12 dic 2020



Mariano Corbacho es uno de los directores junto con Marcos Coria del proyecto audiovisual que muestra la lucha del movimiento de estudiantes secundarios en la Ciudad de Buenos Aires. En diálogo con el programa radial A mí no me importa, relató cómo fue el proceso de realización y contó acerca de la próxima proyección, en el Festival Transterritorial de Cine Under de la Provincia de Buenos Aires. (Por La Retaguardia)


🎤 Entrevista: Pedro Ramírez Otero/Pedro Tato/Julián Bouvier
✍️ Redacción: Nicolás Rosales
💻 Edición: Pedro Ramírez Otero


—La Retaguardia: ¿Cómo surgió y de qué se trata el documental?

—Mariano Corbacho: Surgió hace varios años, más llegando al 2015 cuando hubo una serie y considerable de tomas dentro de la Capital Federal. A partir de acercarme a esos conflictos y poder conocer de primera mano lo que estaba pasando, poder compartir algunas tardes y noches con los chicos en toma. Me pareció importante poder generar un relato, vengo haciendo documentales hace un tiempo ya, y me llamaba la atención la falta de participación que tienen los y las jóvenes dentro de la representación audiovisual argentina. Y esa falta es más grande aún cuando se quiere construir a los jóvenes, adolescentes, estudiantes como actores sociales, como sujetos políticos. 
Entonces, el documental surge con la necesidad de poder decir: acá hay un montón de pibes y pibas,  una generación enorme que está dando la lucha en defensa de la educación pública. Me pareció sumamente importante y valioso rescatar esos procesos de lucha, y que sean incluso los pibes y las pibas quienes contaran el proceso.


 

—LR: A diferencia de tu trabajo anterior, “70 y pico”, donde las personas entrevistadas son adultas, ¿cómo fue entrevistar a pibes y pibas de 15 o 16 años?

—MC: La verdad que es para sacarse el sombrero con todo los pibes y la pibas. Sabiendo la diferencia de edad como realizadores del documental, y la capacidad de análisis de la realidad y la capacidad organizativa que tienen los jóvenes, nos llamaba muchísima la atención la paciencia para responder preguntas sin bajar el nivel de discusión. Nunca los tratamos como sujetos, como se suele ver en los medios de comunicación, que los tratan de aniñar y de tergiversar. Para sorpresa nuestra incluso, que esperábamos encontrarnos con discursos más prefabricados. Nos dimos cuenta que no era así. Empezamos por el mundo de las tomas, que era el punto de vista más mediático, pero quisimos recuperar un movimiento estudiantil que trascienda. Y retratamos los diferentes procesos que atraviesan los estudiantes, los movimientos estudiantiles, las coordinadoras, las asambleas, festivales, encuentros de debate.

—LR: ¿Cómo atraviesa y se ve reflejado en el documental la lucha feminista dentro del contexto joven estudiantil?

—MC: Sin duda que la lucha feminista atraviesa la estudiantil. Es interesante ver ese recorrido porque en nuestro interés por la historización, que abarcó desde 2010 a 2018, empezaron a surgir un montón de debates en torno a la Ley de Educación Sexual Integral. Se puede ver a una muy joven estudiante Ofelia Fernández, lo que pasó en el Manuel Belgrano con el doble femicidio (de Nuria Couto y Natalia Grenbenshicova, en 2016). Entonces la discusión de género es transversal a la lucha de los pibes y pibas. 

—LR: ¿Cómo respondieron los y las estudiantes a medida que fue avanzado el documental?

—MC: Estaban cargados de un estigma mediático que ciertos sectores intentan construir de una generación perdida, o que no tiene proyectos de vida. Y los pibes tienen muchas ganas, hay un montón de proyectos de vida por delante y de herramientas que ellos van construyendo en su propio nucleamiento o encuentro. Y eso se va robusteciendo y complejizando a medida que va pasando el tiempo. Generamos un vínculo previo que nos permitió vivir con ellos estos momentos tan específicos, a diferencia de los medios de comunicación.

—LR: ¿Crees que hay algún motivo específico por el que no se encuentra casi material histórico y académico acerca de estos procesos?

—MC: El material es escaso, y es como un llamado de atención para los cientistas sociales para poder empezar a poner la lupa para saber qué pasa con estos procesos. Y que vale la pena mencionar que estamos hablando de movimientos que nuclean a más de 4 mil estudiantes. No es un fenómeno espontáneo, se va generando subterráneamente y encuentra sus picos máximos de organización cuando hay algún conflicto que explota o que los confronta muy de lleno. Incluso hay ciertos movimientos estudiantiles dentro de algunas escuelas que tienen una trayectoria de casi diez años. Muchos de estos grupos generan sus propios materiales pero no le dan ese valor documental. Dentro de las redes sociales se puede acceder a un montón de información, fotologs, Facebook que está bastante en desuso. El relato lo fuimos construyendo a partir de los encuentros, sobre la marcha.

—LR: ¿El documental se estrenó oficialmente?

—MC: La película es de producción completamente independiente, no hemos podido conseguir ningún tipo de apoyo formal de ninguna entidad para poder hacerlo. El domingo 13 de diciembre a las 20 horas se va a estar presentando en un festival, el Transterritorial de Cine Under de la Provincia de Buenos Aires. Será por streaming. Nos pasó que hace unas semanas atrás la pudimos presentar en el festival ATLANTIDOC de Uruguay. Estamos tratando de a poquito de hacerle un recorrido, una marcha. Y en paralelo buscamos algún tipo de financiamiento que nos pueda dar la posibilidad de darle un broche de oro y que técnicamente quede diez puntos.



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