4 ago. 2020




Lo contó Ramón Bonato en su declaración testimonial del último miércoles en el marco del juicio que se está llevando a cabo de manera virtual por la megacausa Campo de Mayo. El testigo declaró por la desaparición de Lucía Rey, el 14 de abril de 1976, cuando secuestraron a trabajadoras/es de la fábrica Del Carlo. También declararon familiares de Lucía. (Por La Retaguardia)

✏ Redacción y crónica de la audiencia: Diego Adur 
💻 Edición: Fernando Tebele

Ramón Bonato trabajó con Lucía Rey en Del Carlo durante 5 años. La fábrica ubicada en la calle Andrés Rolón 1107, San Isidro, fue una de las subsidiarias más importantes de los monopolios de la industria automotriz, Ford entre ellos. Entre abril y mayo de 1976, desaparecieron 14 personas. El testigo habló sobre el contexto que se vivía en la empresa antes de producirse el Golpe de Estado y sus consecuencias: “En la fábrica había mucha explotación. Las condiciones de trabajo eran pesadas y duras. Hubo conflictos importantes que llevaron a paros y tomas de fábrica para conseguir mejores condiciones de trabajo. Los ritmos de producción eran altísimos. Nosotros pertenecíamos al sindicato de metalúrgicos. Se lograron conquistas importantes, pero después del 24 de marzo de 1976 se produjo una ofensiva de toda la fábrica. Cambió la relación de fuerza”. Ahí comenzó el horror: “Desaparecieron muchos compañeros que habían participado de las luchas y conquistas. No sabíamos de dónde los secuestraban. Lo sabía la empresa, que mandó a secuestrar a los compañeros. A los tres o cuatro días del golpe militar, desaparecieron entre 10 y 14 compañeros. Nosotros paramos la fábrica. La policía pasó con las Itacas amenazando a la gente. Andaban en Ford Falcon verdes. Hubo una ofensiva de la empresa contra los trabajadores. Ese día nos llegaron las noticias de todos los compañeros que habían ido a buscar a su casa. Algunos se escaparon”, contó el testigo, y también se refirió a la búsqueda que llevaron a cabo por Lucía Rey y los demás compañeros y compañeras desaparecidas de Del Carlo: “Todos los familiares se reunían en la fábrica para preguntar dónde estaban. Se formó una comisión. Ahí no nos podíamos reunir. Fuimos a una iglesia, ahí cerca. Había un cura bastante progresista que nos dio un lugar para reunirnos y organizar la búsqueda de los compañeros. Fuimos a la Iglesia de San Isidro, a la de San Miguel y a Campo de Mayo, pero nunca nos recibió nadie” dijo. Bonato recordó a Lucía Rey como una mujer luchadora: “Era una mujer activa que discutía todas las cosas. No se quedaba callada. Defendía sus derechos”, expresó el testigo de manera virtual frente al TOF 1 de San Martín.

El camino de Lucía

En la misma audiencia del miércoles 15 de julio, Oscar Rey declaró por el secuestro y desaparición de su hermana, Lucía Rey, ocurrido el 14 de abril de 1976 a las 4:10 de la mañana en el domicilio Beltrán s/n, Barrio La Paloma, General Pacheco, partido de Tigre. En la casa, además, estaban Soledad e Irma, hermanas del testigo y de la víctima; Carlitos, un hermanito de 5 años; su padre, Mamerto Rey; y su madre, Elisa Godoy.

Rey, que al momento del operativo tenía 22 años, contó que la gente que participó del secuestro “era de la Policía y del Ejército. Rompieron la puerta de una patada y tiraron tiros en el techo. Había vehículos Falcon esperando afuera”. Lucía tenía 26 años cuando la secuestraron. Oscar también era empleado de la fábrica Del Carlo: “Yo trabajaba en la sección de ensamblado y mi hermana en espumado. Se llevaron a varios compañeros. A algunos el 14 de abril del ’76 —misma fecha de la desaparición de Lucía—, desde sus domicilios; a otros, el 12 de mayo del ’76, desde la fábrica. En total fueron 14. Los conocía porque fueron delegados”, declaró Rey, y recordó algunos de esos nombres: Arturo Apaza, Eduardo Barrios, y Alberto Coconier, entre otros, permanecen desaparecidos. Nilda Delgado sobrevivió al Terrorismo de Estado.

Después del secuestro, Oscar y su padre se presentaron en la fábrica para preguntar por la desaparición de Lucía: “Dijeron que no sabían nada. Se lavaron las manos”, contó. Si bien Lucía no tenía actividad sindical dentro de la fábrica, “ella colaboraba con los delegados por los derechos del trabajador, los salarios y el bienestar del obrero”. Una semana después del secuestro de Lucía, a Oscar lo obligaron a renunciar:“Te conviene renunciar por tu propio bien”, lo amenazó un tal Bertoli, gerente de la fábrica. Por comentarios de sobrevivientes, la familia pudo saber que Lucía Rey estuvo en Campo de Mayo. Ella “era flaquita, menudita y tenía el pelo corto. Le decíamos Lucy”.
En la audiencia siguiente, del miércoles 22 de julio, además de Bonato también declararon las hermanas de Lucía Rey, Soledad e Irma.

El relato de Soledad fue muy emotivo. Reconstruyó el momento del secuestro de su hermana y su desesperación ante el operativo: “Me agarró un ataque de nervios. No sabía qué pasaba. Yo quería ver a mi hermana. Era desesperante. Tiraron un tiro y lo primero que pensé fue a quién mataron. Me pegaron con una taza en la cabeza y nos tiraron una frazada encima. Nos encerraron en la habitación. No la vimos más a Lucía y nunca más supimos de ella”, declaró. Su papá, Mamerto Rey, y su mamá, Elisa Godoy, realizaron denuncias y habeas corpus por Lucía sin resultado alguno: “Mi mamá buscó mucho a Lucía. Marchaba todos los jueves en Plaza de Mayo. Iba con una tía, Rafaela, que tiene el nieto desaparecido”, contó Soledad.

Cuando Mamerto quiso hablar con Nilda Delgado, la sobreviviente de Campo de Mayo que identificó a Lucía dentro del Centro Clandestino,  ella no pudo decirle nada. Lo que supieron fue tiempo después, tras la declaración testimonial de Delgado.

Al terminar su declaración, Soledad, envuelta en lágrimas, reclamó memoria, verdad y justicia por su hermana: “Yo quiero saber dónde está Lucía, qué hicieron con Lucía. Yo quiero sus restos. Yo pido que nunca más vuelva esto. Nadie tiene derecho a matar. Nadie.
Quiero justicia. Este dolor no me lo van a sacar, pero que digan la verdad”, pidió.
Luego declaró Irma Rey, quien contó sus sensaciones y las penurias que vivió durante el operativo del secuestro de su hermana: “Me quisieron violar. Me arrancaron la ropa y me dejaron desnuda. Uno de ellos quería abusar de mí. Otro le dijo que no habían ido para eso y que me deje. Nunca lo conté. En ese momento no se podía hablar. A mi mamá nunca se lo dije”, atestiguó Rey. Sobre Elisa Godoy contó que ella “daba vueltas a la Plaza de Mayo. Volvía descompuesta. Fueron años de sufrimiento. No se hablaba de eso, nadie hablaba. Yo tampoco” y también compartió su recuerdo de Lucía: “Mi hermana era una persona buena y trabajadora. Ninguna persona se merece una cosa así. Quisiera saber por qué hicieron eso”, se preguntó, al cierre de su declaración.

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