11 dic 2020



Dos jóvenes integrantes de La Retaguardia describen sus sensaciones ante otra jornada histórica del movimiento feminista. También compartimos fotos de una jornada que, ya se sabe, será largamente recordada. (Por La Retaguardia)

Irónicamente, en el Día Internacional de los Derechos Humanos, se  retoma en Cámara de Diputados y Diputadas un debate histórico para la Argentina: el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo de manera legal, segura y gratuita. Una vez más, esta decisión tan importante queda en manos de "quienes saben". 

A pesar de los incontables argumentos falaces que intentan desacreditar una realidad que nos atraviesa como sociedad, volvimos a poner en agenda la urgencia sobre la consagración de este derecho. ¿Cómo puede ser que el tiempo pase y las pibas sigamos muriendo por un derecho tan fundamental como lo es poder decidir sobre nuestro propio cuerpo? Se torna inentendible cómo, en pleno siglo XXI, el Estado sigue forzando maternidades no deseadas.

Junio y agosto de 2018 nos encontraron en las calles. Con frío, con lluvia, pero ocupándolo todo y llenas de esperanza. Hoy las circunstancias no son las mismas. A más de una de nosotras nos gustaría estar en este momento en el Congreso y no podemos. Y también hay otras compañeras que están bajo el sol, con 35°, expuestas por una lucha colectiva y feminista.

Aun así, el contexto actual no es excusa para quedarnos quietas. Por eso, cuando diferentes diputados y diputadas afirman que hay situaciones más importantes para debatir en el día de hoy, nosotras les decimos que no: No queremos más clandestinidad. No queremos más la judicialidad. No queremos más pibas presas. No queremos más pibas muertas. Esto es urgente.

La marea verde hoy es un tsunami. Arrasa con todo; desde las calles y desde las casas. Si no lo conseguimos en aquel invierno, lo tendremos en esta primavera. Pero creemos que para la sociedad ya quedó clara una cosa: no vamos a parar hasta que sea ley.

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