28 dic 2020



La abogada feminista de 91 años, una de las históricas luchadoras por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, dialogó con el programa radial Hasta que vuelvan los abrazos. A horas de que la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo se debata en el Senado, Minyersky desmintió las posiciones de los y las antiderechos y contó sus expectativas: “Yo creo que vamos a ganar”, expresó. (Por La Retaguardia)


🎤 Entrevista: María Eugenia Otero/Fernando Tebele
✍️ Redacción: Nicolás Rosales/Pedro Ramírez Otero
💻 Edición: Pedro Ramírez Otero/María Eugenia Otero


“Estamos expectantes, largando ondas verdes, pensando a ver cómo llegamos a esas cabezas tan antiguas, tan duras, tan vengativas. Cuando escucho a algunas personas como el senador (Carlos) Menem, como (Rodolfo) Barra, digo: ‘cómo puede ser que todavía se consideren con derecho a decidir sobre otras personas, otras ciudadanas’”, comenzó la abogada y militante feminista Nelly Minyersky. Y continuó desmintiendo a los y las antiderechos: “Siguen manteniendo ese mismo discurso falso, un slogan marketinero como es el de las dos vidas. ¿O acaso ellos aceptarían morir para que sobreviva un embrión y se implante que a lo mejor va a ser un ser humano? Es una falsedad total, es un discurso que, basado según dicen en grandes ideales de sus creencias, nos materializan. Porque ahora no pueden hablar de creencias o del alma, porque sería contrario a nuestra Constitución, inclusive a la función que tienen como senadores. Inventaron que como tenemos el mismo genoma humano desde que se realiza la concepción, nacemos, y como nacimos seguimos siendo exactamente lo mismo. Es falso, eso es lo más anticientífico. Ni los biólogos te dicen que somos nada más que un producto de genes”.


 

Además, declaró: “Esto la verdad es que me causa mucho dolor, y me deja estupefacta. Cómo puede ser que yo me considere con derecho a decir cuántos hijos vas a tener vos, o que tenga el poder de decir entre tener hijos o un programa de vida. O perdés tu beca, o no querés, no deseas. ¿Querés tener hijos? A lo mejor sí, a lo mejor no. Entonces me cuesta. Y eso de que no entiendan que cuando ampliamos derechos no obligamos a nadie. Son modelos de vida de sociedad patriarcal. Es un discurso totalmente hipócrita. En realidad se empezó develar en el Senado, que da vergüenza ajena las cosas que se dicen sin ninguna dosis científica, y en algunas intervenciones (del debate en Diputados/as) se demostró que no les importan los tratados de derechos humanos. Porque ellos siempre arreglan los tratados, suprimen la mitad, desconocen lo que dicen los tratados de Viena, los internacionales. Entonces, repiten siempre un leitmotiv. Apareció con toda claridad, así como lo sostiene el presidente de la Corte Suprema de Justicia, (Carlos) Rosenkrantz, que los tratados de derechos humanos no obligan a los gobiernos”. La abogada explicó que mientras el país esté adherido a los tratados, tiene que cumplir sus normas. “Se imaginan la vergüenza internacional que sería para la Argentina que ahora diga que sale de la convención de derechos de la mujer, o de los derechos del niño. Se olvidan que al estar en la Constitución ya los obliga. Tendría que haber, según mi modesta opinión, una reforma de la misma, entonces está rodeado de interpretaciones sesgadas, antiguas, antiquísimas. Cómo pueden seguir opinando gente de 80, 90 años tradicionalmente conservadora sobre el destino de nuestras niñas y nuestras jóvenes”, añadió.

“Yo creo que vamos a ganar”

Minyersky recordó que en 2018, en la votación en la Cámara de Diputados/as, a las seis de la mañana recibió un llamado de una conocida periodista: “Me dice ‘me voy porque perdemos’. Yo me acuesto, y al minuto digo ‘si perdemos yo tengo que estar ahí’. Me visto y llego justo cuando se aprueba. Yo creo que vamos a ganar. Tenemos que pensar que estamos bien. Salieron los tres dictámenes, que no era nada sencillo. Hay uno, creo yo, que pide un cambio, y que posiblemente conlleve como todo en la vida, una transacción. Lo importante es que salga la ley. Después, en las cosas que no estamos muy de acuerdo como la objeción de conciencia, está todavía el paso de la reglamentación que es muy importante. Sin desnaturalizar la ley ver cómo nos asegura mecanismos para su aplicación”, expresó.

“Seguimos peleando, porque esta ley no puede quedar en letra muerta. Tenemos que presionar, acompañar, exigir para que esta ley se aplique, se conozca, y lentamente cambiaremos estas mentes tan atrasadas. Y como toda ley de ampliación del derecho, cuando su cumplimiento no transforma nuestra sociedad en algo caótico como nos quieren hacer creer, como fue con el divorcio, el matrimonio igualitario y tantas otras leyes. Les ciudadanos no somos tontos, no somos personas que esperamos una ley para ir corriendo. Seríamos muy absurdos. Que las mujeres se embarazan a propósito para abortar. No se dan cuenta que si ponemos esto dentro de la normalidad, del cumplimiento, las mujeres que vayan al hospital no pensando que a lo mejor las van a poner presas sino con un derecho, van a obtener prevención, medidas para elegir la anticoncepción, para que no vuelvan a embarazarse si no lo desean. Eso en realidad sí es salvar vidas, no lo que dicen los antiderechos”, aseveró la militante de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. 

Del 2018 al 2020: “Como un curso acelerado”

Por otro lado, planteó: “En estos dos años que esperamos y la seguimos peleando avanzamos mucho con la ILE (Interrupción Legal del Embarazo), y durante la pandemia la red de profesionales de la educación, de docentes, hizo seminarios para enseñar la ESI (Educación Sexual Integral) que tuvieron casi 10 mil inscriptos. Vamos a seguir peleando, no olvidemos que Uruguay tuvo que hacer tres intentos también. Primero obtuvo la ley, la vetaron, después perdieron y recién en la tercera oportunidad lograron la ley. Seguiremos avanzando, porque los derechos humanos son irreversibles, se articulan entre ellos. No podemos admitir que se retroceda. En algún momento esto va a ser. Porque el aborto sigue existiendo y las leyes no impiden que se haga, y lo único que se obtiene con eso es que las mujeres sufran mucho. Cambió mucho la sociedad, en el 2018 fue una épica en que nos adhirieron las jóvenes, adolescentes, niñas. Y a veces pienso que fue como un curso acelerado, que va mucho más allá del aborto. Influyó en cambios conceptuales, en las relaciones de pareja”.

Cerca del final, la feminista de 91 años apuntó contra quienes se autodenominan Provida: “Lo cierto es que los antiderechos tienen que admitir que en estos casi 100 años de penalización y de legalizaciones que no se respetaban, la sociedad en estos temas no avanzó para nada. Impiden la educación, siguieron las muertes. Los abortos se siguen haciendo, hay niñas presas con cadenas perpetuas. En algún momento esto va a cambiar. ¡Que sea Ley!”, finalizó. 


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