30 dic 2020




Hacía varias horas que se sabía: no había vuelta atrás. Salía. Sería ley. Sería hoy. Sin embargo, después de tantos años de espera, era lógica también la desconfianza del final. Hasta ese momento en el que se anunció que la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo quedaba sancionada por el Senado. Recién allí explotó toda la euforia contenida, que había tenido durante la jornada forma de bailes, de gritos y hasta de algún abrazo inevitable. En ese momento de alegría incontenible, Viviana Mazur, médica generalista y militante cotidiana por el derecho al aborto de las mujeres y otras personas gestantes, se sumó a la vigilia de La Retaguardia. Explicó por qué la ley es un cambio profundo y a la vez planteó el desafío de hacerla cumplir. (Por La Retaguardia)

📷 Fotos: Natalia Bernades/Bárbara Barros/Virginia Chaile
🎤 Entrevista: María Eugenia Otero/Irene Antinori/Agustina Sandoval/Fernando Tebele
💻 Edición: Fernando Tebele

☝ Foto de portada: la euforia verde desatada a las 4:12 cuando tras el repaso voto por voto, se anunció el resultado final 📷 Natalia Bernades/La Retaguardia



El momento previo al anuncio tan esperado.
📷 Bárbara Barros/La Retaguardia


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"Es ley. Tenemos otro país. Tenemos otra situación para las mujeres y personas con capacidad de gestar que no van a tener que probar nada para poder acceder a lo que es un derecho: decidir sobre su cuerpo. Mañana vamos a ir a trabajar con la sensación que si una mujer que se sienta enfrente nuestro y nos dice que quiere interrumpir el embarazo, que está decidida, la podremos revisar, hacer una ecografía, hablar con ella y que si está de menos de catorce semanas será su decisión, yo no tengo nada que opinar, solo acompañar, cuidar y proveerle el mejor servicio de salud", dice la médica generalista Viviana Mazur apenas minutos después de la sanción de la ley que garantiza definitivamente el derecho el aborto legal, seguro y gratuito. Mazur es una de las tantas profesionales que durante años hizo real que las mujeres y otras personas gestantes pudieran acceder a su derecho al aborto a través de las causales contempladas en el Código Penal desde 1921. Y garantizarlo no ha sido tarea sencilla. Por eso no duda cuando define sus primeras sensaciones: No podemos más de la felicidad", aunque sabe que la lucha no terminó: "Ahora, que la ley sea realidad. Que haya disponibilidad de insumos y de servicios capaces de acompañar amorosamente con atención de altísima calidad. Un desafío enorme".

Todo objeto se puede transformar en una herramienta de lucha. El abanico auguraba vientos de cambio tras la enorme victoria del movimiento feminista que consiguió transformar en ley su demanda sostenida en el tiempo.
📷 Virginia Chaile/La Retaguardia


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