10 sept. 2020




La abogada y diputada porteña por el Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT), Myriam Bregman, habló acerca de la Reforma Judicial en el programa Hasta que vuelvan los abrazos. Además, la integrante del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CEPRODH), analizó el caso de Facundo Astudillo Castro en relación con este proyecto que, según Bregman, es de “reorganización del poder judicial y no un proyecto revolucionario”. (Por La Retaguardia)


🎤 Entrevista: Fernando Tebele/Rodrigo Ferreiro
✍️ Redacción: Gabriela Suárez López
💻 Edición: Pedro Ramírez Otero
📷 Foto de portada: Archivo Natalia Bernades La Retaguardia


La integrante del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), Myriam Bregman, se refirió al debate que se está dando en torno a la reforma judicial: “Yo te puedo dar mi opinión personal que también representa la de Nicolás del Caño, que estará dando esa pelea cuando llegue a la Cámara de Diputados. Creo que el circo que montó la oposición de derecha apunta a entender qué quieren con esta férrea campaña que han largado contra la reforma o la llamada reforma judicial. La derecha  ha hecho de eso una bandera muy ruidosa, que los grandes medios de comunicación se encargan de amplificar sobradamente. Creo que han encontrado una manera de aglutinar a su propia base a partir de combatir la reforma judicial, y eso lo están usando a fondo. Tiene parte de especulación política, pero me parece que también la oposición de derecha ve una manera de no perder muchos de los privilegios que esta casta, y que por ende ellos mismos, los sectores de poder de Argentina, consiguieron durante los cuatro años de gobierno de (Mauricio) Macri. Creo que ahí están defendiendo fuertemente algunas de las cosas que consiguieron y que yo no me canso de señalar”, comenzó.


 

Acerca de los puntos que el proyecto omite, remarcó que siguen en pie la ley del arrepentido, la que permite agentes encubiertos y la antiterrorista. Además, señaló: “Todo el andamiaje que han conseguido durante el gobierno de Mauricio Macri, que ha sido lo que ha permitido hacer estas cosas, sigue en pie. Y creo que estos sectores tienen mucho que defender en esto, tienen mucho que defender de esta casta con la cual tienen intereses comunes, van a los mismos clubes, comparten los mismos gustos. Y esto no lo digo como una caracterización general. El otro día contaba en un reportaje cuando empezamos a caminar los pasillos de tribunales allá a mediados de los años 2000, cuando se anularon las leyes de Obediencia Debida y Punto final y volvimos a poder enjuiciar a los genocidas. Una de las cosas que más me asombraba, tal vez yo era un poco joven, eran esas charlas de la mesa de entrada de Comodoro Py, donde los que estaban de un lado y del otro del mostrador, de un lado los funcionarios judiciales y del otro los que venían en defensa de los genocidas, decían ‘Nos vemos el domingo en el club’, o ‘Che, cómo estuvo el partido de rugby’. Es decir, cuando uno habla de casta judicial, habla verdaderamente de una casta familiar donde las excepciones confirman la regla. Y una casta que tiene muchos privilegios, un modo de vida muy acomodado, y todo esto no son casualidades.”

El origen del sistema judicial como acuerdo político

Sobre el inicio del funcionamiento de esta estructura judicial y los beneficios para una parte de la sociedad, Bregman explicó: “Se armó un poder judicial contramayoritario, así se lo pensó desde los orígenes de la constitución. Contramayoritario quiere decir que es un poder al cual no debe llegar la mirada popular, no debe llegar el interés popular y ellos deben resolver desde sus cuartos lujosos y sus vidas acomodadas. Entonces, es profundo lo que estamos discutiendo en la Argentina”.

Al respecto de la discusión siempre vigente acerca de la independencia de los poderes judicial y ejecutivo y la superposición que se encuentra implícita en el seno de esta relación, la diputada porteña  aclaró: “La dependencia es del propio sistema capitalista, el cual está destinado a proteger, a reproducir y a cuidar los intereses de los grandes propietarios. Creo que ese es el origen y la función que tienen. Por eso esto de contramayoritario, incluso tiene que ver con que a los otros dos poderes como los votan, quienes pensaron el sistema constitucional no solo aquí, también en Estados Unidos del cual tiene origen, decían ‘Bueno, se puede colar algún interés popular a través del legislativo, a través del ejecutivo porque son elegidos por el voto popular. Tenemos que crear un poder que no se deje tocar por nada que huela a pueblo, por nada que huela a trabajadores’. Después más coyunturalmente creo que es buena la definición que hace el fiscal Federico Delgado en el libro que escribió con Catalina de Elía donde dicen que los jueces investigan siempre al gobierno que se fue y nunca al actual. Siempre encuentran la corrupción, encuentran todos los problemas cuando un gobierno se va. Es más, cuando ves que un gobierno está acabado políticamente la primera señal es que empiezan a tener sentencias en contra. Entonces está ese y el otro elemento que es la Corte Suprema donde cuatro, cinco personas que nadie eligió, que nadie votó, que llegan ahí por componendas del poder en el Senado y, sin que nadie los elija, deciden por la vida de millones. En uno de los fallos que siempre pongo como ejemplo de la Corte durante el macrismo, que legalizó que un trabajador, un médico neurocirujano del hospital alemán que había estado años facturándole al hospital, le hace un juicio para que le reconozcan la relación laboral y lo pierde porque la Corte Suprema le da la razón al hospital diciendo que era una prestación de servicios. Es decir, la base de la precarización laboral en la Argentina. Eso lo deciden cuatro o cinco tipos encerrados, desde su country: se juntan, se toman un whisky y dicen ‘No, vamos a cagar a todos los trabajadores de este país’". 

