días, me manda la foto de algo que realmente lo tiene que ver un médico, y empaticé mucho porque para esa fecha a mí me estaban haciendo un tratamiento de rayos. Pero claro, yo pertenezco a una clase media, tengo una prepaga y pude advertir un tumor de próstata a tiempo y creo que el partido lo voy ganando. A este hombre no le dieron la posibilidad, porque es un preso, un pobre, un negro que está preso porque robó.

Por último quiero decir que no podemos tolerar ni un desaparecido más, ni una desaparecida más, ni una mujer muerta por violencia machista y patriarcal. Cuando yo digo barajar y dar de vuelta, o cuando digo que me siento fracasado es porque algo tenemos que cambiar también como organización y como militantes para incidir. Tenemos que dejar un poco la manguera de bomberos y construir poder. Construir poder popular para ocupar los lugares que tenemos que ocupar y que no lo ocupen los inescrupulosos y los que desde el discurso nos quieren convencer de que están defendiendo los derechos humanos. No. Defienden los intereses de las corporaciones que, en definitiva, responden a un sistema que esta pandemia ha demostrado que está fracasando, que es el sistema capitalista.

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