29 ago 2020






El referente de La Poderosa participó del programa radial La Retaguardia. Habló acerca de cómo atraviesan la pandemia en los barrios populares y la lucha de la organización por visibilizar las problemáticas que atraviesan todos los días. Ahora el foco está puesto en el acceso a internet, con la campaña #ContagiáConectividad para garantizar la continuidad pedagógica. (Por La Retaguardia)


🎤 Entrevista: Fernando Tebele/Pedro Ramírez Otero
✏ Redacción: Gabriela Suárez López
💻 Edición: Pedro Ramírez Otero/Fernando Tebele
📷 Foto de portada: Archivo Natalia Bernades La Retaguardia


Las palabras de Nacho Levy expresan lo que piensa y siente con conocimiento de causa: sabe perfectamente lo que los cuerpos sufren en los barrios populares y los medios tradicionales callan sin pudor en sus alertas y editoriales. Por eso, reiteró en varias oportunidades la pelea que da el colectivo para evitar que transformen en números a los compañeros y compañeras fallecidas a causa del COVID-19 y elige llamar a cada uno y cada una por su nombre. Así se refería a Ana Riquelme, enfermera del Centro de Salud y Acción Comunitaria (CESAC) N°30 de Barracas, quién murió por coronavirus a fines de julio: “Es un montón de cosas Anita, es una síntesis de casi todo lo que venimos gritando desesperadamente desde que todo este torbellino empezó. Es una compañera que se pateó todos los pasillos de Zavaleta, de la 21, atrás de los silencios, intentando visibilizar los reclamos de cada uno de los derechos, formando Promotoras de Salud que ahora mismo, mientras hablamos nosotros, están recorriendo los pasillos del barrio para entregar los kits de lavado de manos que a meses de pandemia recién podemos entregar desde julio y gracias a la solidaridad de muchas y muchos que nos están escuchando y de organizaciones como UNICEF”, dijo.


 

Además, habló de los insumos y trajes con que cuenta el personal policial y de salud. Subrayó las deficiencias del Estado para cubrir las necesidades de las organizaciones de base en los barrios populares: “Para las cocineras no hay traje nunca. Solo estamos gastando 600 mil pesos por mes en trajes de polietileno, en insumos de bioseguridad que debería garantizar el Estado para que no se nos sigan muriendo compañeras. Y un número que por supuesto no podía salir de ninguno de nuestros bolsillos ni vendiendo todas nuestras casas. Eso sale de la sociedad civil, sale de la solidaridad, sale de UNICEF Y la verdad que si no nos hubiera dado una mano UNICEF hoy tendríamos 15 mil compañeros nuestros, no 20 mil villeros, no 20 mil ciudadanos que están por debajo de la línea de la pobreza; 15 mil de los compañeros nuestros que no tendrían para comer”, expresó. También mencionó la dificultad en la prestación de servicios básicos: “Hay una desigualdad que al inicio de la pandemia denunciábamos como estructural.  Ahora todos vemos la importancia de que los barrios populares tengan agua, ahora todos vemos lo que es la urbanización.”

El poder de Ramona 

Sobre la actitud del Gobierno nacional y el de la Ciudad, Levy mencionó la lucha de Ramona Medina contra las desigualdades y el legado que dejó: “Nos enseñaron a fuerza de pauta y de invertir en los medios la guita que no invierten en los barrios, que urbanización es decirle barrio en vez de villa. Y yo la verdad para decirle barrio en vez de villa te voy a decir primero que tenga la misma prestataria que todos los demás ciudadanos para poder acceder a los mismos servicios que nos corresponden porque son derechos. Y muchas de esas cosas las pudimos plantear porque Ramona, el grito de Ramona, la lucha de Ramona, la vida de Ramona, hizo que un día entremos a la Quinta de Olivos. Y un montón de vecinos y vecinas de los barrios populares que nunca habíamos estado ahí, que nunca habíamos tenido trato directo con un presidente, que ninguno de los antepasados de los que ahí estábamos, había tenido nunca esa posibilidad. Lo valoramos como un gesto, como un reconocimiento a esa lucha ansiosa, tan llena de gritos como los que pegaba Ramona. Fuimos ahí en tono propositivo, nos sentamos de frente a todo el Gabinete nacional y al día siguiente esa reunión forzó también la reunión con Rodríguez Larreta que nos la postergó todo el tiempo que hubiéramos podido resolver la situación de Ramona. Y tanto en un espacio como en el otro planteamos un montón de mociones, propuestas, sugerencias, ideas, experiencias de las barriadas populares para atender muchos de los problemas que se venían por delante. Y ahí nos encontramos un Estado con muchísima dificultad para traducir esa voluntad política que se presuponía en el encuentro, en la retórica, en la presentación de cómo habían sido los hechos y lo que vino a continuación”, manifestó. 

