12 ago. 2020




La jueza federal de Bahía Blanca, María Gabriela Marrón, rechazó los pedidos de detención de cuatro policías sospechados de haber participado de la desaparición de Facundo Astudillo Castro. Los abogados de la familia, Leandro Aparicio y Luciano Peretto, habían solicitado esa medida preventiva contra Mario Gabriel Sosa, Jana Curuhinca, Siomara Flores y Alberto González, quienes seguirán libres a pesar de las pruebas recolectadas, que van desde mensajes de texto, fotos con Facundo frente a un móvil policial, hasta el hallazgo de un objeto del joven en la comisaría de la localidad Teniente Origone. Mañana la familia volverá a recusar al fiscal Ulpiano Martínez. (Por La Retaguardia)

🎤 Entrevista: Fernando Tebele/Giselle Ribaloff
✏ Redacción: Pedro Tato/Fernando Tebele
💻 Edición: Pedro Ramírez Otero
📷 Foto de portada: El policía Mario Gabriel Sosa posa junto a Facundo, que está detenido y de espaldas a la cámara. 

Noticia en redacción


En diálogo con el programa Hasta que vuelvan los abrazos, Leandro Aparicio, uno de los abogados que sigue la causa en representación de Cristina Castro, la mamá de Facundo, comentó que hacía instantes había recibido la notificación de la jueza Marrón. Allí, la magistrada se explaya acerca de por qué decidió rechazar los pedidos de prisión que el 4 de agosto había pedido la querella, y que tenía como objetivo encarcelar preventivamente a los policías Mario Gabriel Sosa, Jana Curuhinca, Siomara Flores y Alberto González. Esta semana, a través de Página 12, se conocieron diálogos vía chat entre Sosa y Curuhinca, que aparecen con mayores complicaciones, más allá de lo resuelto hoy por la jueza Marrón. Aparicio explicó durante la charla que uno de los argumentos de la jueza fue que no podía acceder al pedido porque el Fiscal Ulpiano Martínez, a cargo de la investigación, no había acompañado el pedido de la querella. Aunque Marrón se encargó también de dejar en claro su opinión: aunque no pudiera accionar sin el pedido del fiscal, comparte su criterio de rechazo de la medida.

—La Retaguardia: El viernes 3 de julio, mientras Cristina estaba en la comisaría de Origone, que fue el día que encontraron la sandía que reconoció como de Facundo, nos dijiste que íbamos a tener novedades importantes. Nos quedó la duda de si hacías referencia justamente a ese hecho, a ese descubrimiento. 

—Leandro Aparicio: No, no, no hacía  referencia a eso. Yo no tenía idea de eso, porque nadie puede decir que lo plantamos, dicen que Cristina lo puso ahí... Que estaba dentro de un calabozo mugriento, en una bolsa, un paquete de cigarrillos podridos. No, no, yo me refería a un pedido de detención que habíamos hecho nosotros y que la jueza acaba de rechazar, aduciendo, de una manera legalmente cómoda, que como el fiscal no había acusado, que es real, ella no puede detener, en tanto que afectaría o sería inválida o nula su decisión.

—LR: ¿La jueza rechazó todos los pedidos de detención que ustedes hicieron?

—LA: Sí, hace una hora. Entonces lo que nos dice y nos explica, es que los rechaza porque nosotros, si el fiscal no nos apoya, no tenemos la posibilidad como los querellantes de acusar. Es una discusión trascendente esto en el ámbito del Derecho Penal, los derechos de la víctima, ¿no? Hasta dónde puede el querellante, hasta dónde no puede. Entonces nos explica ella, la señora jueza, que podemos recurrir. Bueno... ella da una interpretación, lo central de toda esta resolución es que ella dice "no puedo detener porque el fiscal no acusa".


—LR: ¿Dice que no puede detener o que no corresponde que estas personas estén detenidas"?

-LA: Bueno, yo les alcanzo el fallo. Es un fallo bastante largo y en algunos aspectos confuso, es confuso. Porque resulta que para cuando les conviene el procedimiento del sistema federal, el procedimiento inquisitivo... En este caso la jueza no puede, pero en otros casos... yo tengo un cliente que se llama Castro, que nada que ver con Facundo, que mandó un mensaje que vendía leña y con ese mensaje está en cana hace un año y medio esperando el juicio. Con todos los mensajes que yo te puse en este contexto (por los chats entre policías), la jueza dice que ella no puede detener porque el fiscal no acusa, y dice también que le parece sincero, o hasta ahora le parece sincero, el testimonio de González (uno de los que detuvo a Facundo en Ruta 3). Lo menciona al pasar, entonces si le parece sincero, ¿no le tiene que parecer sincero el testimonio de Cristina?, que le dice que González nunca le dijo que se subió a una Oroch (uno de los modelos de las camionetas policiales). Es más complejo. La causa es muy compleja, tiene varias etapas, entonces hablo un poco para que se entiendan algunas cuestiones. Lo que dice la PROCUVIN (Procuraduría contra la Violencia Institucional, que asiste a las audiencias testimoniales) a quién sí destacamos, es que el fiscal o la investigación tiene que ser centralizada, no tirar el fiscal una noticia y que la gente hable sin ningún fundamento. Entonces, la novedad era eso. A los primeros que les cuento esta novedad es a ustedes. Recién salió hace una hora.

