31 ago. 2020









Quienes dicen que el cuerpo es de Facundo, son los mismos medios que se olvidarán de él dentro de un rato. Las noticias les pasan por el bolsillo o por el ego, o por ambas a la vez; casi nunca por el corazón. 
No les importa si una mamá se entera por los diarios. Hasta se creen copados porque se enteran por "su" diario o "su" nota. (Por La Retaguardia)

✍️ Redacción: Fernando Tebele
🖍️ Ilustración: Lorenzo Dibiase




Quienes dicen que es el cuerpo de Facundo, ahora, sin ninguna confirmación oficial, sólo buscan la primicia. Es probable incluso que dentro de un par de meses, se olviden de Facundo. Seguro no pondrán tanto énfasis en buscar a los y las responsables.
Salvo que convenga para pegarle al gobierno de turno. Quienes hoy hablan de Facundo desde los medios tradicionales, y atienden a la mamá, son en general los mismos que sostenían que Santiago Maldonado se ahogó.
Del otro lado, están los medios tradicionales que se sensibilizaron con Santiago, y hoy dudan de todo lo que dicen los abogados de la familia. Incluso hasta sostienen lo contrario. 
De uno y otro lado, Facundo es mercancía. Queda exento un puñadito cada vez más pequeño de colegas que empujan las líneas editoriales de los "medios más progres".
Hace algunas semanas, Leandro Aparicio, uno de los abogados de la causa, enojado por la persecución periodística, nos dijo algo así como: "ustedes son todos vampiros". Le dijimos que no éramos todos iguales. "Bueno, hay vampiros buenos y malos", nos respondió con velocidad y cierto sarcasmo.
Para quienes nos proponemos otra ética desde los medios comunitarios, alternativos y populares, la única noticia posible en este caso es la voz de la familia. Cristina Castro ya habló. Dijo lo que sentía. Que creía que ese era el cuerpo de su hijo. Que hay que esperar hasta el miércoles.
A quienes nos preguntan qué sabemos. Aquí todo lo que elegimos saber: el respeto por el dolor ajeno, y la espera por las confirmaciones oficiales. Lo demás, más que noticias, sobre todo en este tiempo tan de muerte, es eso: cuervos revoloteando alrededor del dolor.

2 comentarios:

  1. Fernando, hace uno o dos años me preguntaron por qué el gobierno de Kirchner habia logrado sacudir las bases de los DDHH y poner todo en movimiento. Mi respuesta fue mi propia experiencia: yo no quiero una foto de mi hermana en la bandera azul, quiero su nombre y apellido, quiero su historia, la buena y la mala. Acá creo,en mi humilde opinion que volvemos a lo mismo: "el chico, el vago, el caminante, el cuerpo".....Tenemos que ser firmes en mantener los nombres y apellidos, de la victima, pero tambien de los victimarios.No existe una testigo H, Q o W, tiene nombre y apellido, y como vos dijiste claramente, no son monstruos, son seres humanos dedicados a matar a otros seres humanos. Ese debe ser nuestro compromiso, difundir pero no dejar que nos peguen etiquetas ni nos recorten informacion. Saludos. Felicitaciones.

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  2. Muy buena ilustración y opinión . Un medio de comunicación puede ejercitar la paciencia y darle espacio al dolor del familiar sin necesidad de arrojar la bomba de humo de la primicia que muchas veces enturbia el panorama.

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