Entre la villa y la quinta de Olivos

La política, aun en tiempos de pandemia, es tan dinámica, que desde esta charla entre Nacho Levy y La Retaguardia se sucedieron desde un escrito suyo con durísimas críticas a quienes integran el Ministerio de Educación de la Nación por la falta de interès en resolver las desigualdades que impiden que los niños y niñas de las villas accedan a la educación virtual de estos tiempos, a una segunda reunión con el presidente Alberto Fernández. Acerca de los encuentros con funcionarios y funcionarias, agregó: “La verdad es que nosotros no aprovechamos esa instancia con el Gabinete nacional para plantear nuestras políticas de fondo, nuestros proyectos a largo plazo, nuestro modelo de país, nuestro horizonte ideológico. No fuimos ni siquiera a plantear las grandes consignas: de pan, tierra, techo y trabajo. Fuimos simplemente a decir ‘che, se nos murió Ramona, se nos van a morir muchos más si no atendemos estos incendios ya’. Y estos incendios eran todas las problemáticas que presentamos, con todas las respuestas que propusimos en términos comunitarios que no encontraron eco en las instituciones y en el Estado. Hay tres ejes muy claros para identificar eso, que son ni más ni menos que el agua, la luz y el gas”. Además, sobre la dificultad que tienen con Edesur y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en cuanto a la prestación de servicio eléctrico, señaló: “Llega hasta el borde del barrio no porque tenga una barrera arquitectónica, ni genética, tiene una barrera política. No tienen ganas, o no tienen la voluntad de establecer los mismos servicios para unos que para otros. Entonces fuimos y les dijimos ‘mirá, como esta es la realidad, con la luz no nos puede pasar lo que con el agua, porque si pasa con la luz implica que además nos vamos a volver a quedar sin agua. Entonces necesitamos generadores en nuestros barrios. Necesitamos generadores que sabemos que salen plata, que requieren combustible, pero que nos dan la posibilidad de sostener a la villa. Porque la villa es electrodependiente. Además de que hay personas electrodependientes, que se juegan la vida en la villa, la villa entera es electrodependiente. Porque vos no te podes calefaccionar con gas aunque mi barrio, Zavaleta queda a quince minutos del Obelisco, no te podés calefaccionar con gas, aunque es un núcleo habitacional transitorio creado por el Estado, por el Gobierno de la Ciudad, hace 50 años. Te tenés que calefaccionar con una estufa eléctrica; si no tenés luz, no te podés calefaccionar”.

La InComunicación y los barrios populares 

Sobre el programa DetectAR, Levy aclaró: “Y la verdad es que también bajaron los hisopados en los barrios populares, bajaron los contagios también porque lógicamente, se contagió prácticamente todo el mundo. Acá en Zavaleta, la camada fundacional se contagió toda.  De la 31 tuvieron la caradurez de salir a decir que había cero casos, cuando en realidad lo que había era un barrio que se había contagiado por completo. Y ni siquiera había habido cero,  el único día que había habido cero casos y cuando Larreta lo dijo, era el Día del Padre, que habían hisopado a una persona. Es todo un nivel de subestimación, incluso de la prensa aliada, que da mucha impotencia. Hay un problema también con las camas en la Provincia de Buenos Aires, que se arrastra desde hace rato. Sabemos que en la contabilización de las camas libres que hacen, muchas están inutilizadas porque son de áreas ‘No COVID’. Entonces si vos en un área ‘NO COVID’, tenés dos camas pero en realidad solo podés ocupar una, esa otra cama no se cuenta. Y en esa ecuación de los traslados, de las comodidades, de las incomodidades, los que no tienen voz tienen siempre las de perder. Y venimos tratando de ponerlo en evidencia como podemos, diciendo que el DetectAR no se trata solamente de hisopar gente, no puede ser solamente testeo. Porque si vos a colación del DetectAR, me vas a pedir que me aísle, tenés que cerciorarte de que tenga las condiciones de poder aislarme”. Asimismo, el  referente de La Poderosa se refirió al tratamiento de las problemáticas de los barrios populares en los medios tradicionales de comunicación y en otros sectores clave de la organización social: “Entendemos que nuestro sector no está debidamente representado, ni en la academia, ni en la justicia, ni en la política, ni en los medios de comunicación. Y esa es una de las batallas que no estamos dispuestos a abandonar, porque la verdad que no tiene que ver solamente con una cuestión de justicia social o de equilibrio comunicacional, no es un reclamo sectorial que compañeros nuestros o compañeros de los barrios estén en la tele. Cuando vos no tenés compañeros de los barrios en la tele, se hace mucho más fácil desviar el debate a cualquier lado, terminar mirando videos de gatitos. Cuando vos el problema que tenés se lleva la vida de los tuyos, lo ponés como sea en escena. Y esa es la explicación de porqué hay panelistas rubios, morochos, altos, flacos, judíos, católicos, homosexuales, heterosexuales, pero pobres no. Panelistas pobres no hay, y esa es una discusión que nos tenemos que poder dar, y tenemos que poder abrir esos espacios porque si no nos terminan moviendo la zanahoria para donde quieren”, denunció.

Más allá de todas las dificultades mencionadas, Nacho reconoció un espacio nuevo y esperanzador, y destacó la actitud solidaria de muchos ciudadanos que se acercaron a ayudar: “Yo creo que la buena noticia tiene que ver con la empatía de los ciudadanos de a pie, con la cercanía de las organizaciones de base, con la posibilidad de entender a la fuerza, entre lágrimas o desde el dolor, que llegó el momento de militar la empatía con toda la prepotencia que nos enseñaron a militar la competencia”, finalizó.

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