—LR: A propósito de la PROCUVIN, porque vos ya es la segunda o tercera vez que destacás que los testimonios los hacen junto a un integrante de la PROCUVIN, pero a la vez ellos no pueden ocupar el rol de Martínez y acusar. Sólo están participando de los testimonios.

—LA: Son coadyuvantes. No solamente que estuvieron en todos los testimonios, que no estuvo Martínez, estuvo en el primero, sino que después sugirieron medidas de prueba atinadas, totalmente atinadas, acertadas, de las cuáles Martínez no cumplió ninguna. O sea, a ver si se entiende, y no lo digo yo esto: los usó de forros para un laburo que no tenía ganas de hacer y las cosas que le dicen que tiene que hacer, no las hace.


En la extensa charla con Hasta que vuelvan los abrazos, el programa matutino de La Retaguardia, Aparicio fue duro con la policía y la justicia en los casos de desapariciones forzadas: “Acá, además del protocolo policial para desaparecer, está el protocolo judicial para seguir desaparecido”. En esa trama de encubrimiento, considera actividad esencial el periodismo policial. “Yo creo que a veces son vampiros ustedes. Pero hay buenos entre los vampiros. Los vampiros malos, los que yo sé que tienen mala leche, siempre hacen estas cuestiones: ‘¿Dónde está Facundo?’ No, yo se los quiero contestar con la lógica de los policías, cómo yo sé que fueron los policías y los tendría que torturar para que me digan, porque yo no lo sé, ¿no?. Pero no se puede torturar. Entonces, cómo soy el Estado, tengo que meterlos presos a los que yo más o menos sé, a los que ya están hasta las manos para decirlo en lenguaje coloquial”.
Aparicio repasó las llamadas y mensajes intercambiados entre quienes se llevan las miradas más de sospechas. “¿Querés que te diga lo de los teléfonos? Por qué entendemos que estas personas tienen que estar detenidas. Pero te digo todo el contexto. porque le pedimos al fiscal 13 días antes que hagan ese secuestro, que les secuestre los teléfonos, pero son todas casualidades. Casualmente el fiscal les pide los teléfonos cuando está llegando Berni, el Ministro de Seguridad. Que dice, casualmente, que los policías entregaron voluntariamente los teléfonos, ¿mirá vos? Al final nosotros somos unos hijos de puta y estos son tan buenos... Bueno mirá, de los teléfonos que encontraron o te hago un poquito el raconto de los que entregaron el teléfono y qué es lo que hicieron ellos. Porque al final, Facundo está en Río de Janeiro y es tan jodido que les metió una sandía en la comisaría de Origone, para joderlos  a estos tipos que son tan buenos”.