La Justicia en disputa

También, sobre la reforma judicial, la abogada cuestionó que se la denomine de esa manera: “En realidad no es una reforma judicial. Es una reorganización de la justicia porque no toca ninguno de esos centros de poder que veníamos relatando. Van a seguir estando vigentes las leyes que le dieron todo el poder a la persecución macrista, que llevaron a la cárcel a presos políticos como Milagro Sala, como Luis D´Elía. Van a seguir teniendo leyes antiterroristas, van a seguir teniendo la manera de llegar a sus cargos por medio de las mismas componendas y sin ser elegidos por nadie. Entonces, mi cuestionamiento de esta reorganización de la justicia es porque deja en pie el mismo poder. La base de este poder que le ha dado para decidir sobre la vida de millones de forma totalmente arbitraria, lo van a seguir teniendo porque no tienen que rendir cuentas, porque son vitalicios, porque no viven como el pueblo. Entonces, mi cuestionamiento a la reforma judicial, es muy, muy serio. Pero claro, por los motivos antagónicos a los de la derecha. Creo que la derecha defiende esos privilegios y yo quiero terminar con esos privilegios”, manifestó la abogada de derechos humanos.

Al referirse a las necesidades de los ciudadanos sobre el sistema judicial y la impartición de justicia, resaltó: “Es una reforma que de conjunto reorganiza la justicia. No es un problema de positivo o negativo. Estamos discutiendo una reorganización de la justicia, se va a crear la Cámara Federal en la Matanza, (Sergio) Massa consiguió que le pusieran un juzgado federal en Tigre. ¿Eso es lo que necesitan hoy las mayorías populares? ¿Necesitan que siga habiendo fallos como ese que te relataba? ¿Necesitan fallos como todos los que ha sacado la Corte Suprema en estos años, que tienden a restringir derechos? O lo que necesitamos es algo distinto, que los jueces sean elegidos por el pueblo, que haya juicios por jurados. ¿Vos te crees que con esta reforma judicial se terminan las persecuciones como las que sufrió Sebastián Romero? ¿O Daniel Ruiz? Que porque no lo encontraban a Sebastián Romero se lo llevaron preso y lo tuvieron varios meses en un penal federal. Mientras, los que robaron la Argentina, como (Luis) Toto Caputo, han logrado no solo quedar impunes, sino que su bonito a cien años sea reestructurado y que la Argentina lo pague”.

Bregman reforzó su apoyo a la idea de instituir en la práctica los tribunales populares, aun cuando la sociedad derechizada pudiera dictar fallos polémicos, y afirmó: “Yo creo que es todo un cambio, es cambiar el sistema de elección de los jueces, es cómo elegir los jurados populares. Yo siempre voy a confiar más en el pueblo que en cuatro señores oligarcas que deciden por todos, eso categóricamente. Creo que al pueblo se lo puede influir con buenas idea; esto mismo se dijo en Neuquén, donde pasó una cosa muy paradigmática porque instauraron el juicio por jurados, limitado, con una campaña muy de mano dura y el primer caso que llegó fue de gatillo fácil y el policía terminó condenado. Cuando, con la justicia común, siempre los policías de gatillo fácil terminan absueltos o hay que dar una lucha enorme para que les den una condena menor. Entonces, confío en que con los jurados populares puedo hablar, puedo convencerlos de que la salida no es la represión, de que la salida para los pibes no es matarlos a tiros. A los jueces no los hemos convencido desde 1853 a esta parte.”

La derecha: entre la organización y el atropello

Por otro lado, habló de la crítica a la ausencia de pedagogía en los anuncios del gobierno de Alberto Fernández, sobre el impuesto a la riqueza y la estrategia de la derecha frente a estas propuestas: “No es un problema de comunicación. Primero que se le da un poder de veto a la derecha muy preocupante, por eso está tan envalentonada, porque logró parar Vicentín, logró parar la discusión del derecho al aborto. La derecha es la derecha, tontos no son. Años manejando los resortes del poder, saben cómo manejarse y saben que cuando se plantan fuerte, el gobierno empieza a retroceder. Y creo que ante eso se elige no confrontar. Decimos que el impuesto a la riqueza es pequeño, que en realidad es pequeño el que propone el Gobierno, entonces así vamos a ir viendo y hasta ahora esto no ha resultado. Mirá Vicentín... La última noticia de Vicentín es que mandaron a una patota a pegarle  a los trabajadores, no es que se garantizó la soberanía alimentaria. Creo que es una decisión política de no confrontar de frente con estos poderes para que no se irriten, porque se irritan mucho. Esa experiencia ya se hizo muchas veces en la Argentina”, finalizó.


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