Leandro Aparicio, uno de los abogados de Cristina Castro, la madre de Facundo, tiene experiencia en causas de desapariciones y encubrimientos posteriores. Acompaña a la familia de Daniel Solano, el joven de origen guaraní que desapareció en 2011 mientras trabajaba en la cosecha de manzanas para la empresa transnacional Expofrut; también lleva la causa por el crimen de la joven Katherine Moscoso, ocurrido en Monte Hermoso en 2015. Está acostumbrado a denunciar la violencia policial. “Acá, antes no de lo de Facundo, y después también, te agarraban y te verdugueaban tres o cuatro horas en la comisaría. Y si te retobabas te cagaban a palos. A Facundo lo para a las 10, le hacen la multa, le dicen que siga. la hermanastra de la que lo para lo levanta dos horas y media después y lo lleva a Origone y no dice nada porque Facundo le dice ‘no le digas nada a mi mamá’. De eso Cristina se entera recién el 18 de Junio, 48 días después de que esta chica, Siomara Flores, cuando Cristina quiere entrar a Buratovich, le habían impedido el ingreso cinco patrulleros. El subcomisario Reguillon le dice ‘usted no tiene nada que hacer’ y ahí aparece esta Siomara,y dice "sí, yo lo llevé" "contame", le dicen. "No, no puedo por orden de mis superiores" Y ahí se van a Origone, y en Origone está este Gonzalez, que dice que le sacó una foto al carné, y que llamó a Médanos, y en Médanos sabés qué le dijeron? ‘No, dejalo que siga’. Ah, bueno... Dos gauchadas le hicieron: lo dejaron seguir en Buratovich, lo dejaron seguir en Médanos, Gonzalez lo ayudó, la Siomara lo llevó. Mirá qué buenos que son… Bueno, en el secuestro ese (de los teléfonos), que cuando viene Berni se lo da y dice Berni que se los entregaron voluntariamente… Sí, se lo entregaron voluntariamente porque si no se los sacaban. Bueno, Siomara, la gauchita esa que lo lleva voluntariamente, desactivó el Whatsapp el 9 de mayo. González, que es el que dice que habla a Médanos, no tiene esa llamada en el teléfono, ¡mirá vos! Que González le dice aparte a la mamá, y ahí lo que te quiero decir, o por qué miente González o por qué miente Cristina: cuándo hablan en Origone, González no le dice que Facundo se va en una Oroch gris, Gonzalez dice que él se va y lo ve a Facundo. Los otros dos que entregaron voluntariamente, que son los que lo pararon, Sosa y Curuhinca, voluntariamente borraron como veinte o treinta mensajes de texto y de Whatsapp, de audio, pero uno se olvidó de borrar esa frase incriminadora... Y te digo más,el día 18 de junio, cuando Cristina sintió que Facundo estaba muerto en ese rastrillaje, hay una persona que dice que lo ve a Facundo por primera vez, vestido como estaba vestido Facundo el 30 de Abril. O sea 48 días después, se le para y le dice "¿Cómo andás?" "Bien, qué haces?" "No, voy a Villa Devoto con un amigo, Walter", en plena pandemia, ¿no? "Ah bueno, suerte" Este no dice de que profesión es, y vuelve a declarar el 6 de julio, los últimos días de intervención de la policía y va a declarar de vuelta. Dice que la esposa tiene un kiosquito y que vino un pibe, y dice que le dijo "Yo soy Facundo, no te acordás de mí?" no le dijo Facundo  "Soy el que  te dijo que me iba a ir a Villa Devoto" "Ahhh, qué hacés" "Bien, estoy vendiendo bolsitas" "Ah, bueno te compro tres" Entonces le compra tres bolsitas, porque es tan gaucho, y Facundo le compra un paquete de cigarrillos Red Point. Y las deja como prueba en la comisaría las tres bolsitas de residuos. El fiscal le dice: "usted no puede seguir declarando porque está incurriendo en falso testimonio" Galarza se llama. Le secuestraron el teléfono 15 días después de que pedimos que se lo secuestren. Yo creo que voluntariamente vas a borrar los mensajes. Yo puedo seguir con las irregularidades”. 

Entre los vampiros, Drácula es el rey

Entonces retoma las críticas al periodismo, focalizando en el rol del periódico bahiense La Brújula, con su editor Germán Sasso a la cabeza. “¿Querés que te cuente la última?, la que hace este tipo Sasso, porque ahora lo que resta, antes de empezar a hablar mal de Facundo, es voltear la prueba. Entonces hoy con estos policías que les tomamos declaración les preguntamos. ‘¿Vos no te diste cuenta cuando mandaron el 13 que había un informe?’. ‘No yo no sabía’. Ah, qué bien esto, porque esta cloaca de La Brújula, Sasso, dice ‘se cae la prueba principal de los testigos’, en función de un falso informe acompañado el día 14 de julio, en donde no figura el auto de los tres testigos”. Se refiere al vehículo policial en el que los tres testigos coinciden en decir que vieron cómo subían a Facundo. “Lo que pasa es que en el informe que acompañaron un día antes, sí está el auto. Entonces, un funcionario de la Municipalidad de Villarino omitió ese informe con un fin específico que es que esa cloaca (por La Brújula) venda esta historia, y muchos medios sin ninguna aparente brecha, la compren y la reparen. Y, sí… uno  a veces además de ser abogado tiene que ser periodista y decir lo que está pasando porque el periodismo, el que se dice periodismo, desinforma, oculta y ayuda la impunidad. La impunidad y la desaparición no serían posible sin la colaboración de algunos de sus colegas”. La Brújula ocupa en Bahía Blanca un rol similiar al que La Nueva Provincia, en esa misma ciudad, ejercía durante la última dictadura cívico-militar-eclesiástica: falsear la realidad y establecerla como verdad. En este caso, sembrar dudas sobre la víctima y desviar las miradas del principal foco de investigación: la Policía Bonaerense. La justicia hoy dijo que los abogados se apresuraban. Justo la justicia lo dice, la más lenta de las instituciones.




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